Tituladas 17.2% · 34,223 de 199,415 descubiertas
Rescatado 94.6% · 90,457 de 95,612 páginas identificadas · 89,852/90,212 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 48221 · de

Historia 48221 — capítulo 5

Me observe en el espejo, mi cabello negro azulado estaba en una coleta, mis ojos grises se notaba un tanto tristes, claro que nadie lo notaba, ¿Cómo diablos lo iban a hacer? si siempre sonreía cuando estaba con mis amigos.

Salía con Fred desde hacía al menos cuatro meses, pero antes de él, había existido otro chico que me había robado el corazón, claro que nuestra relación fue secreta, debido a que nuestras casas se odiaban y mejor ni hablar de nuestros padres.

Draco Malfoy, estaba enamorada de él y ahora salía con Pansy Parkinson, cuando me enteré de eso decidí aceptar a Fred, simplemente para ver si así recapacitaba, pero fue imposible, ya que el hurón como lo llamaban Ron y Harry no parecía cambiar.

-Rach es hora - esa voz fue de mi madre.

-Voy

  • conteste.

Me limpie la pequeña lágrima que había logrado salir, respire profundo y le di al espejo la mejor sonrisa que pude, después de aceptar que los engañaría camine hacia el comedor, en donde mis padres y mi primo ya tenían los baúles.

Hoy regresábamos a Hogwarts, a pesar de que tenía 18 años recién cumplidos el 10 de agosto, pero por la batalla de Voldemort, todos los alumnos tuvieron que repetir su último año, así que entraría a séptimo, al igual que Ron, Harry y Hermione.

Mi vida no había sido nada fácil, mis padres se casaron cuando yo cumplí el año, antes vivieron en unión libre, pero cuando nací, entendieron que no podían seguir así, se casaron, pero a los dos meses de eso, metieron a papá a Azkaban, así que viví sin mi padre los primeros doce años, ya que le quitamos el primero que si estuvo conmigo.

Después de que lo declararon inocente, hacía casi tres años, volvimos a ser la familia de antes, claro que mi padre era demasiado sobre protector y más siendo hija única, aunque no me quejaba, ya que jamás me falto nada.

[………………………………………………………………]

-Darla

  • llame, al ver que su mirada seguía perdida - la abuela la cuidara bien.

Solo asintió, pero no dejo de ver a la nada, su mirada azul se notaba preocupada, sabía que no confiaba en la abuela, pero nos recibió amablemente, aunque solo fuera un día lo que hubiéramos convivido con ella, también sabía que no le agradaba la idea de haber dejado a Keira con ella.

Pero tampoco iba a permitir que dejara de estudiar por nosotras, Darla no había tenido una vida fácil, de hecho de las tres, era quien la había tenido más complicada, Marietta se fue de Londres con cuatro meses de embarazo a Francia, en donde comenzó a trabajar como mesera y ahí conoció a Will Hugh, un escritor muggle que parecía que en verdad la amaba y la ayudaría con su pequeña de un año.

Se casaron y bueno mi padre apenas si trato con Darla, jamás se acerco a ella, de hecho siempre que se dirigía a ella era como inútil, idiota y cosas similares, mi hermana tenía 17, cumplidos el 13 de mayo, bueno Will no fue el padre ejemplar y mucho menos para Lala, ella soportó humillaciones y golpes.

Lamento decir que cuando nací un 20 de julio, para Will fui su adoración, entonces con eso me volví muy caprichosa, así que por cualquier cosa que Lala me hiciera lloraba y ella pagaba caro mi llanto, cuando cumplí seis años lo entendí, así que deje de hacerlo, y bueno mi madre sufría los maltratos verbales y físicos de papá.

No entiendo como es que pudo aguantar tanto y además volver a quedar embarazada de ese hombre, si ya sé que es mi padre, pero en cuanto supo que era bruja, fui un cero a la izquierda al igual que Lala, claro a mi jamás me golpeo, en cuanto nació Keira fue su princesa y esa noche que se entero que también era bruja, mato a mamá y después se suicido.

Nuestras vidas no habían sido nada fáciles y menos con un papá como escritor que se encerraba a sacar sus ideas en papel, importándole un bledo si habíamos comido o no, y luego sus novelas eran un fiasco, así que mamá tuvo que vender pan y no sé que más cosas, para poder mantenernos relativamente bien, al menos jamás nos falto de comer, aunque la ropa la teníamos que compartir y más cuando mi ropa y la de Darla se volvieron de la misma talla.

Nunca tuvimos muñecas, bueno Keira si las tuvo, pero al menos mi infancia fue feliz, gracias a Lala como le llamábamos debido a que yo a los dos años al no poder pronunciar su nombre así le llamaba. Llegamos a la estación del tren demasiado rápido a mi parecer.

-Vamos

  • susurre, empujando mi baúl hacia el interior de la estación.

-Mad espera - replico Darla, ya que cuando salió de su trance yo ya iba diez metros adelante.

-Muévete tortuga - le espete con una media sonrisa.

-Entras a quinto año - me reprocho - no puedes comportarte como una niña de cuatro.

-¡Oh, vamos! - exclame - tengo quince, aun puedo divertirme, molestándote.

Suspiro y comenzó a caminar sin decir nada, pasar al andén 9¾ no fue tan difícil, ya que para ir a Beauxbatons, era muy similar, en cuanto traspasamos la barrera, pude ver un enorme tren color escarlata, aquí comenzaba nuestra nueva vida.

-Busquemos lugar - repuso Darla suavemente.

Asentí y caminamos hacia el tren, seguí a Lala, hasta el final del pasillo, el compartimiento estaba vació, acomodamos el equipaje arriba, después nos sentamos frente a frente, fije mi vista en la ventanilla y observe a los padres despedirse de sus hijos.

Suspire al recordar como hacía un año mi madre había estado en la estación despidiéndonos, la extrañaba y mucho, me mordí el labio para no llorar, sentí la mano de Lala en mi hombro, levante mi rostro y me sonrió cálidamente, era como la sonrisa de mamá.

-Yo también la extraño - susurro - pero por eso estamos juntas, para superarlo.

Le sonreí de lado, me beso la frente y regreso a su asiento, en un momento el compartimiento de nuevo se quedo en silencio, observe mi reloj y faltaban cinco minutos, para que el tren saliera.

-Hola

  • las dos giramos hacia la puerta, una chica de mi estatura, el cabello castaño un tanto alborotado que combinaba con sus ojos marrones - el tren va lleno, ¿les molesta que estemos aquí?

-Adelante

  • contesto Darla educadamente, muchas veces me peguntaba de dónde sacaba esos modales.

-Gracias

  • sonrió la castaña - soy Hermione Granger, y ellos son - señalo a un pelirrojo que me recordó a George - Ronald Weasley -después señalo a un chico de cabello negro y unos bellos ojos verdes escondidos detrás de unas gafas - y Harry Potter.

-¿Weasley?

  • repitió Lala con una media sonrisa, el pelirrojo asintió - ¿eres hermano de George Weasley?

-Lamentablemente

  • comento con pesadez.

-Soy Maddison Prewett y ella es mi hermana Darla - nos presente.

-¿Son nuevas? - pregunto el morocho.

-Venimos de Francia - contesto Darla tranquilamente.

-Por fin los encuentro - en ese momento una chica más o menos de la estatura de Darla entro, su cabello negro azulado le llegaba a la mitad de la espalda, y sus ojos grises escudriñaban todo el lugar - lamento mi falta de educación - se disculpo - soy Rachel Black.

-Darla Prewett - contesto mi hermana - y ella es Maddison mi hermana.

-Mucho gusto - respondió la chica.

-Vienen de Francia - repuso Harry.

-Así que es su primer año en Hogwarts - nos sonrió amablemente.

-Disculpa

  • Lala observo seriamente a la chica - ¿conoces a Sirius Black?

-Por supuesto - su sonrisa se ensancho - es mi papá.

Lala solo sonrió, después de eso dirigió su mirada hacia la ventana, los chicos eran bastante amables, mi hermana no intervino en la plática, antes de llegar, la castaña, dijo que era momento de que nos pusiéramos el uniforme.

En cuanto llegamos a la estación, un hombre bastante alto, de hecho yo creo que media casi cuatro metros, la barba negra que se confundía con su largo y enmarañado cabello, sobresalía por mucho de toda la masa de jóvenes que caminaban, sus ojos negros se clavaron en mí y enseguida camino hacia nosotras.

-¿Ustedes son Darla y Maddison Prewett? - ambas asentimos - te pareces a tu madre - me sonrió amablemente.

-¿La conoció? - pregunte sorprendida.

-Háblame de tú - a pesar de que se veía enorme, parecía ser muy amable - y claro que conocí a Marietta, se parecía mucho a ti, a excepción de sus ojos y su cabello. Era una de las mejores estudiantes de su tiempo.

-¿Y conociste a Sirius Black? - Darla lo observaba fijamente.

-Quien no conozca a Sirius Black, es porque nunca estuvo en Hogwarts - observe a Darla ¿Por qué demonios preguntaba por Sirius Black? - pero ahora es mejor que vayan en los carruajes, la profesora McGonagall les pide que la esperen en la entrada, que no entren con el resto.

-Gracias….

-Hagrid

  • respondió el hombre - recuérdenlo, porque yo estaré para ayudarlas.

-Gracias, Hagrid - respondió Darla con una media sonrisa.

Él se alejo de nosotros y bueno Lala, me tomo de la mano y caminamos hacia los carruajes, cuando llegamos, la mayoría ya se habían ido, solo quedaba uno, fije mi vista en los chicos que estaban en el y para mi suerte era el rubio engreído del callejón Diagon.

Y no estaba solo, una chica un poco más baja que yo, cabello negro estaba con él, tanto los ojos grises como los negros se calvaron en nosotras, Lala ni siquiera pareció importarle, ya que subió al carruaje sin preguntar.

-Está ocupado - gruño la chica.

-Lamentamos incomodarlos - mi hermana sonrió a modo de disculpa - pero este era el último - observe la mirada asesina de la chica - hacen una hermosa pareja - el rostro de la morena se relajo, Darla si que sabía usar las palabras - ambos son guapos y que mejor combinación.

-¿Ves Draco? - la chica se acurruco en el hombro del rubio - somos la pareja perfecta.

-¿Son nuevas? - ese rubio era un idiota.

-Sí

  • mi hermana le sonrió suavemente - venimos de Francia, soy Darla y ella es Maddison.

-Draco y Pansy - se presento la chica feliz - si quedan en Slytherin les prometo que nos llevaremos increíble.

Esperaba que no quedara en esa casa y mucho menos con esa parejita que tenía enfrente, sonreí forzadamente, aunque la mirada del rubio estaba sobre Lala, ese torpe que ni se imaginara que iba a tener una oportunidad con mi hermana y menos con el trato del callejón Diagon.

Gracias al cielo el viaje fue corto, en cuanto llegamos, baje casi corriendo de ahí, Lala me mando esa mirada de entre reproche y diversión, no dije nada, ya que la directora ya nos esperaba, nos dijo que primero seleccionaría a los de primer año y después nosotros entraríamos, asentimos y ella entro.

Quería preguntarle muchas cosas, como ¿Quién demonios era Sirius Black y porque tanta importancia? Pero Darla en verdad estaba rara, ya que en cuanto nos quedamos solas, su vista de nuevo se perdió en la nada, mientras yo golpeaba el piso con mi pie ansiosa por entrar.

-Es hora - susurro.

No dije nada, solo la seguí, en cuanto entramos, observe el techo que tenía la apariencia del cielo nocturno, enseguida noté que había cuatro mesas, la de la izquierda tenía adornos en verde y plateado, la que seguía eran rojo y dorado, la siguiente era azul y bronce y la última era amarillo y negro.

-Darla Prewett - mi hermana camino hacia un hombre bastante bajito y con su poco cabello blanco.

Se sentó realmente tranquila y el hombre le coloco un sombrero bastante viejo, observe fijamente cada movimiento, pero mi hermana no hacía nada, pasaron como tres minutos, antes de que gritará.

-¡¡Gryffindor!!

La mesa con los decorados rojo y dorado comenzaron a vitorear, trate de tranquilizar mi corazón, que parecía quererse salir del pecho.

-Maddison Prewett - tome todo el aire necesario, para llegar al banquillo, en cuanto me coloco el sombrero.

-Interesante

  • el sombrero me estaba hablando - tienes valor, pero no como tu hermana - me estaba comparando - pero eres mucho más astuta que ella y eso le gana al valor, y eres muy inteligente, harás grandes cosas - mi corazón se estaba desbocando - ¡¡Slytherin!!

Me levante temblorosa, mientras escuchaba varios murmullos, la mesa de verde y plateado gritaron emocionados, busque con la mirada a Lala que me sonrió suavemente, camine hacia mi mesa y el idiota de Draco me hizo un espacio, pensé en dejarlo, pero no quería estar más tiempo de pie, sabiendo que las murmuraciones eran por mí.

-Bienvenida, cuñadita - susurro en tono mordaz.

-Ni en tus mejores sueños Malfoy - le espete.

-Ya lo veremos - contesto con una media sonrisa y note que su mirada estaba en Darla y la de ella en mí, ese Malfoy no sabía en que se metía.

Capitulo deddicado a:

snow white

Black Victoria

barbara_lovegood