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Historia 48285 — capítulo 1

Siempre creí en los cuentos de hadas, en mi perfecto príncipe azul, en que mi linda casa fuera un castillo enorme y yo era la bella princesita a la que todos mimaban mucho, con el tiempo descubrí que no siempre los cuentos de hadas serian reales, que hay veces en que los príncipes azules nunca llegan, y que mi humilde casa no es mas que un hogar para mi y mi familia, y lo ultimo que descubrí y lo que mas me dolió fue descubrir que yo no era la princesa que siempre soñé.

Apareciste tú y me encandilé con tus ojos, pensé que los cuentos de hadas volvían a ser reales; me acerque a ti, pensando que eras el perfecto hombre para ti. Anduvimos un tiempo, y me engañaste, mi corazón se hizo trizas. Se rompió en mil pedacitos, y nunca más te volví a dar la cara.

-¡Hermione!- Dijo alguien mientras terminaba de escribir en mi diario.- ¡Hermione!-Volvió a llamar una voz que nunca antes había oído. Con los ojos un tanto llorosos alcé la vista y vi a alguien que jamás había visto, un tipo alto y fornido, de tez clara y ojos grises, tan grises como la luna, su pelo deslumbraba de un rubio platino, me pare pensando en todo esto de los cuentos, se acercó a mi y lo mismo hice hacia él.

Habían pasado un par de meses desde que conocí a aquel chico, era alguien serio, de carácter y mirador en menos, me disgustaban esas cosas de el, pero igualmente éramos amigos.

-Draco, si tan solo cambiaras un poco. Ser mas amable digo.- Le decía yo intentando ablandar su corazo

-Es difícil cambiar un corazón, Hermione.- Respondía siempre amargamente. Pero un día, cambió, dejo de ser aquel tan presumido chico y se fue transformando en un príncipe. Volví a los cuentos de hadas, lamentablemente, me engatusó para volver al principio.

Llevábamos una semana como novios. El me hablaba como siempre de su trabajo.

-Draco, eres como un dado, nunca sabes que te va a salir.- Dije indicando sus repentinos cambios de humor. Con el tiempo cambio. Siempre perfeccionándose a mi.

-¿Me quieres Draco?- Pregunto un día indecisa.

-Pero Hermione, ¿Cómo no te voy a querer? Eres mi luz en la oscuridad, por ti me eh vuelto mejor persona. Por ti soy quien soy ahora. Por ti estoy feliz hoy, por ti y por tu maravilloso corazón de oro, aquel que es tan duro y fuerte como el metal aquel y tan valioso, que merece la pena ser llamado así.- Dijo mi príncipe y no volví a dudar de el. Por que en realidad yo era así. Yo tenía ¡Un corazón de oro!