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Historia 48483 — capítulo 1
Porque debía despertar en ese momento, porque tenía que ir a clases y ser ignorada. Todo sería diferente esta vez, había cambiado y mucho; tanto físico como mentalmente. Siempre había sido la inteligente, la normal, la ignorada y divertida.
A pesar de todo me respetaban, era ignorada, pero me querían. Eso había sido el último año de la primaria, ahora había pasado ya a la segundaria, donde pasaría los mejores y peores días de mi vida. Tenía las mejores amigas que podría pedir, Victoria y Urbana, dos chicas en las que podía confiar; Victoria mi mejor amiga, es de cabello rojizo y ojos verdes, mientras que Urbana es morena, su cabello es negro y sus ojos son del mismo color. Yo no era tan diferente, mis ojos miel y mi cabello negro.
A mis amigas le parecía raro que a mí me gustara leer, amaba leer, era mi vida. Al leer entraba en un mundo de sueños, donde yo podía hacer lo que yo quisiera, pensaba que había otro personaje que era yo, y hacer los que fuera con ella. Cambia la historia, hacia desastres pero estaba feliz, estaba muy feliz cuando leía y entraba a mi mundo.
Un rayo de luz entra a mi cuarto, mire el reloj que estaba sobre la mesa donde tenía el televisor, el DVD, el C.P.U. del computador, donde también tenía mis libros favoritos y las películas de dichos libros. Al lado de eso estaba el computador, donde estaba el monitor mejor dicho, con las cornetas y el modem.
Me senté en la cama para aclarar mi vista, me frote los ojos con la intención para ver si me despertaba. Pude ver la pequeña cocina que estaba justo a fuera de mi cuarto, para poder decir mejor mi casa era pequeña. En realidad, no vivía en mi casa si no con mi tía, mis padres Vivian al lado pero las casas son pequeñas que solo tienen dos cuartos cada casa.
Me levante y me dirigí al baño para lavarme los dientes y hacer otra necesidad.
Al terminar me fui a mi casa, locual solo pase una puerta y llegue a ella. Me hice mi desayuno y luego jugué en el PC a esperar que se hicieran los 12:00 p.m. para irme al colegio y ver que pasara.
Ya estaba a mitad de camino. Estaba nerviosa, no quería llegar, quien sabría con quien me encontraría allí. Pasábamos los pequeños edificios del pueblo donde vivo, no era muy grande ni muy chico, pero era lindo y me encantaba. Era tranquilo igual que yo.
-Hola, Lauri -fue lo primero que oí al bajarme del carro.
Me di la vuelta cerrando la puerta, hice una sonrisa forzada, allí estaba; la persona a quien más odiaba en el mundo: Isabel. Esa duende rubia y de ojos negros era para mí la pesadilla mas grande, siempre me ha odiado y siempre la he odiado.
-Lau, si estas linda -dijo tomando mi mano y dándome una vuelta, siempre ha sido tan hipócrita, siempre se a mostrado amable a pesar del odio que me tenia; éramos muy buenas actrices -. Dios, si cambiaste, y cuando digo eso es porque de verdad cambiaste mucho.
-Gracias, Isabel -le dije con la mejor sonrisa que podría mostrar en ese momento.
-Bueno… ella es Grabiela -dijo, volteo y veo a una chica de cabello castaño, alta y unos hermosos ojos verdes.
-Hola, Laura, soy Grabiela -extendió una mano hacia mí, la cual estreche con mucha felicidad -. Tu… ¿Eres sobrina de la profesora Coromoto?
-Si yo soy la sobrina de la profesora -me sentía muy orgullosa de mi tia, igual del resto de mis familiares.
Allí nos quedamos las tres, hablando de los profesores que nos tocarían. Al fin abrieron el colegio lo cual entramos y nos fuimos para las áreas verdes, donde hay unos bancos.
Me quede sola con Grabiela hasta que llego Victoria y Urbana, ya que Isabel se fue con sus amigas. En esos momentos no me sentía sola, ignorada, me sentía muy feliz, demasiado.
-Ja, eres muy buena amiga, Grabiela -le digo -. Ya te considero muy amiga mía y eso que no llevamos mucho tiempo conociéndonos.
-Sí, yo también ya las quiero -nos dice; nos unimos todas y nos damos un abrazo muy tierno.
-¡Primer año! -todos miramos hacia las aulas, nos estaban llamando - ¡Vengan a clases!
Todos nos fuimos, me estaba dirigiendo cuando miro a la puerta y veo a…nadie. Sin darle importancia seguí mi camino, pero antes mire a todos lados a ver
Formamos para entrar al salón y empezar con la clase. Me senté junto a Victoria. Lo único que oía, a pesar de prestar la mayor atención posible pero nada llamaba mi atención, la profesora misma se llamo "Chupeta de ajo" por ser dulce y malasangre a la vez.
Ella hice que todos nos presentáramos, varios nombres llamaron mi atención como Katherine, Nayle, Ángela … A la mitad los conocía y a la mitad no. Casi no importaba, esperaba que termináramos para que la profesor nos diera las reglas y nos mandara de una vez para la casa.
Mis deseos fueron cumplidos y eso fue lo más raro, pero no importo. Nos mando una investigación y nos corrió. Como perros obedientes salimos lo más rápido posible del lugar para dejar el colegio e ir a hacer cualquier cosa en la casa.
-Laura -me volteé y vi a Maria corriendo hacia mí.
-¿Qué paso? -pregunte preocupada.
-Que Isabel, estaba hablando de nuevo de ti -puse los ojos en blanco y me cruce de brazos -. Dice y que estas muy fea, que para este año y que estas demasiado horrible. Y que te veías más linda gorda que flaca.
-Un día la envidia la matara -digo, las chicas se ríeny yo sonrió triunfante.
La corneta del carro de mi madre me saca de mi momento de felicidad, me despido de las chicas con un beso en la mejilla y me subo al auto. El día había sido bien, muy cortó a decir verdad pero me gusto.
Ahora solo faltaba esperar al otro día, a haber que pasa.