Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 48503 · de

Historia 48503 — capítulo 13

Esto que voy a decir… no es muy bonito…

Pero Hermione Granger casi se puede decir que tuvo un orgasmo placentero, de ver a Cedric sentado al frente de la librería-Biblioteca… pese a su aspecto desaliñado que le daba un toque sensual, su barba de tres días de un color dorado oscuro, enloquecía a más de una que quería que aquella barba hirsuta le raspase la mejilla…

A solo tres días, tanto una como otra lucían más o menos con clientela… femenina (Y uno que otro raro colado… o algún chico solitario que entraba al ver tanta fémina esperando picar algo) Esa odiosamente perfecta sonrisa que poseía Cedric arrastraba a todas al infierno de la lujuria y del deseo…

AAAAAAAAAAAH ahora si me proyecté… Mj…

¡Pero era la verdad! Solo bastó un día para que una chica perdida buscara un libro y viera al precioso ejemplar masculino tras el mostrador, para que corriera la voz de que en la pequeña librería del pueblo, había un príncipe sin reino, despachando.

Al tercer día, a la mayoría de las muchachas y no tan muchachas, el atrayente muñeco, las invitaba a recorrer los pasillos escasos de los libros en venta… Cedrid se limitaba a sonreír, y claro que la pequeña área de lectura, siempre estaba atestada con sus cinco mesitas, llenas de tazas de te y café…

El rumor había llegado hasta las brujas que no se hicieron esperar para mezclarse con ellos, descubriendo al nuevo chico de la librería, que dijo llamarse Albert Diggory, sobrino de Amos y Elisa Diggory. Como no podían ocultar por completo su identidad, pues muchos sabían que su hijo había muerto y que habían acogido por piedad a un sobrino huérfano…

Y las mágicas pensaban que al huerfanito le ponían comida, techo y oro a su disposición… Así es que lo había descubierto Hermione tres días después de regresar de otro de los volcanes activos… Emilie frunció los labios al ver tanta mujercita pululando el área de la biblioteca…

Pero al menos Cedric "Albert" Diggory era muy exigente y procuraba que todas respetaran la norma de la biblioteca, por lo que la mayoría estaba en la librería, en donde se perdía el silencio y los murmullos y las risas eran constantes…

La primera vez que lo vio tras el mostrador… dudó… por la barba… le daba un toque distinto a su rostro y lo alejaba de su aspecto juvenil para pasar a uno maduro… pero era imposible que ocultara esa sonrisa, podría reconocerla a un kilómetro, el modo de inclinar su rostro, el modo de morder sus labios…

Por un momento se perdió en sus fantasías más eróticas… sus dos amores, sus dos pasiones… juntas… luego reaccionó ¿En que demonios estaba pensando? ¿Acaso estaba considerando a Cedric como una… pasión? Y odió los cuchicheos de todas las chicas que decían cosas indecentes sobre el chico…

Pero si pensaba que hablaría fácilmente con él, se equivocaba, las muchachas estaban posicionadas de él, lo entretenían, le preguntaban cosas, por un lado las mágicas, por el otro, las no mágicas… y si él la vio a través de sus espesas pestañas, la ignoró porque no le habló…

Supo que se había cambiado el nombre cuando todas decían "Albert" se enteró de inmediato que se decía sobrino de los Diggory y que estaban en la Patagonia, por huir de Europa y todas sus urbes congestionadas y contaminadas.

Ella rabió, Hermione pasó de la excitación a la rabia, al ser ignorada por el guapo muchacho, pasó al área de la biblioteca, sacó un libro y lo azotó en una mesa vacía, como ya había dicho, en la biblioteca eran pocas las asistentes… lo que menos querían, era estar en silencio.

Hermy abrió el libro y leyó… nada… su mente no se concentraba, su mente estaba irritada, rabiaba… todas esas tipejas siendo zalameras y en extremo coquetas y ofrecidas con el muchacho… luego reaccionaba ¿A ella que le importaba? Como no le importó quedarse en penumbras por no prender la antorcha en esa área, cuando la luz que se filtraba cesó.

Lo miraba pasar de vez en cuando a la biblioteca mágica, con algunas chicas que le solicitaban prestados libros ¿Cuáles? Libros de hechizos de amor… Emilie tenía una buena cantidad de esos tomos en alguna área de la biblioteca… Cedric ya estaba familiarizado con las áreas en los tres días que llevaba laborando, era muy inteligente y ágil.

Ella veía pasar en las penumbras la larga figura, enfundada en el poncho típico de la región y con el cabello castaño cobrizo sobre su rostro, su barba visible y su porte de príncipe inglés que era tan inconfundible, en ese momento, la figura de Ron Weasley parecía ser más la del mendigo y la de Cedric, del príncipe por supuesto.

No supo cuanto tiempo permaneció ahí sentada… con el libro abierto en la misma página, en medio de la oscuridad, sin pensar en comer o en ir a asearse… con su cerebro, parcialmente desconectado, y como esperando que Cedric pasara cerca para activarse…

-¿Hermione?

De repente una antorcha se encendió a su costado e iluminó el hueco en el que estaba metida, en esos cubículos casi íntimos para estudiar mejor… ella parpadeó, la luz le lastimó los ojos y oculto su rostro hasta que se acostumbró.

Cedric estaba de pie, mirándola con paciencia, como ya era hora de cerrar, estaba revisando que no se quedara ninguna rezagada, ya que le había pasado el primer día, que un par de atrevidas muchachas se habían escondido, esperando que el cerrara para poder hacerle algunas propuestas indecorosas.

Hermione se sintió tonta en ese momento…

¿Qué explicación le daría de porque estaba en las penumbras?

-Lo siento - murmuró - me quedé dormida… como acabamos de llegar… quise investigar algo que me quedé con dudas…

-Es muy tarde Hermione… son las diez…

-¡Oh!

-Creo que necesitas un baño - sonrió al verla un poco sucia y despeinada

Hermy pensó que no podía llegar así al campamento, cuando seguro todos ya cenaban limpios, ella estaba toda… sucia... pues tenía horas sentada en aquel lugar.

-Hay un baño en este sitio, tiene agua caliente…

-¿Cómo?

-Bueno, pensaba lavarme antes de irme a casa pero… creo que tú lo necesitas más que yo…

-No creo que…

-Te presto un suéter… supongo que tu ropa está un poco, sudada…

Ella aceptó débilmente, necesitaba limpiarse, el baño era rústico, pero si, efectivamente, había una tina con agua tibia y toallas limpias… Hermy no lo dudó, sentir el agua caliente sobre su cuerpo, degradando la mugre acumulada, era una delicia… Pensar en Cedric enfundado en bibliotecario, era otro placer innecesario…

No pudo evitar tocarse…

Luego se sintió avergonzada… y procurando no tener esos pensamientos, terminó de asearse y salió de la tina… Claro, como eran puertas viejas, supuestamente la había cerrado, pero la cerradura venció y lentamente se entreabrió…

Cedric hiba a dejarle en la entrada un par de suéteres para que se cubriera bien, le iban a quedar grandes, pero era para que no le afectara el agua tibia con el aire fresco de la noche… cuando dio la vuelta, se quedó absorto… con la puerta así, pudo admirar cuando ella estaba de perfil, frente al espejo, secándose el cabello…

Desnuda…

La boca se le secó… se quedó estático, observó la perfecta figura delgada y delineada de Hermione… con su piel tan firme mientras pasaba la toalla por todos lados, sus ojos grises recorrieron ávidamente desde su rostro porcelanizado, su cuello de gacela… los senos pequeños pero turgentes, su abdomen casi plano, la línea de su trasero firme…

Casi se sintió un pecador… un maldito fisgón, sus mejillas le ardían, el deseo lo corrió de punta a punta y haciendo todo lo posible, se retiró de ese sitio… las manos le temblaron… carraspeó… tenía que decirle que… llevaba los suéteres, para que ella se cubriera con la toalla o con lo que fuera… Pero de solo recordar ese cuerpecito con gotas de agua como perla en todos lados, era como ver a la Venus del Nilo… era una obra de arte… era algo maravilloso a sus ojos ¡Era un pecado, un sacrilegio haberla visto así!

¡Ay mi querido Cedric! A cualquier cosa con ropa o sin ella, la ves con ojos de deseo… pero si, definitivamente, te hace falta desahogar tus penas y tus guardados deseos juveniles sexuales…