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Historia 48518 — capítulo 1

¿Va a dónde?:

Draco inspiraba, mientras su vuelo estaba por regresar a su destino. Estaba simplemente, cansado. Deseoso de regresar al lugar al que pertenecía, a aquel lugar del que nunca debió salir. De su enorme casa, de su hoyo.

Se bajó de aquel aparatejo, con mucho cansancio. La idea de que su hogar estaba a unos cuantos kilómetros de distancia, de ese aereopuerto, no le atraía en definitiva. Con mucho cuidado, colocó su equipaje en un taxi y se preparó para su regreso. para su vida una vez más, en familia.

Astoria.

Bueno, su familia no era nada interesante. Estaba su esposa, Astoria y su hijo Scorpius Malfoy. Una vida pequeña, sencilla y sin mayor cosa. Sí, tenía los lujos que había heredado de su padre, de su patrimonio, pero no tenía más que eso. Y realmente, no quería nada más.

El taxi se detuvo frente a su hogar y luego de pagarle, contempló el lugar que había abandonado. Las cosas no estaban del todo bien y él, necesitaba un descanso. Ya era el momento de regresar, claro está.

Al abrir la puerta, escuchó pasos apresurados. Pasos que conocía, cada vez que alguno de los dos, abría la puerta. Su hijo Scorpius, corría hacia él con una enorme sonrisa. No esperó a que soltara algo de su equipaje, solo lo abrazó. Draco no hizo nada, pero sí terminó abrazándolo. No podía negar, que extrañaba a su hijo.

  • ¡Papá volvió, mamá! ¡Papá volvió!- gritó, pero por una razón que no pudo entender, sentía que Astoria ya se lo temía.

  • Ya te he oído, pequeño. ¿Estás saludándolo, verdad?

  • Sí mamá...¡Ven a ver!

Se preguntó si eso era lo que deseaba hacer, Astoria. La mujer emergió de la cocina y con una sonrisa, miró a su hijo, que estaba impaciente de que sus padres se miraran. Se saludaran, como una vez lo hicieron. Draco la contempló. Parecía que habían pasado años, desde que se habían visto. Pero la realidad era, que solo habían sido meses. Meses de despeje, de mero descanso.

  • Buenas tardes, Draco. ¿Cómo te ha ido en tu viaje?- dijo la mujer, acercándose y apartando el equipaje. Draco inspiró y se encogió de hombros.

  • Mejor de lo que creía. Me temo que no más viajes para mí.

  • ¡Tienes que venir a mi habitación! ¡Mamá la remodeló!

  • Ah, creo que necesito decirte un par de cosas.

Draco asintió, mientras le indicaba a Scorpius, que subiría después. Astoria sirvió dos tazas de café y lo contempló con una sonrisa suave. Se preguntó él, si era algo muy complicado o si era cuestión de nimiedades.

  • Hice un par de remodelaciones y...

  • ¿Qué remodelaciones?

  • En la casa y en el modo de vida de Scorpius. Verás, no le gustaba su antigua escuela. No se sentía a gusto.

  • Así que...Lo cambiaste de escuela.

  • Sí. Es una escuela humilde, pero muy cálida. A Scorpius le encantó en cuanto la vio. Y creo que mañana podrías acompañarlo, para que la conoscas a profundidad.

No dijo nada. Quizá ella tenía razón y podría conocer a la dichosa escuela. Además de que a Scorpius le encantaría la idea, de que él le acompañara. Con una sonrisa suave, Astoria le comentaba a su hijo, lo que su padre tenía planificado hacer. Su hijo parecía muy emocionado y no tardó en conducirlo a la habitación, en cuanto él se detuvo al pie de la escalera. Su madre la había pintado de un color azul pastel y blanco. Lucía mucho más varonil, que la primera habitación que habían remodelado.

  • ¿Qué te parece? Mamá dice que puedo tener lo que quiera en ella, siempre y cuando se los muestre. Puse ese poster del equipo de Irlanda...

  • ¿Irlanda? Creo que perderá contra Alemania.- Suspiró Draco, bromeando. Su hijo negó con la cabeza, de forma imperiosa.

  • No es cierto. Irlanda ha estado practicando mucho.

Draco suspiró, mientras su hijo estaba convencido del asunto. Con una sonrisa, Astoria le mostraba lo que había hecho con la habitación principal. Con un suspiro, se preguntó, cuántas novedades habían en su vida. A la hora de dormir, temió que su pregunta tuviera una respuesta próxima.

Amaneciendo, la casa estaba muy movida. Scorpius iba de un lado al otro, buscando su mochila y sus cosas. Desayunando y colocándose los zapatos. Draco esperaba, en el sofá.

  • Creo que tenemos que hacer un horario, para que esto no pase. Listo, ya tienes todo. Ya puedes irte.

  • Adiós mamita.

  • Adiós, cariño. Adiós, Draco.

  • Hasta más tarde, Astoria. Vámonos Scorpius. Ningún Malfoy llega tarde.

Scorpius corrió hacia su padre y con mucha felicidad, se subió al auto. Estaba deseoso de mostrarle a su padre, su nueva escuela y sus nuevos amigos. Con una sonrisa se bajó del auto y caminó apresuradamente. Draco tenía problemas para seguirlo entre aquellos muros.

  • ¡Ven a conocer a mi maestra! ¡maestra maestra!

  • ¿Qué ocurre, Scorpius?- preguntó una mujer, de aspecto joven. O eso pensó Draco, al oír su voz.

  • Mi papá viene a conocerla. Venga...

La joven salió del salón y Draco entendió, que sus pensamientos en el día anterior, se habían quedado cortos. Y ella, temía que todo pudiese ponerse peor.

  • Draco...