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Historia 48526 — capítulo 1

Una castaña corría en dirección a las Tres Escobas, había quedado allí con sus inseparables amigos del colegio. Con ellos lo había pasado todo: habían vencido juntos al mago más tenebroso de todos los tiempos. Después de la última batalla, todos decidieron volver a Howarts, y hacía ya unos pocos meses que habían terminado su último año. Era Diciembre y soplaba un viento frío que se te clavaba en cada centímetro de la piel. Abrió la puerta del bar y una oleada de calor la invadió devolviéndoles el sentido a sus miembros entumecidos, no tardo en vislumbrar una asombrosa melena pelirroja y avanzó entre las mesas para abrazar a su amiga.

  • ¡Ginny! ¿Qué haces aquí tu sola? - comento alegremente la recién llegada

  • Los chicos me dijeron que se retrasarían un poco, tienen trabajo que hacer - le respondió la chica - ¿Tomas algo?

  • Si, perfecto - y añadió dirigiéndose al camarero - una cerveza de mantequilla, por favor

Hermione se sentía totalmente feliz, todo había salido bien finalmente. Hacía ya mucho tiempo que sus pesadillas habían terminado, pesadillas en las que veía que el desenlace de la historia era diferente…pero ya no había razón lógica para pensar en eso. Harry y Ron estudiaban para ser aurores, Ginny había sido fichada para un equipo de quidditch y ella estaba preaceptada en el ministerio como ayudante de Kinsgley, el nuevo ministro de magia.

  • ¡Por fin! - el grito de su amiga la devolvió a la realidad y se levantó al ver que dos jóvenes entraban a toda prisa en el local.

  • ¡Harry! - el recién llegado y la pelirroja se fundieron en un tierno beso. Ambos mantenían una relación envidiable desde que todo acabara.

  • ¡Mierda! ¿Qué tal si os cortáis un poco? Ahora no podré dormir - refunfuño el otro chico. El color de su pelo era como un fuego encendido y sus ojos azules brillaban como piedras preciosas

  • No seas exagerado Ronald - agregó la castaña riendo y abrazando a su amigo. Ellos también habían salido juntos durante un tiempo pero la cosa no funcionó, aunque habían quedado como los grandes amigos que antes eran.

  • En serio Hermione, Harry esta pervirtiendo a mi hermana ¿queréis parar de una vez? - bufó molesto al ver que el beso de los otros dos chico se hacía mas intenso

Los aludidos se separaron a regañadientes y tras intercambiar calurosos saludos con los demás, todos cogieron una mesa apartada del alboroto para poder hablar tranquilamente

  • Y bien, ¿Cómo os va? - pregunto la mayor de las Griffyndors

  • No podemos quejarnos - respondió el de la cicatriz

  • Eso dilo por ti Harry - se quejó Ron - en la practica de esta mañana casi le rompo la pierna a Tonks

  • Típico de ti hermanito

  • Si vamos, tú encima ríete

El tiempo paso rápidamente entre risas y bromas. Ya era de noche y todos seguían hablando cuando de repente todo el bar se quedó en silencio. La castaña vió como a Ginny, que estaba en frente suyo, se le abrían la boca y los ojos desmesuradamente, así que se giro para mirar que era lo que había causado aquel silencio sepulcral y lo que vio la dejo confundida. Un chico rubio había entrado por la puerta y ahora estaba siendo observado por toda la clientela. Era Draco Malfoy, ella llevaba mucho tiempo sin verlo y sin saber nada de el desde su juicio…

Se encontraba en el tribunal del ministerio de magia hacía ya más de un año.

- Draco Malfoy, en pie - dijo un mago bajito con la tunica reglamentaria del Wizengamot - ante las declaraciones de los señores Potter y Weasley y de la señorita Granger, se le reduce la pena a seis meses en Azcaban. De la misma manera se excluye de toda culpa a su madre, la señora Narcisa Malfoy por su aportación en la batalla. Ella ya ha sido liberada cumpliendo con las exigencias del señor ministro Kinsgley.

- Lucius Malfoy, en pie - añadió otro mago sentado a la derecha del anterior - se le condena a cadena perpetua en Azcaban por sus prácticas mortifagas.

Hacia tanto de eso… y se notaba en la cara del Slytherin, estaba mas delgado y demacrado, con profundas ojeras y con cara de ido.

  • No queremos mortífagos aquí - dijo fríamente el dueño del bar, que había salido al notar algo raro - márchate

Sorprendentemente el rubio se limitó a levantar levemente la cabeza y a asentir. Cuando él se hubo marchado la actividad volvió a surgir en el local.

  • ¿Qué diablos ha sido eso? - pregunto la pelirroja

  • Malfoy salió hace poco de Azcaban y descubrió que a la gente no se le olvida lo que hizo. El ministerio incautó casi todos sus bienes y ahora es un idiota que no encuentra trabajo - comento su hermano

¿De verdad? - se asombró la castaña

  • Si- le respondió Harry - a mucha gente no le hace gracia merodear con un mortífago. Al principio su orgullo le costó algunos problemas pero con el paso de los meses ha tenido que tragárselo todo. Además, su madre murió hace poco.

Mientras Hermione se dirigía a su piso tras despedirse de sus amigos y quedar para otro día, se puso a pensar en las nuevas noticias. Ahora los papeles se habían intercambiado, ella ya no era una pobre tonta y sangre sucia, todos la querían y la valoraban, en cambio el rubio no tenia nada y la joven no pudo evitar sentir pena por el.


Este es mi segundo fic y espero que os guste.

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