← Edward y Bella...¡Vampiros! · de
Edward y Bella...¡Vampiros! — capítulo 18
Edward POV
A lo lejos podía escuchar las mentes de Emmett y Rosalie, pensando en qué podían gastar las tarjetas de Alice. Con esa cantidad de tarjetas de crédito, ni comprar toda la galaxia serviría para gastar todo el crédito. Los pensamientos de Bella, quien había sacado desde hace rato su escudo, me llamaron un poco la atención. Trataba de recordar algo de su vida humana, pero lo único que conseguía eran cosas borrosas.
-Bella, ¿desde cuándo intentas eso?-Pregunté.
-Todos los días.-Respondió.
-¿Resultados?
-Ninguno.
-¿Se puede saber de qué diablos hablan?-Preguntó Alice.
-Es que Bella…
-Es que estoy tratando de recordar algo sobre mi vida humana, siempre, desde que me transformaron, lo intento.
-Bella, ¿quién te transformó?-Preguntó Jasper, que hasta el momento no había hablado.
-Es lo que más trato de recordar, aunque solamente consigo un recuerdo muy borroso. Una persona con pelo lacio negro y largo, con ojos rojos.
-Pelo lacio negro y largo, con ojos rojos.-Susurró Alice.
-¿Esas no son las descripciones de…?-Empecé a preguntar.
-¿…Aro?-Terminó Jasper.
-¿Aro?-Preguntó Bella.
-Aro Vulturi.
-Eh… ¿Quién?
-Los Vulturi son algo así como… la realeza de los vampiros. Me extraña que no hayas oído hablar de ellos.-Expliqué.
Y así pasaron horas, hasta que aparecieron Emmett y Rosalie.
-Ahora que estamos todos, quería avisarles, aunque Bella ya lo sabe, que mañana a la noche, haré una fiesta.
-Con el permiso de Esme y Carlisle, ¿cierto?-Preguntó Rosalie.
-Completamente.-Mintió Alice. ¿Cómo sé que mintió? Sus pensamientos negaban sus palabras.
Rosalie se encogió de hombros, y fue abajo con Emmett.
-Edward.-Suplicó Alice.
-¿Alice?-Pregunté con una sonrisa.
-¿Llamas a…?
-Alice, tú haces la fiesta, tú llamas.
-Edward… Eddie… Hermanito…-La miré y ella estaba con su muy famosa cara de perrito. ¿Cómo se podía negar a esa carita? Es imposible, me rendía ante la mirada de mi hermana. ¡De mi hermana! Bufé, rendido, a lo que Alice respondió con una gran, gran sonrisa. Tomé mi celular y marqué el número de casa. Esperé… Una tonada… Dos tonadas… Tres tonadas, y atendieron.
- ¿Hola? -Se escuchó la voz de Esme.
-Esme, soy Edward.
- Oh, Edward, cariño. ¿Ha pasado algo?
Puse el teléfono en altavoz.
-No, no ha pasado nada. Alice, dile qué quieres.
- ¿Alice? -Preguntó Esme.
-Aquí, Esme.-Respondió Alice.
- ¿Qué necesitas, querida?
-¿Puedo mañana a la noche hacer una fiesta?-Preguntó Alice dulcemente.
- Estás haciendo tu famosa carita de perrito, ¿verdad? -Preguntó Esme desde el otro lado.
Así era. Alice estaba mirando al teléfono con su carita de perro.
-Ajá.-Dijimos todos al unísono.
-¿Quiénes están allí?-Preguntó Esme.
-Bella, Jasper, Alice y yo.-Respondí.
-Oh. Em… Alice, claro. Con la condición de limpiar todo ya concluida la fiesta.-Dijo Esme.
-¡Claro!-Respondió Alice. Si bien no le gustaba mucho la idea de limpiar, hacer una fiesta era más que suficiente para ella.
Pocas horas después ya estaba amaneciendo. Nos fuimos a casa, a preparar todo para el instituto. Sólo tardamos tres segundos, y dejamos todo abajo. Alice se quedó sentada en el sillón, pensando en la próxima salida de compras. Sería hoy, luego del instituto. Ella tenía pensado invitar a todos los del instituto.
-¿Todos?-Gemí.
-Todos, Edward. Nadie se puede perder una fiesta como ésta.-Respondió.
-Está bien. ¿Tú piensas que se acordarán de la dirección de nuestra casa, el horario, hasta qué hora pueden quedarse, y todo eso?-Pregunté.
-Obvio que no, Edward. Por eso, haré ahora mismo invitaciones.-Pensó y fue corriendo hacia la computadora. En unos pocos minutos, ya tenía las invitaciones en mano. Las metió dentro de su bolso.
-¿Hay algo que nos estamos perdiendo?-Preguntó Rosalie.
-Nada de eso, Alice planea que, luego del instituto, todos vayamos de compras. Todos y cada uno de los del instituto estarán aquí, para la fiesta.
-¡¿Todos?! Pe-Pero… ¿Hasta los que no son nuestros compañeros?
-Todos. Tal como lo escuchas.
-Oh, vamos. ¿Qué tan malo puede ser?-Preguntó Alice desde la PC como si nada.
-Oh, no, Alice. Va a ser extremadamente divertido. Tener a todos los del instituto, insoportables, extremadamente borrachos/ebrios, aquí, en casa, ¡va a ser emocionante! ¡Espectacular!-Dije sarcásticamente. Emmett sonrió.
-Dejen sus peleas por ahora y vayan al instituto ahora. Se les hará tarde.-Regañó Esme. Por más rápido que corramos, tenía razón. Ya se estaba haciendo la hora.
-Antes de irnos, ¿podrías hacer comida para más de 100 chicos, Esme?-Preguntó Alice repartiendo los bolsos y cargándose el de ella en la espalda.
-Creo poder hacerlo. Suerte, adiós.-Despidió Esme y Alice, Jasper, Emmett y Rosalie se subieron al Descapotable de Rosalie. No me dejaron subir, con la excusa de que no había más lugar. Tuve que ir en mi Volvo, y Alice me pidió pasar a por Bella. Así lo hice, y Bella se quedó sorprendida, ya que pensaba ir ella sola al instituto.
-Oh, vamos, Bella.-Dije y ella al instante estaba dentro de mi Volvo plateado. Llegamos a los pocos segundos y nos bajamos, para salir corriendo y así llegar a nuestras clases. Había pocos alumnos en el aula, y el profesor aún no llegaba. Nos sentamos atrás de todo en la fila contra la pared, para hacer lo que todos hacían, hablar.
-Alice invitará a todos los del instituto.-Anuncié.
-¿Todos?-Preguntó Bella abriendo los ojos como platos.
-Sí. Todos y cada uno.
-Pero… Sólo nuestros compañeros, ¿no?
-No. A t-o-d-o-s .-Resalté la palabra todos. Adelante nuestro estaba Jessica Stanley, quien, a escuchar todos, prestó más atención a la charla. ¡Qué chismosa!
- ¿Una fiesta? ¿En la casa de los Cullen? ¿Iremos todos? ¡No me la pierdo! Y menos algo que implique a Edward. A lo mejor logro que no esté tan pegado a la Swan esa… ¿Qué le ve? -Pensaba Stanley.
-Oh, por cierto. Luego de salir de aquí, Alice nos arrastrará a todos hacia el centro comercial. Creo que no saldremos hasta pasadas unas… siete u ocho horas.-Avisé.
-Oh, vaya.-Respondió Bella. Bajó sus dorados ojos, sumida en sus pensamientos. Le tomé, de improviso, la mano. Así pude ver qué estaba pensando.
- …Una idiota, es demasiado bueno para ti. -Me llegó sólo esa parte de sus pensamientos apenas le había tomado de la mano.
-¿Edward?-Preguntó Bella.
-¿Sí?-Puse mi mejor cara de niño inocente.
-¿Qué leíste/escuchaste?
-Eh…
-Dime.-Puso su carita de perrito, igual a la de Alice, pero me gustaba más en Bella.
-Sólo un… " …Una idiota, es demasiado bueno para ti. "-Admití. Bella suspiró, un poco aliviada.
En menos de lo que quisimos acordar, ya estábamos en la gran cafetería. Las paredes blancas, con columnas celestes, que casi no se veían por las banderas de distintos países, juntaban a todos los alumnos allí adentro. Luego de comprar nuestro refresco y manzana, que, por supuesto, no comeríamos, pasé la mirada por todas las mesas, hasta que encontré a mis hermanos. Le dije a Bella dónde estaban y juntos fuimos hacia allí. Nos sentamos juntos, ya que las dos sillas libres estaban… muy, muy juntas. Puse los ojos en blanco y Alice comenzó su charla.
-Ya sabes todo, ¿verdad, Bella?-Esta última asintió con la cabeza.
-Perfecto. Bien, vamos a ir así: Edward y Bella en el Volvo de Edward, Rosalie, Emmett, Jazz y yo en el Descapotable de Rosalie, tal como vinimos esta mañana. Ah, cierto. Nos encontraremos en la puerta de la cafetería del shopping. ¿Entendido?-Preguntó Alice mirándonos a todos con una mirada interrogativa. Todos asentimos con la cabeza.
-Claro, Alice.
-Ahora a ustedes dos -dijo Alice y nos miró a Bella y a mí-, tienen Biología, ¿verdad?
-Ajá.
Bella POV
-Entonces será mejor que no vayan.-Dijo Alice. Edward pareció leer algo en su mente, y asintió con la cabeza.
-Genial. Ahora nosotros tenemos Gimnasia. Correr a modo humano, hacer todo a modo humano.-Se quejó Rosalie, molesta.
-El profesor faltará.-Le avisó Alice y el rostro de Rosalie se iluminó con una gran sonrisa.
-No le pasará nada al profesor de Trigonometría, ¿verdad?-Preguntó apenado Jasper.
-No.
-Lo sabía.-Dijo Jasper y bajó la cabeza.
Faltamos a Biología, y el resto de las clases pasaron más rápido de lo normal. Tal como nos había dicho Alice, Emmett, Rosalie, Jasper y ella iban en el descapotable de Rosalie. Edward y yo, en el Volvo plateado. Edward estacionó el auto en el estacionamiento y juntos fuimos hacia la puerta de la cafetería. Allí ya estaban Rose, Emmett, Jazz y Alice.
-Bien, ya estamos todos.-Dijo Alice dando pequeños saltitos en el puesto. Rosalie asintió con la cabeza, y Alice paró de saltar.
-Ahora, sólo hay que… ¡comprar!-Anunció Alice como si eso fuera lo más emocionante del mundo... Y sería algo parecido a eso, ya que Alice no tenía crédito en sus tarjetas de crédito. Edward trajo la mía, y yo ni me di cuenta. Me la entregó sigilosamente, y yo le susurré un " Gracias ". Todos tenían sus tarjetas ya listas. Rose tenía como… 12 o más tarjetas, el resto, sólo una o dos. Alice se paró en una tienda de vestidos. Todos estaban preciosos. Entramos en él, pero no compramos nada. Así pasó una hora, hasta que encontramos el lugar perfecto. Era una tienda Italiana, de vestidos y trajes. Deberían haber visto la cara de Alice al ver que ninguna de sus tarjetas tenía crédito. Aun así, dijo que el local estaba mal, y que en otra tienda seguramente tendría crédito, porque no lo había gastado todo. Rosalie se compró un vestido rojo, Alice uno blanco, con círculos negros, que estaban por todo el vestido -algo muy impropio de ella, ya que ella lo calificaría como… " muy sencillo "-. Yo me compré un vestido azul, que me había gustado mucho. Además, Alice se la pasaba repitiendo: " Le encantará. Lo he visto. Es su color favorito en ella. Estoy segura. "
Mío. ( N/A: El de Kristen, a los otros dos de la izquierda no les den bolilla. )
Rosalie.
Alice.
Los trajes de los chicos eran normales. Negros y con corbata o moño. Se veían demasiado formales. De acuerdo, lo admito, no estoy muy acostumbrada a ver a Edward tan… formal. ¡Aunque le quedaba bien!
Horas y más horas pasaron. Alice compró pijamas - Alice, ¿para qué? ¡No dormimos! -, más vestidos, más ropa, más… todo. Por supuesto. Aceptó que no tenía crédito, empezó a sospechar, pero gastó casi todo el crédito de nuestras tarjetas. Llegamos a la casa Cullen ( ¡Al fin! ) y Alice corrió hacia la habitación de Edward para prepararles la ropa para ellos. Luego fue hacia su cuarto, donde estábamos nosotras. Sacó nuestros vestidos y los puso prolijamente sobre la cama.
-Bien, Bella. Como sabemos todos, tú, si fuera por ti, te quedarías sólo con el vestido, ni te maquillarías ni nada de eso. Por eso, cuando ya tengas el vestido puesto, Rosalie te peinará y yo te maquillaré, ¿ok?-Dijo Alice mirándome. Asentí con la cabeza.
-Bien. Pónganse sus vestidos.-En menos de dos segundos, las tres ya estábamos con nuestros vestidos.
-¡Oh, el vestido de Esme!-Recordó Alice. A ella le habíamos comprado un hermoso vestido violeta, ya que ella estaba algo así como… loca por ese color. ¡Le encantaba!:
-Carlisle ya tiene su traje. Bella, ¿vas y les dices a los chicos que se apuren?-Pidió Alice. Tenía razón, a pesar de ser vampiros, se tardaban mucho. Fui hacia el cuarto de Edward, golpee dos veces la puerta -suavemente- y luego la abrí. Allí estaban; Emmett complicándose la… existencia con el moño. No se lo podía poner. Jasper estaba luchando con su cabello y Edward… No encontraba su camisa. Miré hacia una esquina y allí estaba. La señalé y Edward la agarró y se la puso a velocidad vampírica.
-Ro-Rosalie… Al-Alice… Vengan…-Llamé. De seguro, si fuera humana, los tomates estarían rojos de la envidia del color de mis mejillas. ( N/A: ¿Entienden? ¡Rojos! ¿Entienden? Lo sé, soy pésima para esto. Mándenme con los Vulturi. )
-¿Sí?-Preguntaron al segundo. Señalé a Emmett y Jazz, y al instante Rosalie le había puesto perfectamente el moño a Emmett, y Alice estaba peinando a Jazz. Cuando terminó, Alice arrastró a Edward al baño para peinarlo. Era cómico verlos. Alice peleando para peinar a Edward, y el tratando de que no lo haga. Ganó Alice, y debo admitir, lo dejó como a un Dios Griego. Edward se quedó con la boca ligeramente abierta al ver mi vestido, y me miró de arriba abajo.
-Ven, Bella. Vamos a maquillarte.-Dijo Alice. Fui hacia donde ella, que ya tenía la pintura allí. Me maquilló en menos de cinco segundos. También, debo admitir, me veía hermosa -sin ser vanidosa-.
-Rose, ¿puedes venir?-Pidió Alice. Rosalie apareció allí ya con todo para peinarme.
-Aquí estoy.
-Sabes lo que tienes que hacer.-Dijo Alice. Rosalie asintió con la cabeza, y empezó a peinarme rápidamente. Cuando volví a mirarme en el espejo, quede… maravillada, o algo así. Rosalie me había dejado un poco ondulado el pelo, y al final, 10 centímetros de bucles. Salimos las tres del baño, ya que Rose y Alice ya se habían peinado y maquillado. Edward, si antes se había sorprendido, no era nada comparado como ahora. Tenía la boca -muy- notablemente abierta. Sonreí tímidamente. De pronto, recordé la broma. ¡Tenía que cambiar la ropa de Alice! Saqué mi escudo mental.
- Edward… ¡La ropa de Alice! ¡No la cambiamos! -Grité en mis pensamientos. Él se acercó a mí, para susurrarme en el oído:
-Ya lo he hecho. Tranquila.
-Ok.
-Am… Bella, ¿recuerdas el vestido que me habías pedido para hoy?-Preguntó Alice.
-Ups. Sí, Alice. Lo siento por no usarlo… Pero es que este… debo admitirlo, me encanta el color, me encanta… todo de éste.-Dije.
-¡No importa! Será para otra ocasión.-Dijo sonriendo. Su vista se perdió, y a los segundos volvió.
-¿Qué viste?-Pregunté.
-Ya están viniendo… ¡En dos minutos!-Dijo Alice y nos arrastró a todos hacia el piso inferior.
Allí ya estaban Esme y Carlisle. Había equipos de música y mucha, mucha, pero mucha comida.
¡Hola, tanto tiempo!
Me extrañaron, ¿a que sí?
Jajaj lo bueno, es que entré en vacaciones.
Dos semanas de... pura tarea.
Me mandaron mucha, así que si no actualizo pronto, es que:
1.-Doña Imaginación se tomó estas vacaciones para irse de viaje.
2.-La música me llama.
3.-Los deberes me llenan.
¿Sí?
Intentaré actualizar lo más pronto posible.
¡Besos!
Comentar...
Es...
¡Gratis!
...
..
.