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Historia 48805 — capítulo 3
-Weasley's, ¿Estaís hay?-Preguntó una voz masculina, irremediablemente reconocida por todos los allí presentes. Era esa voz extremecedora, era esa voz que cegaba los sentidos de la castaña, era la de el, la del único hombre que despertaba en ella algo más que un simple cariño, lo que ella sentía por el era amor.
Lo vió entrar en el salón y que su mandibula se desencajase al verla, pero ella, con la fríaldad que Draco la había enseñado a tener cuando quería ocultar algo, puso sus mejores dotes de actuación a trabajar, para solo mostrarle una mirada gélida y sin expresión alguna. Ella, no pensaba admitir ante nadie más que su corazón latía por ese hombre que llevaba camisa blanca y corazón de luchador.
-Buenas, Ron.-Saludó la castaña intentando no mostrar el dolor que le producía verle allí, habían sido siete años sin ningun contacto, sin ninguna mirada. Sin ningun dato. Y ahora lo tenía enfrente, justo a dos pasos delante de ella, estaba otra vez viendo esos inmotizantes ojos azules que hacían que sus piernas temblasen. Pero ya no había rastro de las pecas de la adolescencia, ni tan solo un solo rastro de ellas.-¿Los Chuddley Cannons no ganaron por fin la semana pasada un partido?-Preguntó Hermione, que estaba bastante más informada del Quidditch, no solo por su futuro marido, si no también por sus libros.-Creo que fue gracias al nuevo buscador, Maximmilium Walden.Aunque no estoy muy versada en los nombres de los actuales jugadores.- Añadió con tranquilidad, iba a demostrar a todo el mundo que ella podía llevar una conversación de Quidditch sin mencionar el verbo aburrir, o al menos eso iba a intentar. -Sí así fue, Granger.-Contestó Ron a la chica con total fríaldad, eso no la habría causado ningun sentimiento, si no fuera por como nombró a su apellido, como si no valiese la pena. Pero ella, lo tenía claro, si él pensaba jugar, ella iba a ganar.
Los demás Weasley entraron también en la conversación, que provocó risas entre todos, y burlas por parte de Hermione hacía George, con el que en esos momentos, se llevaba estupendamente bien, porque ambos sabían lo que era perder a tu mejor amigo. Y ambos, parecían tener una relación especial que no pasó desapercibida ante unos ojos azules.Pero él, se había propuesto jugar y jugar para volver a ganar ese corazón que legitimamente era suyo, ese corazón que creía perdido.
-¡Que malo eres!- Rió Hermione mientras pegaba un empujón a George, que les costó a los dos caer al suelo, pero las cosas se torcieron y George acabó encima de la chica. -¿Así? Pues ahora no me bajo y aquí te quedas, que tengo tiempo.-Dijo el pelirrojo con una sonrisa torcida, divertida. -¡Dejame George Fabian Weasley!-Exigió Hermione. -¿Y si no que?-Preguntó George con expresión divertida. -Me las pagaras.-Dijo Hermione, cuando el la soltó.
Ron había visto eso y eso, solo había hecho que para el, ese reto fuese a convertirse en su vida. Quería a esa castaña de nuevo en su vida y no habría vuelta atrás-.