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Historia 48889 — capítulo 14

A pesar del tiempo pasado...

A pesar de que juré odiarte.

A pesar de todo, tus ojos azules y profundos siguen anclados en mí. Y a pesar de todas mis promesas, no quiero sacarlos de ahí. Te mantengo vivo en mi recuerdo, y ya no te enveneno con odio. ¿Qué culpa tienes de tener rostro de ángel?

Espíritu, intangible e invisible. Excepto para mí.

Te paseas lentamente, con tu mirada azulada perdida en el tiempo.

Tu alrededor oscurecido, nadie se fija en ti, ni tú en ellos. Como si no existieras y sólo fueras producto de mi imaginación retorcida.

Nuestras miradas se encuentran, y al instante sé que eres real. Cual sombra de invierno, tenue y de movimientos suaves.

A veces pienso que, si pasara por tu lado, no podría rozarte. Que mis manos, ansiosas de rozar aunque fuera por equivocación tu blanquecina piel, te traspasarían. Y sé que no podría soportarlo.

Tanto tiempo te odié...alimenté mi odio contigo más tiempo del que recuerdo.

No sé qué sentimiento hacia ti fue más profundo, si el amor o el odio.

Pero sé que estás muy presente dentro de mí, para bien o para mal.

Niego seguir recordándote. Pero yo nunca supe disimular, y mi mirada busca cada vez más la tuya.

Fantasma, te llamo.

Fantasma persistente, como un poltergeist, que lo arrasas todo en mí a tu paso.

Duende de azulados ojos...¿Por qué me elegiste a mí?

Quizá quieras ser libre.

Y quizá quiera ser libre a tu lado.

Pero otro amor me ata al infierno de mi paraíso, con El Que Camina en la Noche.

Ángel o demonio, extendido tópico y nunca más acertado.

Nadie conoce lo que entraña mi ser.

Mis manos ansían tocarte, espíritu, pero tú te alejas con suavidad.

Y no estoy segura, pudo ser la luz, la ausencia de ésta o mi podrida imaginación.

Pero creí ver una tenue sonrisa antes de que te fundieras con la luz del amanecer.

Una última lágrima dejo caer de mi ojos, que se pierde en la distancia.

Ya ha volado tu recuerdo, hermoso fantasma, y con él mi odio. Dulce nostalgia hacia ti, y me vuelvo de nuevo al Infierno.

La congoja de la duda nunca volará libre.

Porque siempre estarás en mi recuerdo.

Te dedico esto, fantasma, para que sepas que ya no te odio.

¿Me atrevo a susurrar que te quiero?