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Historia 48959 — capítulo 2

.2.

LA VERDAD

(POV ATHENADORA)

Y ahí estábamos, en el lugar donde jugábamos Baseball, esperando la llegada de los Vulturi.

Escuchamos el susurro de varias capas, adivinamos que ya estaban llegando.

Y sí, al ver que alguien se acercaba, me di cuenta de que era Aro, que estaba llegando como si fuera el autentico líder. Detrás de él, se encontraron Marco y Cayo, éste último ni siquiera me dirigió la vista

- ¡Carlisle! Mi viejo amigo - Comenzó Aro, una vez que toda su guardia estuvo ahí

- Aro - Saludó Carlisle con una voz seca

- Verás, hemos viajado desde muy lejos, y quiero ir al grano: Tenemos que ver cómo es que Nessie ha crecido

- Han pasado quince años - Edward intervino - ¿Por qué no vinieron cuando Nessie tenía siete?

- Porque…

- No digas cosas que no son, Aro - Edward parecía tenerle cierto odio a Aro - vienes porque tenemos más poder que ustedes, él - Dijo señalando a un vampiro, que ahora estaba formado con la guardia - te ha dicho aquello

- Sí, es verdad - Aro admitió aquello - Athenadora, que bien te ha tratado la inmortalidad - Dijo acercándose a nuestro lado, pero sin pasar la mitad del campo, estiró la mano, en señal de que quería ver qué era lo que estaba pasando

No había otra alternativa, así que me acerqué rápidamente a él, y me tomó la mano.

Por una fracción de segundo, mis ojos se encontraron con los de Cayo, y supe la verdad… No había dejado de amar a Cayo Vulturi.

En eso, escuché algo, como cuando Brice… Oh, no…

(POV SHADOW)

- ¿Quién es mi hermanito favorito? - Le preguntaba a Brice, mientras lo abrazaba y él me intentaba quitar

- ¡Shadow! - Se quejaba Brice

"Vamos, no seas un bebé" Le dije telepáticamente, un don que compartíamos, aunque la conexión solo fuera de nosotros dos.

"Eres tú la que abrazas a las personas como si fueras un bebé"

Reí entre dientes, mientras nos dirigíamos a la casa de los Clearwater

Al llegar a la casa, Ana y Seth, nos recibieron, un poco nerviosos. No le di importancia, pues esos tortolos siempre andaban raros, así que mejor nos pusimos a jugar en una consola, Brice y yo casi ignorándolos.

- Y… ¿Por qué nos invitaron a los dos a jugar xbox? - Preguntaba mi hermano

- Porque… es de cuatro jugadores - Contestaba Seth, que aunque se llevaba bien con Brice, había sido novio de Ana, por lo que no eran los mejores amigos, que digamos. - Y… Los demás no querían

- Aja - Dijo mi hermano sin creerlo - ¿Qué tal Paul?

- Con Rachel

- ¿Jared?

- Con Kim

- ¿Sam?

- Ese nunca juega

- ¿Nessie?

- Esta ocupada tratando de ayudar a los Cullen con los Vul…

- ¿Qué dices? - Pregunté. Había escuchado anteriormente que los Vulturi - que era lo más seguro que me iba a decir - eran una familia, la realeza de los vampiros. Intentaron matar a Nessie.

- Nada

- Seth - Le dije mirándolo a los ojos, algo que le ponía nervioso. El juego no me importaba - Ana - La miré, estaba segura de que ella no me mentiría, nunca nos contábamos ninguna mentira, estaba segura de que si Seth no me lo decía, Ana si me lo diría

- Con los Vulturi, porque quieren tenerlos a ustedes porque sus dones son interesantes y poderosos, así que quieren atacar a los Cullen

- ¿Qué? - Saltamos mi hermano y yo, corriendo en velocidad vampírica hacia el auto de Brice

- Esperen - Seth se había puesto en la puerta. Como estaba enorme, no lo pudimos esquivar, y los hombres lobo eran muy difíciles de derrumbar - Su madre nos dijo que quería que estuvieran aquí, así que aquí se quedan

- No - Le reté - Tengo que ir para allá

Al ver que Seth no se movía, llamé a mi hermano, que me tomó la mano, y nos teletransportamos. Mas bien, el se teletransportó, yo solo lo acompañé.

Nos encontramos a las afueras del campo en el que jugábamos Baseball, según Carlisle, ahí había sido el último lugar que habían visitado los Vulturi cuando querían matar a Nessie.

Los Cullen y los Vulturi se encontraban en extremos opuestos, pero mi madre, y otro, que no reconocía, estaban en el centro.

- Brice… Shadow… - Nos llamó nuestra madre cuando el que estaba tomando su mano se la dejó, parecía sorprendido

Miré a Brice, que me devolvió la mirada con sus grises ojos, y le tomé la mano.

En otro momento, me habría soltado de inmediato, pero esto no nos daba gracia a ninguno de los dos, así que seguimos caminando, con las manos entrelazadas, hacia nuestra madre.

"¿Por qué venimos?" Me preguntaba mi hermano

"¿Para ayudar a nuestra familia?" Le respondí, no muy segura

"Creo que lo hemos echo mal, nos ven preocupados"

"Vamos es solo porque querías hacer una entrada más triunfal, te conozco"

"Lo sé, creo que merecía una entrada más triunfal"

"Nunca cambias"

"Lo sé"

Reí ante aquel pensamiento, y Edward tampoco oculto una pequeña sonrisa, de la que todos le miraron confundidos.

- Digamos que Brice sigue siendo… Gracioso - Explicó con apenas un susurro Edward

Al llegar a la mitad del campo, mi hermano y yo seguíamos tomados de la mano.

Mi madre nos veía preocupada, su mirada pasaba por nosotros, por los dos.

Miré a la persona que estaba enfrente de ella.

Tenía el cabello negro como la noche, y sus ojos eran rojos, lo que significaba que bebía sangre de humano, por lo que me había dicho Carlisle. Su piel parecía papel cebolla, y en su cara había una expresión de profunda sorpresa.

- ¿Qué ocurre aquí? - Preguntó Brice a mi madre

"Que tacto hermanito"

- Vamos, tu también te lo preguntas - Me respondió verbalmente mi hermano

- Sí, pero soy más linda y tierna

- ¿Eso que tiene que ver?

- No sé… Pero lo soy

- Eres rara

- ¿Sabías que rareza es sinónimo de feo? Y eso que eres mi hermano gemelo

- ¿Te estás diciendo fea?

- No, solo estoy diciendo que soy la rara y tu el feo

- Pero…

- ¡Niños! - Nos regañó mi madre - Compórtense

- Si, mamá - Contestamos al mismo tiempo. Le enseñé mi lengua a Brice, mientras él hacía lo mismo

- Brice… Shadow

- Está bien - Contestamos de nuevo al unísono

- ¿Ellos son? - Preguntó aquella persona - ¿Los hijos de Cayo?

- Sí, Aro, si lo son.

"¿Nuestro padre se llama Cayo?"

"Eso creo"

"Que nombre más… raro"

"¿Raro o feo?"

"Ambos"

Escuché la risa de Edward

"Sigue siendo molesto"

"Sí, preferiría que nuestras conversaciones fueran privadas"

Los Cullen veían a Edward, mientras que él solo se reía muy poco. Normalmente nunca puede aguantarse…

- ¿Tenemos padre? - Pregunté al final

- Sí - Contestó nuestra madre

- ¿Quién es? - Preguntó Brice, impaciente

- Niños… - Comenzó nuestra madre, pero Aro habló

- Cayo

Una persona, con el rostro lleno de sorpresa, más que la que había tenido Aro, se acercó a nosotros.

Tenía la piel del mismo modo que el tal Aro, como papel cebolla. Su pelo era rubio, casi blanco, y sus ojos, al igual que Aro, eran rojos.

¿Era él?

¿Ese era nuestro padre?

Miré hacia atrás, hacia donde había estado antes, y me encontré con más ojos rojos.

"La tercera de la derecha no está mal"

"¡Brice!"

Miré rápidamente hacia donde me había dicho, y me encontré con un rostro angelical que nos miraba. Su pelo era rubio, muy corto, y sus ojos - ahora sin sorpresa - eran rojos, su sonrisa era maliciosa

"Si me dices eso, entonces el cuarto de la derecha no está mal" Miré hacia allá, y me encontré con el que pudo haber sido el hermano gemelo de aquella vampira. Su cabello era unos tonos más oscuros, y sus labios menos carnosos, pero seguía siendo hermoso, el chico más hermoso que había visto en mi vida

"Creí que te gustaba Nahuel"

"Y yo creí que te gustaba Penélope"

"Touche"

- ¿están teniendo una enorme conversación? - Preguntó Mamá

- Sí - contestó Brice

- ¿Es acerca de Nahuel y Penélope?

- Sí - contesté ahora

- Tienen diez años… Deberían de pensar en cosas de su edad…

- Tenemos la mentalidad de una persona de… muchos años - contestó Brice

- Bien, que… emotiva escena familiar - Habló el que parecía que era nuestro padre, Cayo. - Aro ¿Qué se supone que vengo a ser de aquí?

- Cayo… Sé que dirás que es imposible, pero ellos… Son tus hijos

- ¿Qué? - Preguntó, y se quedó en estado de shock

- ¿Es nuestro padre? - Preguntó Brice. Ahora no bromeaba, y su tono era serio.

- Sí - Admitió nuestra madre

- ¿Por qué nunca nos lo habías dicho? - Comenzaba a enojarme con ella - Se suponía que no nos ocultábamos nada

- Shad… Yo…

- ¿Nos mentiste? - Que lento era Brice, a veces podía ser molesto

- Yo…

- No puedes decirnos ninguna explicación, ¿Por qué lo hiciste?

- No puedo explicarles en qué condiciones…

Le dejé que hablara, mientras me marchaba corriendo, ¿Cómo fue posible aquello?

- Brice, ve por ella, por favor

- ¿Quieres que vaya por ella y luego la traiga para que nos echen mentiras? No madre... Me iré con ella

- Son tan consentidos… - Se quejó mi madre, yo solo le gruñí, ya que estaba completamente segura de que me oiría.

- ¿Qué les ocurre? - Preguntó otra voz que no conocí, mientras esperaba a mi hermano, vi entre los árboles y el que era nuestro padre, Cayo, era el que había hablado. Su voz era hermosa, como mi madre…

- Son… bipolares - Contestó mi madre

- ¿Semivampiros bipolares? - Preguntó Aro, un poco divertido

Mi madre le miró ceñudo, y después su mirada cruzó el bosque, hasta reparar en nosotros.

- Shadow, Brice, por favor

Tomé la mano de Brice, esperando que nos marcháramos por medio de teletransportación, pero no me izo caso por primera vez en la vida, parecía atento a nuestros padres

"Parecen tan unidos" Me explicó "Se mueven como si estuvieran unidos, él o ella se mueve y el otro se mueve, según como el otro lo izo… Parecen ser almas gemelas"

"Sí" Me detuve por unos instantes, mientras ambos nos veíamos "Ya me voy"

Me marché corriendo con elegancia, mientras mi hermano corría con la mirada hacia atrás.

Escuché un pequeño murmullo, que sonó como: "Jane, Alec, vayan por ellos"

No nos atraparían. Digo, si nos quieren atrapar… Les dolerá.

Empleé uno de mis dos dones, - algo que hacía que mi hermano se enojara, pues el solo tenía uno, aunque creía que ese valía por dos - que era atravesar las cosas, atravesé los árboles, pensando en jugar un poco y recorrer el perímetro. Nunca me podrían atrapar.

Mi hermano me seguía, supuse que con cara de enojado por aquello.

Corrí más fuerte, todo lo que mis piernas me dejaban, y de pronto, sentí como si dos sombras muy rápidas nos persiguieran.

Corrí aún más rápido, atravesando todo lo que se encontraba en mi camino. Hasta que no supe nada más… Todo se volvía oscuro y sin vida…