← Historia 48998 · de
Historia 48998 — capítulo 26
Draco miró como se iba Reinelle, y abrazó a Hermione.
-Sé que tu tono no era el mejor de tus tonos cuando le informaste a Reinelle que esperas un hijo mío- dijo severamente, y Hermione levantó a Brendan, que precisaba muchos mimos.
-Hola, pequeñín- dijo con dulzura Hermione, y fue al piso de arriba-. Draco, no tengo nada más que hablar sobre las presuntas gemelas Jones.
Le dio un baño, y después acordaron salir a pasear. Se cruzaron con Lucius, que estaba mendigando.
-¡Papá!
Lucius no reconoció esa voz.
-Señor, le han dado una golpiza ayer... Y tiene amnesia- dijo un kioskero-. Ayer lo llevaron al hospital.
-¿Quién lo golpeó?
-Unos tipos con los cuales, al parecer, tiene deudas... Muchas deudas, por lo que oí.
-Papá- le dijo a Lucius, que alzó la mirada-. Ven. Gracias, John.
-Por nada, señor Draco.
Levantaron al hombre, y vieron que no tenía un buen aspecto. Tenía el ojo amoratado y el pómulo hinchado.
Lo llevaron a la Mansión, y lo instalaron en el sofá.
-¿Te sientes bien?- preguntó nerviosa Narcissa.
Lucius asintió. Se había dado un baño y tenía ropa presentable.
-Hijo... Me da miedo. Al no conocernos ahora, puede hacernos cualquier cosa- dijo susurrante Narcissa, y Draco asintió secamente-. Mira a los niños. Lucius los mira mucho, en especial a Brendan, temo por su salud...
-Nunca dije que se instalará aquí- dijo Draco-. Hay que llamar a una pensión.
-O a un hospital- dijo Hermione, tres horas después, sujetándose la blusa, que estaba desgarrada, y Draco abrió la boca-. O a un manicomio. Está loco. Intentó propasarse.
-Esto sí que no lo soporto- dijo furioso Draco.
Horas después, Lucius estaba en un centro psicológico, y Jessica lloró.
-¿Qué pasa, princesa?
La niña se destapó una herida del brazo, violeta. Era un moretón y una raspadura.
-¡Jess! ¿Cómo te hiciste eso?
-¡El abuelo! ¡Me apretó el bdazo y dijo que si guitaba me pinchadía con una aguja, pedo lo hizo de todos modos!- chilló entre llantos la niña.
Hermione le curó la herida, cuando sonó el timbre.
Reinelle lucía un atuendo de una chica de un burdel, o casi. Tenía una micro minifalda, y unas botas hasta las rodillas. El escote daba miedo y su busto estaba más marcado que nunca.
-¿Qué haces vestida así?- preguntó Draco.
-Fiesta de disfraces- gruñó Reinelle-. Una amiga me invitó, pero la condición era que ella elegía los disfraces y a mí me tocó de stripper... Perdona que haya venido así a tu casa, pero tenía que entregarte una carta que encontré entre los papeles de Ámbar...
Draco: Sé que esto es absurdo, y que te hice sufrir. Bah, a ambos. En estos momentos estoy con tu hijito Matthew, en mi casa. Pero si estás leyendo esto mediante Reinelle, mi hermana gemela, seguro que estoy muerta, o presa o internada en un manicomio. Te quería decir algunas cosas... Te dejé plagado de deudas por los accionistas, y también te aseguro que puedes despedirte de tu casita bonita porque hipotequé la casa... Lo que hice no está bien, pero necesitaba pagarle a Reinelle para que no se apareciera a contarte muchas cosas de mí, que no quiero que sepas. No pude pagarle más, fue por eso que secuestré a tu hijo, porque sabía que moriría, por causa mía y solo mía. Perdón, perdón. No pude hacerte eso, pero necesitaba hacerlo. Las cosas que no quería que supieras eran que estuve presa unos años por el asesinato de mi cuñado, que le robé su esposo y que tuve una hija. Si lo sabías, te divorciarías de mí y pondrías una orden de arresto, seguramente, porque yo huí de la prisión. Tuve que habértelo contado, sí, pero no lo hice. ¿Por qué? Porque soy una cobarde. Tú y Hermione podrán decir todo lo que quieran de mí, pero hay algo de que sí estoy segura: Yo te amé. Ámbar.
Draco abrió la boca, y le pasó la carta a Hermione.
-Hoy es la fecha límite para pagar la casa y no perderla- dijo Reinelle.
Draco salió como un rayo de la casa, y se fue en su Mercedez a pagarle a la empresa de Hipotecas de la ciudad.
-Hermione, sé que mi hermana te hizo sufrir mucho- dijo Reinelle.
-Demasiado.
-Pero yo no soy así, y haré lo posible para demostrártelo- dijo la muchacha.
Hermione le dio un tapado, y Draco llegó a la hora.
-Seguimos con la casa...
-¿Puedo hacerte una pregunta?- dijo la gemela de Ámbar.
-Sí, sí...
-¿Necesitan niñera?
-¿Niñera? ¡No, gracias!- dijeron Hermione y Matt.
Prox cap: Casamiento sí, casamiento no.
besos