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Historia 49235 — capítulo 16

Estaba orgulloso de ser un Slytherin. No sólo porque toda su familia era de allí, si no porque realmente lo deseaba. ¿Qué pensarían si asistiera a otra casa? No quería ni imaginárselo.

Siempre había estado rodeado por serpientes, esa era su casa ideal. Aunque siempre tuvo deseos de ir a Durmstrang, su madre decía que aquél colegio quedaba demasiado lejos.

Su madre, todos creían que era una persona dura y altanera. Estaban en lo cierto, pero no del todo. Ella podía ser tan dulce, que le mandaba pasteles y regalos por lechuza.

Y aunque estaba a unos cuántos kilómetros de su hogar, Draco podía sentir el cariño que Narcissa le enviaba tan seguido. Le hacía bien, porque hasta Draco Malfoy puede tener un mal día, y esas eran las cosas que le inundaban de buen humor.

No importaba si el equipo de Slytherin perdía, le daban cinco pergaminos de tarea, y a Potter le salían las cosas bien, una simple carta con un *"Te quiere, tu madre"*hacía que su alma sonriera, porque no podía sonreír por esas cosas en la mesa. Después de todo tenía una reputación que cuidar.

Y tampoco es que aparentaba, el era Draco con sus amigos. Pero había una parte de él que no conocían, todos tenemos esa parte que sólo conocen unos pocos, o quizás solo una persona.

Muchos recibían cartas de sus familias, y el no era la excepción. Aunque el pensaba que sus cartas eran especiales.

Pero a escondidas, podría alegrarse por esas cosas, y esperar ansioso a la Navidad, para poder disfrutar de ese cariño en la calidez de la Mansión Malfoy.

Estoy teniendo problemas para actualizar, les pido disculpas.