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Historia 49357 — capítulo 1
Rubia y de ojos azules, diferente a mis hermanos, hija de dos grandes magos, ¿Qué más puedo pedir?. Soy la mayor de cuatro hermanos, soy tan diferente a ellos, de verdad no tanto pero lo soy. Mi hermano, el que me sigue, James tiene su cabello rojo y sus ojos miel que de verdad no se de quien los heredo; después sigue mi querido hermanito Albus, ese niño es la réplica de nuestro padre, la única diferencia es que el no lleva anteojos y por último la pequeña Lily, de verdad creo que su cabello es rojizo, ya que la pequeña criatura es metamorfomaga, así que puede cambiar su apariencia.
-¡Gaby! -me llamo mi padre.
-¡Lary! -grito James.
-¡Hilary Gabrielle Potter Walters! -exclamo mi madre.
-¡Ya voy! ¡Ya voy! -busque en mi armario ropa muggle para irme a la estación.
Me coloque lo primero que encontré y salí corriendo de mi cuarto, me deslice por el barandal de la escalera, así podría bajar más rápido. Al llegar a la puertapude ver a toda mi familia allí, sería el día que empezaría en Hogwarts.
Al llegar a la estación del tres hicimos el procedimiento para llegar al andén 9 ¾ . Estaba emocionada, quería saber en qué casa tocaría, seguro en la de Gryffindor, ya que mis padres y tres de mis abuelos fueron de dicha casa. Tenía ganas de ver a Teddy, el es un gran amigo de la familia, Teddy perdió a sus padres en la guerra contra Lord Voldemort, ninguno se mis hermanos sabe esa historia solo yo por nacer primero que ellos y ser más curiosa que los demás.
-Bueno -dice mi madre, la miro y veo cómo mira con entusiasmo el tren -. Por fin, tú, podrás ir a Hogwarts.
-Sí, yo podre ir a Hogwarts -le digo.
Siempre había deseado venir al colegio de magia, nunca quise ir a una escuela muggle. Nunca pude creer que mi padre fuera mestizo, tampoco que una de mis abuelas fueran, una, traidora de la sangre y la otra, sangre impura. Yo les hable sobre eso a mis padres, pero no me hicieron caso, yo no sé a quien salí así, ya que ninguno de los dos odia a los muggle como yo. Quiero mucho a la tía Hermione (le decimos así a pesar de no serlo), pero por decirlo así, es una persona normal pero… es hija de muggles, aunque mis padres fueron criados por esos feos muggles.
-¡Mira! -James señalo a un chico a lo lejos -. Es Teddy, ¿cierto?
Mire al chico con más detenimiento y si era Ted, el metamorfomago se acerco hacia nosotros.
-Hola a todos -saludo -¿Cómo les va?. ¡Hey! Es cierto, la pequeña Hilary viene a Hogwarts, emm… genial, Gab.
-Si… genial -dije tímidamente.
-Pues será mejor que entres ya al tren, despídete de tu familia y te acompañare -me dijo.
-Bueno… emmm… pu-pues -tartamudeé -Hasta luego familia, saben que les escribiré mañana. Gracias por darme una lechuza, mamá, así se me hará mas fácil comunicarme con ustedes. Nos veremos pronto, papá. James, pórtate bien -le guiñe un ojo -. Sev te mandare algún recuerdo de aquí y… Lily, te extrañare mucho. Ahora sí, me voy, guíame Ted.
-Hasta pronto, padrino, madrina, Lily, Al, James -se despidió a todos con un gesto de la mano y me ayudo a subir mi pesado baúl y mi lechuza al tren para luego ir a buscar un compartimiento.
-¡Adiós! -dijeron todos en coro.
Oí decir su despedida, ya me había adentrado al tren y Ted me guiaba así un compartimiento donde seguro había dejado sus cosas. Por fin llegamos, allí colocamos mis cosas y nos sentamos uno al frente del otro. Era amiga del chico y todo pero… él nunca había estado a solas conmigo, algunas veces me siendo más madura de lo normal, pienso como que más como una persona mayor que comouna chica de once años.
-¿En qué casa te gustaría estar? -su pregunta me sorprendió.
-No se -dude por unos momentos -. Tal vez en Gryffindor o en Ravenclaw, si el destino lo quiere Hufflepuff así estaría contigo…
-¿Cómo? -me pregunto.
-Ya sabes, así conocería a alguien y no me sentiría… sola -mire al suelo, seguro nadie me hablaría.
-Nunca estarás sola, Gab, te lo prometo -se acerco a mí y me dio un tierno abrazo, el cual me hizo sentir mucho mejor.
-Gracias, Ted. Eres un muy buen amigo.
-¿Por qué me dices Ted?
-No sé, ya sabes que soy diferente a los demás… y tú me dices Gab, me gusta Gab.
-A mi también me gusta Gab -miro pensativo y luego se sobresalto -, digo… ya sabes… me gusta decirte Gab… a mi también me gusta que me digas Ted.
-Bueno… ¿Tienes algún libro? Tengo ganas de leer un rato algo…
-Mejor juguemos ajedrez ¿te parece?
-Claro que si, Ted.
-Gab -me susurro al oído -Gab… Hilary…
-¿Qué paso? -susurre.
-Ya casi llegamos, sería mejor que te cambiaras, iré a fuera y me cambiare allá -salió del compartimiento.
Lo último que recuerdo es que me dejo ganar y luego me quede dormida sobre su… ¿regazo? Si, allí mismo me dormí, Ted es como un hermano para mi, el hermano mayor que siempre me protegerá… hasta que llegue James, pero será al revés, yo tendré que proteger a ese diablillo.
Busque lo que me iba a poner y cuando lo encontré me cambie. Me quede allí, un rato, con miedo… ahora no sabía a qué casa iba a tocar, esperaba que a una buena y no mala, serie genial tocar en la casa de Ted, pero no me imagino lo que pensarían mis padres tocando en ella.
-Llegaremos a Hogwarts dentro de cinco minutos. Por favor, dejen su equipaje en el tren, se lo llevarán por separado al colegio -retumbo una voz por todo el tren.
Al oír eso, salí del compartimiento, el tren iba poco a poco antes de detenerse. Sobre el gran alboroto que se formo para salir de allí, mire hacia la derecha donde visualice a Ted con una chica de cabello rojizo, pude ver que ya se habían vestido y estaban a punto de salir, deje de mirarlos y me fui de ese lugar.
-¡Primer año! ¡Los de primer año por aquí! -gritaron.
Pude ver el peludo rostro de una persona muy amiga de mis padres, Hagrid el guardabosques o guardián de las llaves de los terrenos de Hogwarts, pero el anterior es más corto que este.
-Venid, seguidme... ¿Hay más de primer año? Mirad bien dónde pisáis. ¡Los de primer año, seguidme!
Seguí al semigigante sin prestar atención de lo que hacía, mi mente estaba en otro mundo, pensaba en que cosas haría allí, quienes serian mis amigos y miles de cosas más.
…
-¡Potter, Hilary!
Al oír mi nombre sentí como todo el mundo me miraba, me puse pálida a pesar que ya lo era, el gran comedor se lleno de murmullos procedente de cada una de las mesas del lugar.
Camine hacia al taburete donde se encontraba un viejo y raido sombrero, el cual me diría a que casa iba a pertenecer; me lo coloque con cuidado, dicho sombrero me tapo los ojos haciendo que no viera nada y era un alivio, así no vería a todos viéndome directamente.
-Esto será rápido, pero no tanto -dijo una vocecita -Eres muy inteligente ¿sabes? Pero no es tu talento… también eres muy valientes como tus padres pero eres muy astuta… ¡SLYTHERIN!
Grito la última palabra y los murmullos acabaron, todo se quedo en silencio, nadie estallo en aplausos. Todos estaban helados igual que yo… una Potter en Slytherin, nadie se lo podía creer. Me quite el sombrero, me encamine hacia la mesa de las serpientes las cuales no tenían ningún comentario para mí, me senté, todos me miraban con incredulidad, hasta los mismos profesores.
Después de un rato todo volvió a la normalidad, pero a mí nunca se me pasaría, nunca pensé ser una de esa casa, pero por lo visto soy perfecta para ella por que el sombrero nunca se equivoca.