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Historia 49387 — capítulo 1
Recuerdo mi infancia, fue feliz, iba con mis padres a todos los sitios, me lo pasaba muy bien con ellos, mi madre era mi mejor amiga, nos reíamos juntas y yo se lo contaba todo, mi padre también era el mejor padre del mundo, él nunca me reñía, me escuchaba y podía contar con él para todo, fueron tiempos inolvidables, pero todo terminó, todo se acabó el día que tuvieron aquel accidente. Yo estaba en casa de mi abuela y no lo supe hasta la mañana siguiente, un camión iba en dirección contraria y chocó contra su coche, murieron y el conductor del camión se dio a la fuga. Desde aquel día tuve que quedarme a vivir con mi abuela, pero ya nada era lo mismo, no me gustaba ir al colegio y piraba, no quería estar con mis amigos, ellos no me ayudaban, yo solo les daba pena. Mi abuela era muy mayor y murió dos años mas tarde. Y yo, con tan solo 13 años, me había quedado sola.
La ley me obligó a ir a un orfanato, yo no quería, podía vivir sola perfectamente, pero no pude, fui allí e hice amigas, ellas estaban, bueno, algunas, en la misma situación que yo, y me comprendían.
Dos años después, vinieron unos señores, cuando mis amigas y yo les vimos bajar de su coche por la ventana, nos parecieron muy pijos, vamos, venían en una limusina con chofer, seguro que venían a adoptar a un bebe o a un niño de cinco años máximo. Pero no, ellos me escogieron a mí, querían a una adolescente, al principio no me agradó la idea de ir, ya que tendría que dejar atrás a mis amigas, y no quería, pero las hermanas me obligaron a ir.
Los primeros meses todo fue muy bien, ellos tenían una casa inmensa, con piscina, campo de golf, pista de tenis, campo de futbol, mil habitaciones… tenían mayordomo y mil sirvientas distintas, me dieron un montón de ropa, me apuntaron en el colegio mas pijo de la ciudad. Pero… por alguna razón. No me sentía bien con ellos… hasta que él apareció… y todo cambió.