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Historia 49528 — capítulo 3
CAPITULO III
"REENCUENTRO"
(POV SUMMER)
La luz brillante que había en el castillo me mareaba un poco. Sentía como si todo me diera vueltas.
Aquello que tenía no era lo peor de todo, puesto que habían pasado dos años. Dos años sin ver su hermoso rostro, o sin poder hablarle. Dos insoportables años.
Suspiré. Si Demetri viniera, no cambiaría nada… O tal vez empeoraría todo.
Zelig ha venido un par de veces. Además de un brujo, ha resultado excelente curandero. Los Vulturi no querían enviarme con un médico, ya que mi problema era un poco más avanzado. Tampoco querían llamar a Carlisle.
Me sentía algo débil, pero suponía que aquello debía de ser normal. Suerte que tenía algunos genes de licántropo, puesto que me sentía resistente, a pesar de.
- Creo que realmente necesito algo de Vitamina D - Murmuré a Marco, recordando el sol - No he salido en dos años, Marco… - Le miré tímidamente
- Bien - Susurró él, sonriéndome - Irás, pero con alguien que te acompañe. Jane…
Ella sonrió con malicia. Algo me iba a hacer aquel demonio. No había superado lo de Demetri. Pero ésta vez no temía por mí. Aunque sabía que era imposible que hiciera algo en contra de él o ella, porque Marco no lo permitiría. Antes mataría a Jane.
Suspiré de nuevo, mientras Jane encabezaba la marcha para salir.
Ya afuera, Jane me escoltó hacia un lugar en el bosque, vacío completamente.
Una lágrima pareció amenazar mi rostro, ya que miré hacia adelante, y me di cuenta de que era el lugar donde había conocido a Demetri. Donde le había visto por primera vez, y donde mataron a mi padre.
Aquellos recuerdos me marearon.
- Summer - Aquella voz sabía que la imaginaba, ya que deseaba escucharle. Aunque era tan real…
- ¿Demetri? - Jane había contestado. Parecía realmente feliz de escuchar aquella voz, aunque cuando comprendió las palabras, frunció el ceño
- ¿Summer? - Repitió Demetri, entonces le miré
Era igualmente hermoso. No había cambiado nada. A decir verdad, yo tampoco creía que volvería a cambiar después de tenerlo a él o a ella. Sabía que los licántropos paraban su crecimiento en cuanto querían, y aquello también se aplicaba hacia mí. Dejaría de crecer en cuanto lo tuviera.
Él pareció percatarse de lo que yo quería esconder con mis brazos, pero era demasiado grande. No lo podía esconder.
Aquel reencuentro resultaba algo embarazoso.
- ¿Estás… Estás embarazada? - La voz de Demetri parecía a punto de explotar
Una risa que parecía la de un bebé me sobresaltó. Jane reía.
- Bien embarazada - Confirmó
Demetri le miró mal, y después me miró. Temía su reacción, aunque sabía que la merecía.