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Qué ganas tengo de enamorarte — capítulo 1
Desde hacía tanto que la pensaba igual, idéntica a una flor en botón. Siempre con un misterio, lejos de su simple forma. Lejos de su simple color. Con una escencia que solo los capacitados, podían captar.
Ella se parecía a una flor. Ella, con largos cabellos que parecían pétalos de rosas en botón. Lisos, suaves y aromáticos. Como ansiaba simplemente acariciar ese suave botón, esos suaves labios que divagaban en sus sueños.
Pero por los momentos, eso, una flor. Por que ella era tan suave como una. Tan risueña como aquella que espera poder abrirse en la mañana y cerrarse por la noche. Que le encantaría verla descansar sobre la cama.
Una flor para lo que representa, que en su belleza, la enriquezca. Con una sonrisa, la vida imagina. Con un suspiro, el amor da un respiro.
Está muy enamorado, está encantado. Ella está sentada, mirando a un lado. Claro ella no lo esperaba. Un regalo le ha llegado, que con amor le han dado.
¿Qué puedes hacer ahora, Hermione Granger, que la vida un destino te ha escrito? Simplemente has de pensar, de imaginar...
¿Y de quién será? ¿De quién podría esperar? Una respuesta no da ¿y qué puede pensar? No es que le tema, pero es un dilema.
Pero es de él, con garras en sus pies. Con una sonrisa, que siempre termina en risa. Es amable, impecable. Un caballero. Para él, estás primero.
- ¿De quién es esta hermosa flor?- su olor la embeleza, ¡qué belleza! No se compara con ella ¡La vida es tan bella! Pero, no más que ella- No tiene nombre.
Pero sí, una marca, un toque.