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Qué ganas tengo de enamorarte — capítulo 3
Mirando los anteriores, ya no tenía temores. Estaba en las mejores, ¡cero presiones! Tenía el regalo perfecto, ¡Y directo! ¿Para qué pensar y esperar? Estaba al frente, sonriente. ¡Tenía tiempo, para dedicarle un momento!
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Hola, Severus. ¿Qué tal el tiempo? ¿Perfecto?
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Hola, Hermione. ¿Es un mal momento?
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No, aún tengo tiempo.
Inspira, las tensiones transpira. Con una sonrisa a medias, le da las buenas. No necesitaba un paquete, ni un brazalete. Necesitaba hablar, con la verdad. Simplemente fija su vista sobre sus ojos, ¡Tan hermosos! No puede esperar, tiene que hablar.
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¿Ocurre algo? Que te noto tan extraño.
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Necesito decirte algo, comenzó este año.
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¿Qué será? ¿Me lo puedes explicar?
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Esto es extraño para mí, pero es mejor ponerle fin. Hermione, lo que te tengo que decir...
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¿Es sobre mí?
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Sí, sobre ti. Para ti.
Hermione suspira, no se lo imagina. ¿Qué podrá decir, que luce tan distinto de sí? Severus junta sus manos, ¡Tantos años! Espera poder decirlo, ¡sería un alivio! La mira, mientras ella inspira. ¿Qué será? ¿Estará mal?
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Dímelo Severus. No te tardes, dame detalles.
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Hermione, perdóname. Si esto suena impropio, por lo pronto. De todas formas, no hay otras cosas.
Se queda mirándolo, esperándolo. Su mano tiene una pequeña cajita, rojita. Parece un anillo, ¡Tiene mucho brillo! Lo mira, suspira. ¿Por qué recibe regalos, de todos lados? Sonríe, casi se ríe. Ha de ser duro, para alguien que es casi mudo. Severus Snape.
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¿Y para qué es?- ¿O será que el mundo está al revés?
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Es para ti, por esto que te voy a decir...
Te amo...Hermione.