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Historia 49742 — capítulo 3

Reto nº3: Una pelea entre 4 (Hermione Granger) y 12 (Lucius Malfoy)

Hermione Granger ya no era una pequeña e inocente niña, ahora era una mujer hecha y derecha que protegía sus ideas con dientes y uñas. Por eso se encontraba en ese juicio defendiendo los derechos de los elfos domésticos, algo por lo que había luchado desde sus días en Hogwarts.

Se encontraba sentada en la mesa de la derecha preparando todo el papeleo para su exposición y para hacer frente al desalmado que siempre frustraba sus intentos: Lucius Malfoy. Pero hoy sería diferente, hoy ella ganaría.

El juez del Wizengamot entró en la sala y pidió silencio.

— Comencemos la sesión. Hoy debatiremos la actual ley que concierne a los elfos domésticos. Aquí la señorita Granger expondrá sus alegaciones para los oportunos cambios de esta ley.

Hizo una seña a Hermione para que se levantara.

— Con la venia, señoría — Hermione se había levantado y miraba decidida a los miembros del Wizengamot— Señores del jurado, la actual ley que pesa sobre los elfos domésticos está totalmente obsoleta. Tratar a una criatura de la forma en que los magos los han tratado durante años, es criminal. Deberían ser libres para servir a quien ellos quisieran, pero claro está, con un sueldo...

No pudo seguir su perorata porque Lucius Malfoy dio un bufido enorme. Hermione le lanzó una mirada amenazadora, volvió a mirar al jurado y prosiguió un poco alterada.

— No deberían infringirse daños por cada cosa mala que hagan, todo el mundo comete errores...

— Esto es el colmo.

Lucius la miraba como asqueado La sangre sucia tenía idea absurdas.

— Por favor señor Malfoy, hable cuando llegue su turno.

— Con la venia señoría, no creo que lo que esté diciendo esta niña tenga sentido.

— Para su información ya no soy una niña — Hermione se crispaba por segundos.

— Orden, orden — el juez golpeaba su martillo con fuerza —. Señor Malfoy, creo que la Señorita Hermione no terminó su alegato.

Lucius se sentó esperando su turno con impaciencia. Hermione lo miró y pensó terminar su alegato. Quería saber que estaba planeando Lucius.

— He terminado, señoría.

— Bien, señor Malfoy es su turno.

Lucius se levantó altanero y se dirigió a los jueces más cercanos.

— Señor Barner, ¿es verdad que usted tiene un elfo domestico?

— Si... — contestó un hombre rechoncho, con un bigote espeso y blanco.

Parecía un poco intimidado.

— ¿Y piensa darle usted sueldo a esa... criatura? — terminó la frase en algo que complaciera a Hermione mirándola desafiante. No era tan tonto para llamar "cosa" a los elfos domésticos.

— Ni en broma— el hombre temblaba un poco bajo la atenta mirada de Malfoy.

— Protesto, señoría. Está amedrentando a los jueces.

— ¡Por Merlín! ¡Esta chica ve cosas donde no las hay, señoría! — Lucius la miraba con una sonrisa torcida—. Yo sólo estoy pidiendo opinión de los jueces.

Hermione echaba chispas, Malfoy se estaba pasando y veía que su sueño de libertad para los elfos domésticos se desmoronaba. Lucius tenía en el bolsillo a los miembros del jurado.

Luchó con uñas y dientes durante lo que quedó de juicio pero al final, como siempre, ganó el dinero a la razón.