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Un trocito de mi vida en Preparatoria… — capítulo 1
Era mi primer año en la preparatoria, elegí ir a una particular porque mi sueño de toda la vida era… era… ¡No tenía ni idea! Esperaba que me orientaran, yo solo quería escribir cuentos y diseñar ropa, esperaba que en la prepa me resolvieran mis problemas, tenía 16 tiernos años y siempre vivía rodeada de cuentos rosas y dulces… ¡Y quería olvidarme de mi horrorosa fiesta de 15 años!
-¿A que preparatoria quieres ir? - me preguntó mi madre posterior a mi salida de la secundaria en la cual yo estaba orgullosa de mi promedio
-A la federal - dije segura de mí, puesto que el tecnológico con sus contabilidades y mecánica no me era muy llamativo ¿Dónde quedaba yo en ese mundo lleno de tecnicismos? ¡Yo quería escribir historias y diseñar ropa! Perfecto, mi madre alzó una ceja y me lo concedió…
-¡Irás a la escuela de paga, pero no quiero que repruebes una sola materia!
-¡Por supuesto! - respondí… o sea ¿Reprobar yo? ¡En mi vida había reprobado una materia! ¡Jamás había sabido lo que era un cinco! Me destacaba en inglés, literatura y ciencias… jamás en taquimecanografía… pero gracias a Dios me sirvió, así como el taller de ortografía ¡No me puedo quejar!
No estaba acostumbrada al ambiente que se vivía en la preparatoria sobre todo con el tipo de chicos y chicas que venían de escuelas de paga y yo provenía de una técnica de tercera categoría a la que fui por idiota y no porque nadie me obligara…
Para empezar ese año hubo sobrepoblación… y nos mandaron al "gallinero" ¿Por qué? ¡Porque en la lustrosa escuela preparatoria de paga no había salón para el grupo "F " de primer año! Y lo único que había disponible era un salón bodega con una especie de gallinero en medio, ya saben un enrejado de metal hasta con techo y todo…
¡Ay por Dios! ¿Y yo que presumía de ir a una prepa de paga?
Mis compañeros eran todo un caso… los típicos hijos de papi, que hacían lo que querían, fumaban como chacuacos y eran endemoniadamente guapos… No faltaba el gordito al que todos tomaban por chiste y le hacían las bromas más cruentas y le apodaban "La Tortuga Ninja" por su manía de llevar su gran mochila en la espalda.
En menos de un mes nos convertimos en el peor salón de los primeros años ¡A mucha honra! Recuerdo una vez en la que los muchachos estaban alborotados, estaba yo llegando al salón cuando me detuvo que las chicas estaban fuera.
-¿Y ahora que? - Pregunté a Martha, mi mejor amiga
-¡Esos idiotas! - Señaló - ¡Están haciendo su relajo!
Por largos minutos escuchamos el ruido exorbitante, las luces apagadas, el traqueteo de cosas, el golpe y las risas de los hijos de papi… cuando se hizo la luz y entramos, nos quedamos boquiabiertas…
Los lindos niños habían puesto apiladas todas las sillas en medio del pequeño salón, una encima de otra… y todas las cosas, sobre el techo del gallinero… que medían como dos metros y medio… la tortuga Ninja… perdón, Axel, fue el primero que tuvo que trepar al gallinero por sus cosas…
Pobrecito…
Sin duda, el apodo le duró más allá de la prepa… Claro, el teatro se cayó cuando apareció el director y los niños tuvieron que poner las sillas en su lugar ¡Aquello fue todo un suceso! Fue comentado por mucho tiempo, comenzando con el ruidero que se había armado y yo estaba contenta que mi mochila hubiese estado conmigo en esa tremenda travesura.
Ese fue un comienzo divertido de mi primer año… lo que no fue divertido, fueron las clases de matemáticas… en donde nunca fui buena y odiaba al profesor, le decíamos "Pelos necios" porque tenía el cabello muy, muy lacio y nos burlábamos de él… era lo único que podíamos hacer ya que era implacable con su materia y todos siempre estábamos en el borde la muerte...
¡En mi vida había sacado un cinco! Era la primera vez… en el primer examen, era horrible, fui un río de lágrimas en casa ¡Maldita niña chillona! Lo peor es que después de llorar la primera F, te acostumbras a las otras… que no fueron muchas y siempre en mates y química…
¡Dios de mi vida! Lo que menos esperábamos en diciembre, era hacerle una broma, pero no teníamos nada que hacer… éramos jóvenes, inquietos, libres… y había un muñeco como de cartón y fierros retorcidos en el techo del gallinero, fue fácil, Enrique lo bajo, lo vistieron y lo colgaron en el techo, entre el escritorio del profesor y las butacas…
En la clase de mates…
Cuando el pelos necios entró… creo, imagino que evitó reírse, él sabía que no podía hacerlo y dar pie a que nos descontroláramos, todos le teníamos carrilla por reprobarnos… ¡éramos tan ineptos en las matemáticas! Lentamente se acercó a su escritorio, analizó la situación, depositó su maletín.
-¿Quién lo colgó? - Preguntó
-TODOS - Dijimos al unísono… ya estábamos reprobados ¿Qué mas daba?
-Obvio, todos participaron - Señaló - Pero solo uno lo colgó ¿Quién fue?
Nadie se levantó…
Aníbal, el chico que lo había colgado a petición de todos, estaba a un costado mío, era mi amigo, me gustaba horrores con su carita de niño guapero medio pecoso, pero el estaba encantado con Sol, mi amiga… ¡Y a ella le gustaba Enrique! ¿Por qué es tan cruel el amor? Su padre era médico y él era un pésimo estudiante… Lo cual no es raro, hay muchos casos así…
-Si no me dicen quien lo colgó, personalmente me encargo de que todos no tengan una segunda oportunidad y reprueben automáticamente… no pasarán de año si no pasan matemáticas…
Y era cierto, no podía uno pasar arrastrando una materia a tercer semestre de prepa, o sea segundo año escolar. No compungimos todos, pero estábamos decididos a no agachar la cabeza ante ese profesor mal geniudo… Sin embargo, Aníbal no pensaba de ese modo…
Se levantó con valentía - Fui yo profesor - Le dijo - Yo lo colgué
Nos quedamos mudos… el profesor le dijo que bajara el mismo el muñeco y luego continuó con la clase… Aníbal ya no estuvo con nosotros en el segundo semestre, supongo que el ser hijo de médicos no significa que tenga que ser inteligente. Pero su valentía me encantó, no cualquiera hubiera dado la cara por un grupo de adolescentes egoístas…
Nos gustaba romper las normas… nos encantaba ser el grupo "F" que denotaba quizás: Fracasados, Fiesteros, Finales… pero no fresas, al menos los hijitos de papi no eran discriminativo, solo un poco burlones y todos teníamos apodo… Nos dolió dejar el gallinero y subir a los salones de primer año cuando los grupos se acortaron por las deserciones.
Claro que estando en el segundo piso, no nos detendría para hacer bromas… o para las venganzas, para todos siempre éramos el grupo renegado, el grupo de los "F" orgullosamente… Recuerdo que en una ocasión para revelarnos del poder del magistrado, nos jalamos las clases todos los grupos de primer año…
Pero no falta el frijolito en el arroz y una de ellas nos traicionó…
Se quedó en el salón y todos los de primero, por su causa, tuvimos falta ¡Todos volvimos a jurar venganza en contra de Selene! Y se dio la revancha. Ella no iba en mi grupo, pero un compañero nos comentó que estando en el salón de clases, los pupitres que eran de hierro tenían un cubículo en la parte baja que era para los libros… bien, fue arriesgado y temerario, un par de chicos le rellenaron esa área de papel y le prendieron fuego…
Fue obvio… metal + fuego, dio por resultado que se quemara el trasero… ¡Me hubiese gustado verlo! ¡Venganza! El que lo hizo había pertenecido al gallinero pero lo habían pasado a ese otro grupo al dividirnos… ¡Era de los nuestros! Era una risa que teníamos todos, aunque los pobres se quedaron todo la tarde encerrados hasta que el o los culpables se delataran…
Nadie lo hizo… Yo creo que era porque Selene era la sobrina del profesor y una rajona de primera… fue una dura lección y finalmente les bajaron puntos a todos, pero nadie acusó a este chico ¡Un héroe! Selene ya no pudo volver a ponerse la falda escolar porque se había chamuscado, aunque su actitud insufrible siguió…
El primer año de prepa, fue maravilloso, mágico, estaba en otro ambiente ¡En otra onda! Pero pasó tan de prisa que pasé a segundo año, o sea, el tercer trimestre… en donde supe por primera vez lo que era ser sacada por un profesor del salón de clases… el acabose ¡Si no lloré fue porque… a no, si lloré, no mucho!
Y es que estábamos en una clase de química, como he dicho es mi muerte… trataba de poner toda la atención, pero un par de compañeros me distrajeron con sus conversaciones cuando el profesor reparó en nosotros tres y que me pregunta a mí de lo que acababa de decir…
¡Demonios! ¿Tenía que ser así? Pague los platos rotos y me dijo que me saliera del salón… jamás me sentí tan humillada… me senté en un jardincito a llorar mis penas, roja de vergüenza, sola, porque TODOS estaban en clases y yo ahí, en medio de la nada, claro al final, mis compañeros me dijeron que había sido mala suerte, no les guardé rencor… ¡Y el profe por corrupto fue echado de la preparatoria!
Justicia Divina…
Debo decir que de nada me sirvieron mis sueños, porque cuando finalizó el año y tuvimos orientación vocacional, el dichoso orientador no hizo nada por ninguno de nosotros, todos llegamos al tercer año, sin idea de nuestro futuro… yo quería seguir siendo diseñadora de modas y escritora…
¿Y porque agarré ciencias médicas en vez de ciencias sociales? No lo niego, me fue muy bien en enfermería y decentemente en anatomía… aunque nos pasó algo curioso al salir de las clases… Selene, nuestra compañerita chismosita, sufrió un desmayo en nuestras narices…
Y nos quedamos estáticos… los chicos de sociales bajaron para ayudarle y levantarle… pero nosotros seguimos mirándola como pensando al unísono ¿es en serio o esta de panchera? Porque la chica era muy teatral…
-¡Se pasan! - Dijeron algunos chicos - ¿No que estudian enfermería? ¿Por qué no la ayudaron? ¡Más pronto fueron los de sociales!
Y nos defendimos
-Es que ya la había chupado el diablo - dijimos unos
-Es que es una mala actriz - dijeron otros
El resto se quedo en silencio… un mes mas tarde Selene ya no regresó a la prepa, nunca supimos si estaba o no embarazada o si estaba loca… ¡mas seguro lo segundo! Cuando finalizó el tercer año… no había pasado muchas aventuras increíbles como en el primer año… excepto la curiosa anécdota de una compañera bastante pasadita de sobrepeso que se atoró en los barrotes de la prepa al querer jalarse las clases…
Dios de mi vida… es lo más alucinante que he visto, con medio torso fuera y su traserote dentro de la escuela y ni para un lado ni para el otro… tampoco podría olvidar mis primeras lecciones para fumar… lo confieso, nunca aprendí a hacerlo y Martha, la mas mustia de todas nosotras, fue la que lo aprendió como las mejores…
Es como dicen… Tu vida estudiantil escrita en una taza o las paredes del baño de la escuela… pero como me divertí, fueron los tres mejores años de mi vida. Cuando sales te enfrentas al mundo adulto, que duele y lastima, sobre todo cuando estas llena de sueños…
Pero poniendo los pies en la tierra como decían mis amigas mayores, no se puede ser escritora y médico scout al mismo tiempo… Pero no pierdo mis sueños, no pierdo la fe y no dejo de acordarme de mis amigos de prepa, porque esos recuerdos serán para siempre, aunque ellos estén en otro estado, aunque no los vuelva a ver, aunque uno de ellos está descansando en paz…
La melancolía me llega, y las lágrimas sofocan… quizás para muchos estas muchas palabras sean aburridas, pero tienen gran verdad… nunca hay que perder los sueños, aunque tengas doce, dieciocho, veinticinco o treinta… Aunque la orientación vocacional sea un asco…
La prepa es para eso, para gozarla… porque solo se tiene dieciséis años una sola vez... ¡Y cuanto añoraría tener esa edad de nuevo e iniciarla de nuevo! Pero con los mismos compañeros y las mismas travesuras…
Ahora estoy aquí… en el mundo adulto… no se que me depara el futuro, pero de una cosa estoy segura… Jamás abandonaré mis sueños… y espero que mis sueños jamás me abandonen a mí.
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