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Historia 49971 — capítulo 1

Clarisse miró atentamente a su madre, que descansaba en una hamaca paraguaya, sin prestar atención a nada más, y se le escapó un suspiro. No entendía por qué la preocupaba tanto el asunto de un asesino en serie, fugado de la cárcel. Era un asesino, claro, pero no entendía por qué no la dejaba salir de noche con sus amigas, no podía quedarse en la biblioteca del colegio... Parecía una madre con una niña pequeña a la que debía cuidar de todo.

-¿Puedo preguntarte algo?- dijo Clarisse, mirando a la señora Winston.

-Adelante- dijo gimiendo la mujer.

-¿Por qué te preocupa tanto ese hombre?- preguntó la chica, señalando a la televisión, donde se rogaba que si alguien tenía información sobre ese hombre, Charles Beauffort, se llamara al canal de televisión.

-Porque... Dicen que está en nuestra zona- dijo Geraldine.

-Pero nadie nos tocará.

-Eso espero.

-¿Dónde está mi padre? Dices que desapareció hace años... Cuando yo nací- dijo Clarisse, a los cinco minutos.

-No sé, no sé, no me preguntes- dijo nerviosa Geraldine.

-No me lo digas- dijo enfurruñada Clarisse, levantándose y dirigiéndose a las escaleras. Fue a su dormitorio, decidida a indagar sobre Charles Beauffort.

Abrió su notebook y buscó en Internet: Charles Beauffort.

-"Asesino en serie huye de la prisión..."- leyó Clarisse, pero necesitaba información que no supiera.

Entró a la página de la prisión, y buscó su nombre.

-"Fecha de encarcelamiento... ¡1992!"- exclamó Clarisse. ¡Ella había nacido en ese año!-. "Familia: Bárbara y Anthony Beauffort... Ex esposa: Geraldine Winston..."

Sintió que el corazón se le paralizaba.

Bajó las escaleras con los ojos llenos de lágrimas, y vio que Geraldine encendía la televisión.

-¡Cómo pudiste engañarme de esa manera!- chilló, y su madre se sobresaltó.

-¿Qué?

-¡Mi padre es ese asesino al que todos buscan!- sollozó Clarisse, golpeándola sin fuerzas en el pecho, y Geraldine la abrazó, intentando detenerla con sus golpes.

-¡Hija, si no te lo dije fue para protegerte! ¿Qué dirían tus amigas si supieran quién es tu padre?

-¡Hubiera preferido que me lo dijeras tú misma, antes que una computadora!

-¿Dónde encontraste esa información?- preguntó la mujer.

-En la página web de la cárcel.

Clarisse se separó de su madre y se fue corriendo a la casa de Florencia, una de sus mejores amigas, y allí se quedó, charlando y le confesó su verdadera identidad.

De pronto, vieron muchos patrulleros que se dirigían a su casa, y Clarisse salió con su amiga a ver qué demonios pasaba.

-¿Qué pasó?- preguntó, mirando a una policía joven.

-Charles Beauffort atacó a una mujer...- explicó la policía, y vio que Clarisse quería pasar por la cinta amarilla, a su casa-. ¡No puede pasar, señorita!

-¡Esta casa es mi casa!

Se zafó de los brazos de la muchacha, y entró a su casa. Con el corazón oprimido, fue hasta la cocina, donde el piso estaba manchado de sangre.

Derramó unas lágrimas, cuando vio quién estaba con unos horribles cortes en el abdomen, muerta, sin vida, bañada en sangre.

-Mamá...- susurró, dejándose caer a su lado, y mirándola.

Geraldine tenía una expresión de terror en su rostro, y tenía un cuchillo de cocina en una de las manos.

-Intentaba defenderse- dijo Florencia, con tristeza.

-Esto no va a quedar así- dijo con lágrimas en los ojos Clarisse-. Vengaré la muerte de mi madre...

-¿Tienes familiares cercanos?- preguntó la policía, mientras que los otros policías investigaban en la casa.

-Mis abuelos viven en Florida, mi tía Giselle en Jamaica y mi primo Gustav en Francia- dijo Clarisse, sollozando.

Levantaron la vista hasta un papel, pero Clarisse fue más rápida que la policía, que la quería agarrar con la mano.

Tu madre fue la primera Sigues tú

-Necesito ese papel para investigarlo en el laboratorio... Dámelo...- dijo la policía, irritada.

-De ninguna manera- contradijo Florencia-. Clarisse, préstamela un segundo. Solo es para ver una cosa.

La chica se lo dio, y Florencia sacó una linterna con luz violeta, especial para revelar huellas digitales.

-No hay nada, salvo esas dos huellas de sangre de Clarisse- dijo con suficiencia Florencia-. Y está escrito por computadora, no hay manera de saber donde está Beauffort.

La policía joven se fue hecha una furia, y Clarisse seguía llorando.

-Antes de ir a tu casa... Antes de que ella muriera... Yo discutí con mamá, no le dije nada bonito antes de que... de que...- tartamudeó Clarisse, y Florencia la abrazó.

Pensaba en Charles. Ese ser no había pensado que esa mujer era su ex esposa, y que a la que planeaba matar después era su propia hija...

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Disculpen si es corto

Bessos