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Dioses y heroes — capítulo 53

No le resulta tan difícil como pensaba, principalmente porque se desmaya. El dolor y la preocupación por sus seres queridos le superan. Aunque puede escuchar perfectamente los gritos de desesperación de Kevin, y a Afrodita tratando de arreglar todo aquello. Ni ve ni siente pero oye las voces de ambos y de esa manera vive el parto.

  • ¿Estas loca? ¿Como vas a hacer eso? ¡Son bebes no aliens!- exclama Kevin alterado.

  • Se perfectamente lo que son, protector, no hace falta que me lo recuerdes- dice Afrodita con voz calmada- Es la única manera que hay de sacarlos, ella esta inconsciente y no pienso abrirle la barriga habiendo otra manera mucho menos desagradable.

  • ¡Esta bien! ¡Esta bien! ¡Pero rápido!- acepta Kevin exasperado.

Después solo escucha suspiros y exclamaciones. Durante un buen rato ninguna novedad. Hasta que un llanto rompe la tranquilidad.

  • Un niño, este es un niño- dice Afrodita alegre- Ten cojelo. Limpialo y cubrele con la manta azul.

Sigue escuchando el llanto. Pero poco a poco se deja de escuchar.

  • Esta inquieto, ¿por que sera?- pregunta Kevin.

  • Creo que porque no le caes muy bien- responde Afrodita contiendo una carcajada.

  • Muy graciosa, Afrodita. No tiene ni 10 minutos de vida y ya me va a tener manía- se queja Kevin.

Se instala un nuevo silencio en el que puede escuchar perfectamente los gimoteos del bebe. Es un niño. Su niño. Y se escucha un nuevo llanto.

  • ¡Es preciosa!- exclama Kevin maravillado.

  • Que niña más hermosa- comenta Afrodita.

Se quedan en silencio todos. Incluso los bebes. Por un solo momento.

  • Eh protector, ¿eres consciente de que tenemos entre nuestros brazos a dos personitas que van a cambiar el mundo?- pregunta Afrodita.

  • Si, lo se perfectamente- responde Kevin.

Entonces, es cuando Elena empieza a sentir dolor en todo el cuerpo.

No es hasta mucho más tarde cuando se duerme totalmente. Se siente extraña porque ya no nota las patadas ni los movimientos de sus bebes, y no tenerlos entre sus brazos la hace despertarse de pura preocupación.

Abre los ojos muy lentamente y se incorpora de la misma manera. Esta en la habitación que tenia asignada en la casa de su abuela. Todo esta casi igual a excepción de que ahora ella ha cambiado. Antes su bebe empezaba a crecer dentro de ella y ahora ya están los dos fuera.

Se levanta despacio de la cama y justo entonces se abre la puerta. Elena mira hacia allí y ve a Kevin. El se acerca rápidamente.

  • ¡¿Estas loca?! ¡Acabas de dar a luz!- exclama el mientras la vuelve a tumbar.

  • Kevin, ¿donde están?- pregunta Elena directamente.

El inspira hondo. La mira fijamente parece realmente preocupada.

  • Ahora te los traigo pero prometerme que no vas a intentar volver a levantarte- dice Kevin señalándola con un dedo.

Ella suspira pero acaba asintiendo. El chico sale de allí dejándola impaciente. Sabe desde tiempo atrás que iban a ser un niño y una niña, que son mellizos y que son de padres diferentes. Pero hasta hace apenas unas semanas no se había preguntado como serian los bebes físicamente. ¿Se parecerían a sus padres? ¿Se parecerían a ella? ¿Se parecerían entre ellos? Preguntas que ahora le martillean la cabeza.

Se siente cansada, y le duele todas las partes del cuerpo. Pero sus ganas de ver la carita de sus hijos es mayor que cualquier cosa.

La puerta se abre y por ella aparece Kevin con un bultito envuelto en una manta de color azul. Tras él una mujer rubia lleva en brazos otro bultito envuelto en una manta de color azul.

  • Afrodita, debería haberse ido ya. Pero quería quedarse a ver tu reacción al ver a los niños- explica Kevin acercándose.

Elena traga saliva. Kevin parece cansado,, tiene una herida en la cara y en la mano. Pero Afrodita esta en perfectas condiciones, hermosa y serena eternamente. Elena se queda mirándola preguntándose a si misma que poder tendrán sus hijos y que pasara con ellos en un futuro.

  • No te preocupes por eso ahora. Olvida lo que fue y lo que será y piensa en lo que es- dice Afrodita sonriendole.

La chica sonríe. Entonces, Kevin se acerca y le tiende al bultito envuelto en manta azul. Ella coloca los brazos y él suelta al bebe en sus brazos. Cuando los ojos de Elena se posan en el pequeño bebe casi se pone a llorar de la emoción. Es un precioso bebe de piel morena y pelo negro como la noche. El pequeño esta dormido por lo que tiene los ojos cerrados.

  • ¿Qué? ¿Qué te parece?- pregunta Kevin impaciente.

  • Es... es... es precioso- responde Elena sonriendo- Es tan moreno. Creo... bueno, me da la sensación de que su papá es Erik.

  • Si, nosotros pensamos lo mismo. No solo por su físico, siente su aura- dice Afrodita mirándola.

Es cierto. Su aura es fuerte, muy fuerte para ser la de un bebe. Sin querer le recuerda a Ares. No esta definida pero promete ser poderosa.

Elena acaricia el rostro del bebe, este se remueve y acaba abriendo los ojos. Unos ojos verdes, tan verdes como los de su padre. Sin duda alguna, es hijo de Erik.

  • ¡Tiene los ojos verdes, Afrodita!- exclama Kevin- Esta claro que es hijo de Erik.

  • Solo faltaba eso. Es de Erik. Ya veras que contento se pone Ares cuando sepa que su nieto es una copia de su hijo- ironiza Afrodita.

El momento en el que la mirada de Elena y la del pequeño se cruzan es tan especial que hasta los otros dos guardan silencio.

El bebe la observa con sus grandes ojos durante unos minutos que ha todos se les hace eterno. Hasta que un llanto les hace distraerse. Kevin se acerca a Afrodita y coge al bebe de la manta rosa.

  • ¡Oh, ya esta pequeña! Mira, ahí esta mamá. Tu mami. Y tu hermanito- la consuela Kevin acunandola.

Elena levanta la cabeza. Kevin le tienda a la niña mientras le coje al niño. Lo que hace que el pequeño rompa a llorar. Kevin lo mece y le habla para que se calme. Al contrario que su hermana que lo único que hace es mirar a su madre. A todos les resulta muy extraño ese primer intercambio de miradas entre madre e hija, ya que tienen el mismo color de ojos. Azules, como el mar. Al igual que Poseidón.

  • Creo que Poseidón se alegrara también la próxima vez que nos encontremos- comenta Kevin.

Es entonces cuando Elena se pregunta que es de Erik y Cristian, si habrán salido ilesos de aquella pelea que se estaba montando. Mira a Kevin y él con la mirada lo entiende todo. Él agacha la cabeza cosa que ella se toma como mala señal.

  • Kevin, ¿qué ha pasado con Erik y Cristian?- pregunta Elena asustada.

La diosa y el protector cruzan una mirada.

  • A ver, esto es difícil de explicar. Digamos que Ares y Poseidón reclaman a sus hijos para si. Más que reclamar los obligan a volver con ellos, de una manera difícil de evitar. Al marcharnos nosotros no tuvieron muchas oportunidades, los capturaron a los pocos minutos- explica Kevin con pesar.

Elena se muerde el labio inferior. Sabia que no iban a salir muy bien parados pero de ahí a que los dioses los cogiesen.

  • Bueno, ya que estáis todos presentaros he de volver. No puedo deciros que no revelare nada porque a Zeus no le hacen falta las palabras, aparte de que debe de saberlo- dice Afrodita mirándolos a ambos.

  • Gracias, de verdad. Sin ti yo no podría haber hecho esto- agradece Kevin con los ojos brillantes.

Afrodita les sonríe a ambos, mira a los bebes por última vez y desaparece de allí. Kevin se gira para mirarla y sonríe ampliamente.

  • No te creas que estaba aquí por ti ni por mi, ni siquiera por ella misma- dice Kevin sentándose en la cama junto a ella.

  • Por ellos, ¿verdad? Lo único que le interesan son mis hijos, ¿no es eso?- pregunta Elena.

  • Básicamente. A partir de ahora habrá ciertos cambios. Tus hijos son más de lo que tu te piensas- responde Kevin encogiéndose de hombros.

Se quedan un buen rato en silencio. La pequeña se ha quedado dormida pero él pequeño no. No llora ni nada solo mira a su madre.

  • ¿Sabes ya como van a llamarse?- pregunta Kevin mirándola fijamente.

  • Si, él Joel y ella Daniela- responde Elena segura de si misma.

  • Que nombres más bonitos. Me apuesto lo que quieras a que Joel es cosa de Erik- dice Kevin.

Elena sonríe. Más o menos si que lo es, aunque al final a acabado decidiéndolo ella.

  • Algo así- dice Elena mirando a sus pequeños.

Al fin están allí con ella. Los puede ver, los puede coger, los puede besar, acariciar... Es feliz por tenerlos con ella. Y agradece con todo su corazón el tener alguien con ella, y más si es Kevin.


Holaa! Que tal? Pues yo muy bien. Espero que os guste este cap. Ya estamos apuntito de acabar con la primera generación, de hecho, ya estoy escribiendo cositas de la segunda. Y hay una cosita especial en ella para Aura-Lunne jejeje la mejor sin duda :)

Besooss:)