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Historia 50131 — capítulo 1
Seth lestrange By elendil Evans.
Resumen: que pasaría si Harry no fuera hijo de james y lili potter ? Que pasaría si un plan terrible ejecutado por quien menos se esperaba arrancara al pequeño barón de los lestrange y a su hermana del seno de su familia, para caer uno con los potter, digna y orgullosa familia de la luz desde tiempos inmemoriales; y la otra, nada más y nada menos que con la familia longbotom? Que pasaría si ambos van a hogwarts, si se conocen? Y si, además, descubren que no pertenecen a dichas familias? Si, por un error, se dan cuenta que su aspecto físico no es el que tienen? Si, al final de su quinto año empezaran a atar cabos sobre su procedencia? Si dumbledore, los weasley y hermione granger no son quienes dicen ser? Y Si los lestrange no son como los pintan? Y, lo más importante, que pasaría si la profecía no fuera la dicha por dumbledore si no otra?
Capítulo 1. Prólogo: El rapto.
1980, 31 de julio. Mansión lestrange.
-¡Rodolphus! De prisa, el bebé va a nacer! No hay… tiempo! Llévame a san mungo… no puedo con el dolor… es como 3 crucios multiplicados el doble… rápido no puedo aguantar más! -gritó desquiciada bellatrix lestrange.
Rodolphus la levitó y pasaron por la chimenea, rumbo a san mungo. Al mismo tiempo, por otra chimenea salían los potter con una llorosa lilian Evans a punto del parto.
Ambas parejas fueron atendidas rápidamente. Tras 5 o 6 oras de ansiosa espera, el parto de bella se completó.
-señor rodolphus lestrange, tenemos el placer de anunciarle que su esposa ha dado a luz a dos hermosos bebés, niño y niña. Puede pasar a verlos si lo desea. -anunció un medimago de túnica blanca. El hombre siguió al medimago y entró a una habitación en la cuál, su esposa abrazaba a dos pequeños bebés. El barón, de pelo negro y ojos igualmente negros, y la niña, igual al pequeño pero con el pelo rubio y algunas pequitas en el rostro que la hacían lucir adorable.
-¡bella! Estás bien?
-si, rod. Estoy cansada, pero bien. Y feliz, que es lo más importante. -anunció ella. Pero, de pronto, su rostro se volvió sombrío.
-oh rodolphus… ¿Qué vamos a hacer? No quiero que el señor oscuro encuentre a los pequeños… no me lo perdonaría jamás… no quiero que sigan el destino que les ha sido impuesto…. Y yo no quiero ni puedo seguir siendo una mortífaga de él. Ya… ya ha estado apunto de abusar sexualmente de mi… -confesó la pelinegra con lágrimas de dolor surcando su rostro. -¿Que qué? -gritó rodolphus fuera de si. Ese maldito nos las va a pagar… ¡todas juntas! -terminó con una mirada terrible.
Oh sí… todas juntas. -dijo su esposa con expresión segura.
**** **** ****.
-¿mary?
-¿si?
-¿Qué vamos a hacer con el caso de los potter?
-pues nada, el bebé murió apenas terminé de limpiarlo ¿Qué quieres que te diga? Les das la noticia y ya. -dijo la enfermera irritada.
-¡pero mary! Como vas a dejarlo así? Los potter han sufrido mucho por ese bebé… y… ¡ya sé! -la otra medimaga sonrió.
Mary hizo una mueca de desagrado ante lo que le contaba su compañera y negó con la cabeza, horrorizada.
-no vas a hacer eso… ¡no lo harás! -sacó su varita.
-¿y quien me lo impedirá? ¿acaso tú? -se rió estridentemente y le apuntó con la varita a la cabeza.
-¡oblibiate! -pronunció.
Ahora olvidarás todo lo que te acabo de contar y seguirás tu trabajo eficientemente como siempre.
Tras esto se marchó guardando su varita.
*** **** **** ****.
-bueno, bella, y como le pondremos a los bebés? -preguntó curioso rodolfus-. Me dijiste que habías pensado en los nombres ideales.
-si, para el pequeño… -sonrió acunando al bebé-. Que te parece… ¿seth orión?
-buena elección querida… seth orión lestrange… suena bien.
-y para la niña… ¿Qué tal Aquila bellatrix?
-estupendo! -sonrió y, tras un rato de juego con su esposa e hijos, una medimaga de pelo rubio y ojos marrones le indicó que debía dejar a la paciente y sus hijos descansar, por lo que tuvo que ceder y salir a paso apresurado del cuarto.
**** ***** **** ***.
Era de madrugada. No se oía ni un alma por la planta de maternidad del hospital san mungo, y jeanette, una capacitada medimaga, lo sabía y se estaba aprovechando de ello.
A escondidas y en silencio, se dirigió a la habitación en la cual descansaban bellatrix lestrange y sus pequeños bebés, seth y Aquila.
Entró con la varita afuera, por si la situación requería de ello. Se dirigió hacia la pequeña cuna cuando…
-¿Qué se supone que hace? -bramó desde la cama bellatrix-.
-Deje a mis hijos y lárguese! -amenazó tomando su varita y apuntándole.
Jeanette abrió los ojos al máximo y solo atinó a mirar a bellatrix pasmada y tartamudear un inentendible lo siento para posteriormente salir corriendo.
La mujer sonrió satisfecha, pero en su mirada brillaba la preocupación.
Al día siguiente le comentó a rodolphus lo sucedido, y también se preocupó, pero decidieron que no ocurriría nada. De todas formas, rodolphus insistió en dormir con ellos hasta que fuera el momento de irse a la mansión.
El último día, una sigilosa sombra caminó dentro de la habitación, asegurándose antes de que todos sus inquilinos estaban dormidos.
Tomó a los niños. Sabía cuales eran sus nombres, seth y Aquila lestrange. Bien… Pues ahora eso cambiaría.
Salió de la habitación llevándolos en brazos y se dirigió a su despacho.
cambió el aspecto del barón. Sus ojos eran verde esmeralda y su pelo negro, muy alborotado. Su piel era ahora más blanca.
Salió con él en brazos y fue a la habitación de los potter, tocó a la puerta y james abrió, quedando fascinado ante el primer vistazo al cual él creía que era su hijo.
Se lo arrebató de los brazos a la medimaga y entró con él, sonriendo y abrazando a su esposa.
Jeanette cerró la puerta y se marchó de nuevo a su despacho.
Allí cambió el aspecto de la pequeña Aquila, y sus ojos se volvieron de un curioso tono marrón, al igual que su pelo que se puso color castaño. Su piel se volvió aún más blanca.
La cogió en brazos y fue a la habitación de los longbotom. Tras un engorroso cambio de memoria, les hizo creer que habían tenido dos hijos, no uno, y aprovechó, en un momento de casi inexistente arrepentimiento, para convencerlos de que querían llamar Aquila a la pequeña.
Tras esto, salió de allí a paso veloz, rumbo a su despacho, y preparó en casi 5 minutos su dimisión.
La dejó sobre su mesa y se desapareció con un audible crack, para no volver jamás a ese lugar.