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Historia 50166 — capítulo 5

Hay mucha gente importante en mi vida, gente a la que nunca cambiaría, la clase de gente que deseas que este siempre a tu lado. Pero siempre hay uno, uno que sobresale de los demás sin desearlo. Y ese es él. Él es un café en la mano a todas horas. Es una sonrisa cuando le hablas de la mujer que ama. Es un hombro donde llorar. Es una pelea cuando no llevas razón. Es alguien que no se cree los cumplidos.  Es un payaso. Es un filósofo. Es un poeta en el corazón. Es aquel que te ofrece su paraguas aunque esté lloviendo a mares. Es aquel que espera el autobús cantando Arjona. Es aquel que camina con una sonrisa inexplicable. Es aquel que lleva la contraria a todas las tercas. Es él, nada más. Porque es una de esas personas que no necesitan presentación. Es el que odia el ruido de la ciudad y los gatos de maulladores de noches insómnes , el que ama los atardeceres con una copa de vino, y los atascos porque le dejan detenerse y ver como pasa la gente. En algo nos parecemos. Siempre buscando la eterna incoherencia. Buscando las sirenas que ululan en la noche, a nuestro paso apagando todas las linternas. Huyendo del paso obligatorio y las líneas rectas. De las señales de stop y cambio de sentido. Huyendo de los grises edificios derritiéndose bajo la lluvia. Huyendo de nuestra sombra. Buscamos el baile del sinsentido, las falsas mascaradas donde todo la gente se muestra como es, donde la gente llora lágrimas viendo como cae la nieve en Junio. Donde más vale el cariño de una vida que el ardor de una noche. En busca de lo imposible, lo ficticio, lo absurdo. Lo ideal. No pide demasiado... Sólo aullar a las estrellas una tarde de domingo, hablar sin mudar la voz. Él me hace sonreír con sus chistes y rimas sin sentido. Mezclando lo banal y lo trascendente, como mezcla somos los humanos, huyendo de la última estación. Le encontré mientras huía, y ahora no quiero despertar. Él es único. No olvides su nombre.


No me ha salido tan bien como debería... Agh... Bueno, de todos modos espero que os haya gustado. Es una síntesis algo extraña de muchos poemas (últimamente me da mucho por ahí), como los poemas de Paco M. Ortega Palomares y Martí i Pol. Uno a los que me refería es este: No pido mucho:  Poder hablar sin cambiar la voz  caminar sin muletas  hacer el amor sin que haya que pedir permiso  escribir en un papel sin rayas.                                  Miquel Martí i Pol