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Historia 50169 — capítulo 9
Cristina y Lucia salian del gran comedor acompañadas por Sara. La chica era muy simpatica, y resulta quee llevaba unos curiosos pendientes que parecian dos rabanos. Las chicas mantenian una combersacion muy animada gracias a las continuas combersaciones de Xenophilius. Este daba temas muy interesantes, fue entonces cuando llegaron a la puerta de la sala comun, y la puerta dijo una pregunta muy muy dificil.
- ¿Que es lo mas antiguo?
Los Ravenclaw se pusieron a pensar, empezaron por el mundo, las estrellas, el sol, el universo, hasta que Cristin ay Lucia gritaron a la vez
- El tiempo! -Bien pensado - dijo el phoenix
Todos los Ravenclaw se quedaron pensando sobre las nuevas chicas, las mas inteligentes de todo Ravenclaw, pero la verdad es que lo mas impresionante era su belleza. Lucia era bajita, con la nariz chata, el pelo hasta los hombros, rubio con mechas castañas, ojos grises, y con buena figura. Cristina tambien tenia buena figuraa, pero esta tenia el peelo moreno y lo tenia recogido con una coleta alta. Los ojos castaños y muy alta.
Cuando subieron a la habitacion les toco con Sara y con Gucci, dos buenas personas. Cristina se durmio en seguida, junto con Sara y Gucci, pero Lucia no pudo, se levanto de la cama, y se dirigio a la sala comun, cogio una manta, y se sento en el sofa, contemplando el fuego.
Momentos mas tarde notto como alguien bajaba desde la habitacion de los hombres, el chico misterioso dijo
- El fuego es impresionante, ¿No?
- Lo que mas me molesta es tenerlo atrapado, alli, chispeando salvajemente para expanderse y seguir su camino sin fronteras, aunque lo abrase todo lo qeu quiere es libertad, como los deseos de las personas. Muchas veces se cumplen, pero no siempre va a suceder. Yo vine aqui con un deseo, descubrir quien soy, de donde vengo y quien es mi familia. No se si soy sangre sucia, sangre pura, mestiza o traidora a la sangre... ¿Y tu? - se volvio, pero se arrepintio al encontrarse con dos ojos grises que la miraban interesado.
El chico tenia el pelo negro, y era alto y proporcionado. El chico era guapo, muy muy guapo, eso hizo que la chica se fijara en que... el solo tenia unos pantalones de seda negros largos coomo pijama, ya que todabia era verano. La chica miro rapidamente al fuego y se sonrojo levemente al recordar las proporciones del muchacho.
- Soy sangre pura, desciendo del mismo Merlin. - dijo este
- Eso demuestra tu inteligencia
- Yo no supe responder a la pregunta del phoenix
- La locuacidad es lo que abrio la puerta
- Desde cuando importa ser locuaz?
- Desde que Rowena Ravenclaw lo era
- Era quisquillosa
- Y Salazar Slytherin no lo era, no?
- La unica fue Helga
- En eso estoy de acuerdo.
Silencio... el chico salto de detras del sofa y se sento en el sofa, a su lado.
- La verdad es que soy huerfano, vivo en Hogwarts desde entonces.
- Vaya... yo...
- Nunca te he visto, de donde dices que eras?
- España, Madrid
- tienes buen acento
- Estube en un internado intensificado.
- Sera por eso
- el que?
- Que no estes muy lucida
- A que te refieres?
- A que no te atreves a ponerte maaquillage o algo de tacon.
- Y tu que sabes? - le pregunto.
Al hacer el brusco movimiento la manta se deslizo, dejando ver su pijama, aunque la verdad fue que prefirio que no hubiese pasado. Su pijama era uno a raso azul marino, como el que bea se compro, pero este tenia mas escote, por lo qeu no se podia llebar sujetador. El chico la miro, abriendo ligeraamente la boca, para luego sonrojarse y mirar hacia otro lado. La chica en verdad tenia buena figura y buenos pechos, pero de eso no se fijo antes.
- Retiro lo dicho.
- Ya se veia
- Alexander
- Que?
El chico la miro otra vez, pero solo a la cara
- Me llamo Alexander Merlin - dijo el chico
- Yo soy Lucia Sevillano.
- encantado
se estrecharon la mano, y una descarga electrica les recorrio todo el cuerpo, y antes de que se dieran cuenta se estaban acercando, con suma lentitud el uno al otro, sin darse cuenta de lo que hacian, Alexander le habia cogido del mento a Lucia, y esta habia cerrado los ojos, dejandose llebar por la caricia. Fue entonces cuando noto los suaves y calurosos labios de Alexander en su mejilla, entonces abrio los ojos, y vio al chico, el cual volvia a mirar al fuego, y antes de que se levantara para irse a su habitacion dijo;
- No puedo, Sevillano. simplemente no estoy permitido a enamorarme.
Desde entonces, solo hablaban normalmente