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Historia 50477 — capítulo 3
CAPITULO 3: UN PAR MUY EXTRAÑO
Miedo pensaba que se había metido en un lío muy grande, ya que no creía poder enseñarles a los veteranos monstruos algo sobre el arte de dar miedo.
Sacudió la cabeza mientras caminaba por una tienda de la raza humana. Ahí, quizá, podría encontrar lo que necesitaba, aunque no se encontraba del todo seguro.
Bajó directamente a la sección de disfraces, mientras veía que los humanos parecían ser completamente idiotas.
-¡Me vestiré como Drácula! - Saltó un niño, entusiasmado por la idea - ¡O ya sé! Mejor del Coco
-¡Y yo de Zombi!
-¿Qué tal si yo voy con uno de Hombre Lobo?
Si, Miedo creía que tenía que tener demasiado trabajo con aquellos fracasados.
Después de notar que no había nada que realmente interesara, escucho una voz masculina.
-¿N-no cre-ee-es que-e debe-e-ria-a-mos ma-marcharnos?
-¡Vamos West! No seas miedoso - Decía una voz femenina. Parecía divertida
-N-no so-oy mi-miedoso
-¿Entonces que eres?
-Pre-ecavido
-Creo que no te debí dejar ver aquella película - Se lamentó ella
-N-no e-es mi-i culpa-a que-e n-no tenga-as mi-iedo a-a na-nada
Miedo creyó que podría comenzar con ella, ya que le interesó lo último que le había dicho el chico.
Izo todo lo posible con chocar con la chica.
-Disculpen - Fingió Miedo, como si en realidad se hubiera topado con ellos
Miedo miró a los ojos a la chica pelirroja, ignorando completamente a su amigo el miedoso.
-Si, emm ¿Me podrías soltar? - Preguntó ella, al tiempo que Miedo se dio cuenta que la tenía agarrada del brazo
-Claro - Miedo parecía descontento, ya que jamás nadie se había quedado con gran indiferencia como en aquellos momentos, aún cuando sus ojos tenían que detonar un completo miedo que hacía que todos se murieran de éste. Ella no pareció siquiera parpadear.
La soltó al tiempo que la miraba bien. Su pálida piel daba la impresión de que no salía a menudo al son, además de que su cara era linda. Miedo sacudió la cabeza mientras miraba a su amigo. Era rubio y se escondía detrás de su amiga. Miedo supuso que debía haber notado su mirada.
-¿Cuál es tu nombre? - Preguntó a la chica. Ella era lo que había estado buscando
-Chiara - Respondió ella - ¿Y el tuyo? - Agregó, algo incómoda
-Miedo
Chiara se echó a reír. Su amigo, Miedo había escuchado que se llamaba West, se escondió aún más detrás de su amiga y tembló.
-Basta, West - Le dijo - Vaya nombre más extraño
-¿No te da algo de miedo? - Preguntó el pobre de Miedo. Seguía un poco consternado
-Nada me da miedo - Aseguró ella
Miedo quiso comprobarlo, pero al final la llevó - Retándola - Hacia el castillo.
-¿Cre-crees qu-e e-es una bu-buena idea? - Tartamudeó West
-Realmente no lo tienes que hacer, West
-¿Qué ocu-ocurrirá s-si te-e pa-pasa a-algo?
-Me molestas demasiado, tartamudo - Le dijo un desesperado Miedo. Con un chasquido le izo tapar la boca.
-¿Qué has hecho? - Inquirió con algo de curiosidad Chiara
-Un simple truco - Contestó lentamente Miedo
-¿Le hará algún daño?
-No… Creo - Miedo jamás utilizaba aquellos poderes, ya que nadie solía acercársele a molestarle.
Con West callado, volvieron al castillo, donde se encontraron con…