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Una Loca Pasion... ¿Dulces 16? — capítulo 1
Sus largos cabellos dorados volaban en el aire, ella corría agitadamente, faltaban escasos cinco minutos para entrar al colegio, el autobús la había dejado y tenido que correr hacia la escuela, el sudor corría por su simpático rostro, mientras que sus enormes y vivarachos ojos azules protegidos por espesas y largas pestañan no dejaban de ver su reloj que ya le anunciaba, era la hora de entrar a clases.
Aquella chiquilla que corría, esbelta y traviesa, se llamaba Karime McKoy, tenía quince años y faltaban pocos días para sus dulces dieciséis, era su primer día en el bachillerato, pero ya era su costumbre de que se le hiciera tarde…
No era hija única, tenía una hermana de diez años que se llamaba Renata, igual que su madre, su padre de oficio abogado, se llamaba Omar. Sin embargo Karime no se parecía a sus padres, tanto ella como su hermanita se parecían a sus abuelos ya fallecidos, sobre todo Kari, se parecía a su difunta abuela materna, largos cabellos rubios y rizados que le llegaban a la cadera y nunca había querido cortárselo.
Kari llegaba al bachillerato cuando fue interceptada por sus dos mejores amigas, Aksintká Ephím, a quienes también se les había echo tarde, su amiga "Aksi" como le decían a la primera, era una mezcla de familia rusa e hindú.
-¿Se te hizo tarde? -Le preguntó Karime sorprendida, Aksi era puntual para la escuela
-Si - sonrió mientras entraban al colegio - solo espero que Megara haya llegado temprano y apartado un lugar, odio estar tanto adelante como hasta atrás.
En efecto, entraron al salón correspondiente y para su fortuna, ni su maestro había llegado y Mega les había apartado dos asientos pegados a la pared, junto a los ventanales.
-¡Gracias, nos salvaste! - suspiró Kari
-No fue nada… - negó Megara quien era una alumna aplicada, todo lo contrario de Kari, quien siempre sufría mucho por las clases, el estudiar y sacar bajas calificaciones, Aksi era una alumna regular siempre con calificaciones aceptables. Aún así, las tres se querían de siempre.
-¿Qué te pasó Aksintká? ¿Ya te contagió Karime lo de llegar tarde?
-¿Cómo crees? Lo que pasa es que anoche estuvimos empaquetando los productos que venderán hoy mi mamá y el bueno para nada de Sergey no nos ayudó.
-¿Qué murmuran, eh? Saben que siempre llego tarde - Interrumpió Kari que acomodaba su mochila
-Pues espero - Dijo Megara - Que hayas traído todo lo necesario, no quiero que me andes pidiendo prestado lápices o plumas ya que siempre las pierdes o las olvidas y nunca me las devuelves.
-¡No seas cruel conmigo Megara! Sabes que no soy perfecta
-Já, eres floja y es muy diferente a no ser perfecta
-¡Me las vas a pagar Aksintká!
-¡Cállate cabellos de oro!
-¡Shhtt! Silencio, ya entró el profesor…
Karime llamaba mucho la atención, no por su inteligencia, más bien porque en el bachiller no había otra chica con ese tipo de cabello, había una que otra niña rubisa, pero nadie como ella, natural y sin maquillaje, poco arreglo, muchos la conocían como la "ricitos de oro".
Pero no le interesaba a karime, le gustaban aun los dibujos animados, el manga, las novelas románticas y las revistas juveniles llenas de fotos de chicos guapos, eso era todo lo que le importaba. Por supuesto que no había tenido novio, tal vez debido a su carácter travieso, inoportuno, caprichoso, violento que no tomaba nada ni a nadie en serio… ni a la escuela ni su espléndida vida, su posición era desahogada y ponía oídos sordos a los regaños de sus padres y los chistes malintencionados de su hermanita.
-Oye Kari - Le decía Mega en uno de los recesos - Espero que éste año le eches más ganas a la escuela, mira que pasaste de panzazo…
-Cierto - Interrumpió Aksi - Yo no se como lograste entrar a este bachillerato con tus calificaciones
-Mi papá conoce al director - confesó de mala gana
-¡Ah!
-Entonces tienes que estudiar mucho para que no lo avergüences, o le dará pena haberte aceptado solo por petición de tu padre…
-¡Y por lástima!
-¡Ya basta Aksi! No me tortures, sabes que no soy muy buena para estudiar
-¡Eres floja!
Una semana después, ya adaptabas a la vida del bachiller, al menos para Mega y Aksi, porque a Kari todo se le hacía muy difícil y pesado. Las tres chicas comían su almuerzo, cuando dos compañeras más se acercaron, Juliana y Marisa, que cursaban un año delante de ellas.
Curiosamente eran las más populares, Marisa por tener la voz mas dulce del colegio y cantaba excelente, Juliana, porque a pesar de traer el cabello cortísimo, ser alta y muy esbelta, casi andrógina, su rostro era bellísimo y le apodaban "La modelo".
-Hola chicas…
-¡Hola! - Saludaron tímidamente, sorprendidas, pues sabían quienes eran ellas.
-Somos Juliana y Marisa, del club "La Séptima Estrella" queremos invitarlas para que se unan al club…
-¿Nosotras porque? - Indagó Aksi, extrañada, pues a excepción de kari, no eran tan guapas como otras chicas
-Porque sabemos que no son chicas comunes, Megara, tú ocupaste el primer lugar en conocimientos en tu escuela anterior… Aksintká, conocemos tus habilidades para los idiomas, hablas el alemán, el inglés, el ruso…
-Te faltó el idioma de mi padre, el hindú - respondió tímidamente la chica
-Yo no encajo - suspiró Karime levantándose de pronto y muy sonrojada, agitando sus coletas largas y rizadas - Lo siento chicas, soy un fiasco, tengo bajas calificaciones, no hablo ningún otro idioma, no canto, no modelo… soy una tonta - sonrió con tristeza - creo que no me incluían ¿verdad? Bueno, no importa, al menos las veré en clases chicas…
Karime dio media vuelta y echó a correr, sabía que al no tener ningún talento, no la admitirían en el club, ya que era exclusivo para quienes tuvieran alguna habilidad, la belleza no bastaba.
-¡Espera karime! - le llamaron sus amigas, pero ésta ya iba muy lejos
-Lo siento - Les dijo Aksi a las chicas - No acepto su proposición de entrar al club, somos tres y leales, si una no entra, la otra tampoco…
-¡Kari es todo un caso, lo sabemos, pero la queremos y no la dejaremos sola por entrar en su club! - Dijo Mega, aunque sabía que era una gran oportunidad
-¡Vaya! - Suspiró Juliana - ¡Son impacientes! Pero también su amiga está invitada, no somos tan crueles por ejemplo, de invitarlas delante de alguien que no lo esté…
-¿karime también está invitada? ¿Por qué? ¡Digo, que padre pero…! Me sorprende
-Bueno, sabemos que tiene una habilidad… Patina como profesional, sobre hielo y sobre concreto… maneja bien los patines de ruedas y los de cuchillas…
-¡Cierto, lo olvidamos y al parecer, ella también!
-¡Es una despistada!
-Siempre hay concursos - prosiguió Marisa - de patinaje y ella, siendo buena en eso, nos puede llevar a ganar, aparte en el club aprenderá muchas cosas
-Lo dudo - chilló Aksi - pero le diremos y si acepta, hoy mismo iremos al club
-Perfecto, las esperaremos, al club va solo lo mejor de los bachilleres e incluso de las universidades…