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Historia 50588 — capítulo 2
Ya habían pasado tres días desde el terrible sucedo, acaecido en el valle de Godric. Lily no lo había superado, claramente, y permanecía encerrada en Grimmauld Place. Kreacher no ayudaba, para nada.
Siempre profería insultos por su impureza de sangre y no la ayudaba con el niño.
Lily miró la habitación, que tenía algunas cosas de sus anteriores ocupantes.
-Sirius...
El joven, estaba mirando álbumes de fotos, pero se detuvo cuando escuchó esa suave voz.
-¿Sí, Lily?
-No puedo seguir abusando de tu generosidad, Sirius... Me voy a ir de tu casa, tal vez me vaya con los padres de James- dijo la pelirroja, bajando las escaleras con Harry en brazos.
-No, no podría permitirlo- negó con rotundidad Sirius, y la miró con cierta tristeza-. ¿Por qué dices eso?
-Eres mi mejor amigo, pero no podría hacer eso... No, ni hablar. Te agradezco mucho, pero no seguiré viviendo aquí.
El joven no la detuvo. Suspiró, y asintió.
-De acuerdo... Puedes irte.
Lily armó sus maletas otra vez y se retiró de la casa de Sirius. Se apareció en la Mansión de los Potter, y golpeó tres veces la puerta.
Una elfina joven atendió, y la miró con cierta sorpresa.
-¿Quién es?- preguntó una voz llena de amargura, procedente de la casa.
-Es la señora Potter, ama Dorea- dijo la elfina-. ¿La dejo pasar?
-Por supuesto, por supuesto. Ella vivirá aquí- dijo Charlus, yendo con su bastón, y la abrazó brevemente-. No deberías permanecer tanto tiempo afuera, estos tiempos que corren son peligrosos para un niño...
Lily sonrió, y entró a la majestuosa casa.
-Muchas gracias por recibirme en su casa, señor...
-No es nada, Lily. Tú y Harry deben de permanecer aquí con lo de James... Sé que estabas con Sirius, pero aquí es mejor que allá- dijo afectuosamente el señor Potter, y la guió hasta una habitación, preparada con una cama de una plaza y una cuna-. Aquí dormirán... ¿Quieres visitar a Dorea?
-Desde luego, será un honor- dijo Lily. Dejó a Harry en la cuna y fue del brazo con Charlus hasta la habitación de los Potter-. Buenos días, señora.
Dorea estaba postrada en la cama. Sus cabellos blancos prematuros caían en rizos elaborados sobre sus hombros, sus ojos reflejaban más bondad que nunca y también tristeza.
-Buenos días, Lily. Sé que te duele todo lo de James, yo casi me muero cuando lo supe... Nos enteramos mediante Albus Dumbledore. Ese hombre es un gran hombre- dijo con dulzura Dorea, y Lily se acercó a ella para darle un abrazo.
-Es un gusto estar aquí, señora. Y sí... Me duele mucho. No lo puedo creer aún- dijo con voz tomada Lily.
Dorea sonrió con cariño.
-También decidimos con Charlus, que cuando ya no estemos aquí les daremos por testamento la casa, para que vivan aquí con Harry- dijo Dorea, sin soltarle la mano.
-No es necesario...
-Sí es necesario- dijo Charlus, con firmeza-. No puedes seguir en el valle de Godric, tienen que estar en un lugar más seguro.
-Gracias.
-Por nada, querida. ¿Cómo se encuentra Sirius Black? Alojamos a ese chico hace unos años...
-Bien, afectado por la noticia, desde luego, pero bien.
Lily se retiró con Charlus a ver al pequeño, que estaba profundamente dormido.
Al otro día, Charlus anunció que irían a visitar a Casiopeia, la hermana de Dorea, y que le dejaban a Lily como encargada de la casa. Lily miró como se alejaban en un carruaje, y suspiró.
Sintió golpes en la puerta, y se sobresaltó. Bajó las escaleras al tiempo que un elfo anciano abría la puerta y recibía a un joven de cabello negro, que le caía en dos cortinas sobre los hombros. Lucía una capa negra, y ropa negra también.
-Buenas tardes, Lily...
-Severus- saludó con frialdad la pelirroja.
-Sé lo de Potter.
-¿Lo lamentas?
-No mucho.
-Me lo imaginaba- bufó Lily-. Y sé que eres un...
-No me insultes de esa manera- cortó Snape, y la agarró del brazo-. Soy un espía de Quien-Tú-Sabes a petición de Albus... No, es decir. No es ninguna petición. Desde que sabía que El Señor Tenebroso iba tras de ustedes, me puse a favor de la Orden del Fenix.
-Me importa muy poco. ¿A qué viniste?- dijo con dureza Lily.
-A hablar.