¡Aléjate sangre sucia! — capítulo 6
Hermione volvía a despertar gritando y él, se levantó de la cama, alarmado. ¿Por qué cruzaban tantas pesadillas, por su cabeza? Con un suspiro, se sentó a un lado de ella y colocó una mano sobre su hombro. Si seguía gritando de esa forma, iba a enloquecerlo.
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Ya basta, Granger- dijo y ella, inspiró con fuerza- ya se terminó, lo que sea que estuviera viendo.
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No sé, de qué se trata. Solamente sé, que caigo muy profundo en algo oscuro. No dejo de caer, por más que quiera detenerme.
En algo muy profundo. Tal cual su vista y oscuro, por el mismo motivo. Sonrió ligeramente, mientras interpretaba los mensajes.
Se sentía como Sybill Trelawney y sus deprimentes investigaciones, sus teorías locas sobre lo que acontecía en el universo. Sin duda alguna, una de las materias más inútiles que jamás había visto.
Lo era.
Hermione se sentó en la cama y con un suspiro, trató de girar su cabeza hacia el origen de la voz de Draco. Pudo conseguirlo, luego de unos pocos intentos. Estaba comenzando a escuchar más y mejor. Draco la miró y por un momento, se preguntó cómo había perdido la vista.
- Solo vi una luz blanca y luego, no vi nada más. No supe qué ocurrió. Abrí mis ojos, creyendo que estaban cerrados, pero estaban abiertos.
Grité muchas veces.
Draco estaba en la cocina, mientras Hermione intentaba preparar el desayuno. Servía como sus ojos, mientras ella trataba de cortar verduras.
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¡Ay!- dijo, mientras él había estado buscando un poco de pan.
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¿Qué hiciste?
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Me corté- dijo- ¿Está muy mal?- le preguntó y Draco, tomó su mano y miró su dedo. No era muy profunda, ni muy grande. Inspiró y buscó algo con qué cubrir la herida. Ella suspiró a su vez y soltó el cuchillo.
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¿Es que te volviste loca?
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Creí que podría hacerlo. Que podría aprender.
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Para eso, necesitas práctica. No lanzarte de buenas a primeras- se quejó y ella dijo un par de palabras, con voz suave, que él no comprendió.
El desayuno, terminó más tarde de lo que él esperaba. Sin embargo, estaba bastante decente. Al terminar, él mismo hizo los quehaceres, que Hermione no podía realizar. Sin embargo, tuvo que abrazarla y ser sus manos, para que pudiera lavar los trastes.
Sentir su aroma, muy cerca, era algo extraño. Nunca habría pensado, que el contacto entre ella y él, podría llegar a ser diferente.
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Listo. Ya están todos los trastes, limpios. Espera, secaré tus manos- dijo, mientras secaba las suyas. Hermione las estiró, para que secara sus manos.
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Draco.
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¿Qué?
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¿Recuperarás tu magia?
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No lo sé. Tal vez. ¿Por qué?- dijo, con desdén.
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Por que no quisiera quedarme ciega para siempre. Quiero saber...
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¿Si sufriré como tú, para que no te sientas desdichada y sola?- se mofó- ¡Qué tonta y deprimente eres! Qué gracioso. Entonces, quieres que sufra como tú.
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Solamente quiero saber, si te irás luego de ello- le dijo y eso, heló su interpretación, de la cabeza a los pies. Con una inspiración profunda, lo meditó.
¡Claro que quería huír, luego de que recuperara su magia! Antes de contestar, Severus Snape, aparecía en la chimenea del salón. Guió a Hermione hasta el sofá y la sentó allí.
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¿Quién es?
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El profesor Snape.
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¿Qué ocurre?
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Todo a su tiempo, Srta. Granger- dijo y ella suspiró- tengo mensajes de sus amigos. Quieren verla, pero por motivos de seguridad, la ubicación de este lugar, es secreta- dijo y ella suspiró- sin embargo se les permitirá entrar y luego, borraremos sus memorias. Ya lo hemos acordado así.
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¿Todo lo que viviremos, será borrado?
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Sí...
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Entonces, que no vengan- dijo y Snape se sorprendió- ¿Para qué van a verme de esta forma? Y además, ¿borrarles sus recuerdos?
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Usted elige.
No podía permitir que eso pasara.