← Historia 50833 · de
Historia 50833 — capítulo 14
Estuve hasta que anocheció en casa de los Cullen. Viendo que Charlie no tardaría en volver me apresuré en despedirme de todos.
- Te llevo a casa - se ofreció Edward. En el camino estuvimos bastante callados, no tenía nada que contarle. En este año todo lo que había echo estaba relacionado con Jacob, no quería que pensara que estaba enamorada de él. Aunque... ¿lo estaba? Era algo que no tenía muy claro. Pero ya no pensaría en eso, ahora estaba con Edward.
- Dejáme aquí - le dije. Aún faltaba un poco para llegar hasta casa, pero si Charlie le veía nos haría un interrogatorio a ambos, y la verdad, no me apetecía que arruinaran mi felicidad.
- ¿Es por Charlie?
- Ajá. No le diré nada hoy. Lo anunciaré mañana, ahora no me apetece hablar con él.
- Bella.
- ¿Sí?
- Deja la ventana abierta - sonrió.
- Por supuesto - besé levemente sus labios y salí del coche, el cual, no tardó en desaparecer. Estaba cerca de mi casa, pero algo hizo detenerme.
- ¡Jacob! - le llamé. Estaba solo, sentado en la acera.
- ¿Qué haces aquí? - le pregunté.
- Nada - dijo secamente.
- ¿No estás con Paul, Embry, Sam...? Me interrumpió.
- ¿A caso ves que estén aquí? - me hablaba con un tono de voz distante, parecía otra persona.
- ¿Estás enfadado por algo?
- Mira, Bella - se levantó -. No me apetece hablar contigo. Mi corazón ya curado estaba volviendo a sufrir.
- Lo siento - dijo -, no es nada. Si no quiero hablar contigo es porque ahora no estoy de muy buen humor y no quisiera seguir siendo grosero contigo.
- No pasa nada - musité.
- Solo contestáme algo. ¿Estás saliendo con él? Callé.
- ¡Bella! ¡Contesta!
- Sí - logré articular.
- Genial - dijo con sarcasmo -. Es decir, te deja y a la mínima que vuelve, ¿tú le perdonas?
- Jacob... No podía estar sin él, entiéndelo. No me contestó, empezó a andar y se marchó. Sostuve las lágrimas y empecé a caminar, de nuevo, hacia mi casa. Cuando llegué Charlie ya estaba cenando.
- Siento no haber llegado antes - le dije.
- ¿Como va el brazo? Me miré mi escayola. Ya no me acordaba de que la llevaba puesta. Me extrañó que me preguntara como me iba el brazo, cuando es la primera vez que lo sabes se suele preguntar: "¿Qué te ha pasado?"
- Bien.
- He encontrado a los Cullen. Así que han vuelto... Carlisle me explicó que te habías caído.
- Sí... Me caí - mentí.
- ¿Como te caíste...?
- Ya sabes lo patosa que soy. Soltó una carcajada.
- Y... ahora que ha vuelto Edward...
- Papá... Vuelvo a salir con él.
- ¿¡Cómo!? ¿¡Y Jacob!?
- Jacob es solo un amigo.
- Bella, no quiero que te vuelva a hacer daño.
- No lo hará, papá. Y creéme, me haría más daño no volver a estar con él. Le necesito.
- No me gusta.
- A mí sí. Soltó un bufido.
- Si eso es lo que quieres - dijo volviendo a comer. Me acerqué a la nevera para coger algo con lo que hacerme la cena.
- ¿Vas a cenar? - preguntó sorprendido.
- ¿No querrás que me muera de hambre? Me sonrió.
- Me alegra ver que que ya quieras comer. Me preparé la cena, para cuando ya la tenía lista Charlie se había ido a ver la televisión. Cené y me duché. Cuando me hube secado el pelo y puesto el pijama fui a mi habitación. Allí estaba él, sentado en mi cama, como un hermoso espejismo. Vi que tenía al lado el libro que estuve leyendo el día que los Cullen habían vuelto. "Cuentos para pensar" Estaba abierto.
- ¿Has estado leyendo? - le pregunté. Cogió el libro y empezó a leer: "Había una vez un campesino gordo y feo que se había enamorado, ¿cómo no? de una princesa hermosa... Un día, la princesa - vaya usted a saber por qué- dio un beso al feo y gordo campesino... y, mágicamente, éste se transformó en un esbelto y apuesto príncipe. Por lo menos, así lo veía ella... Por lo menos, así se sentía él..."
Me encantó. Creo que por lo que más me gustó, fue por la forma en que lo leyó Edward.
- ¿Te lo habías leído? - preguntó.
- No. Aún no había llegado.
- Así es como me siento yo - dijo dejando el libro.
- ¿Cómo la princesa? - pregunté. Enarcó una ceja.
- Bueno, puede que esté gorda - dije mirando mi cuerpo -. Y lo de fea, tranquilo, hace tiempo que lo sé.
- ¿Me estás tomando el pelo? Le miré extrañada.
- En primer lugar, Bella, eres hermosa En segundo, estás delgada, mucho más que antes. Y en tercero, lo del campesino lo decía por mí.
- Ahora eres tú quien me toma el pelo.
- Bien, dejemos el tema.
- ¿Te sueles mirar en el espejo?
- Sí - dijo riendo.
- Pues creo que tu espejo es defectuoso si te ves feo.
- De acuerdo. Culpa del espejo. Y ahora, a dormir. Me tumbé en la cama y Edward me arropó, después se tumbó encima de las sábanas para que no cogiera frío. Enseguida cerró la luz y empezó a tatarear mi nana.
- Edward - bostecé - eres una persona muy bella, y no solo físicamente. Cerré los ojos y rápidamente caí dormida.