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Death Note II: La leyenda del Hassassin. — capítulo 5
Capitulo 5
Desprecio
Orfanato Wammy, afueras de Londres. 10:17 am.
La primera clase del orfanato, y Ángel se sentía el más estúpido del mundo.
No entendía siquiera que era lo que el maestro decia, un hombre menudo de voz baja y resbalosa, además de aburrida. Entendia unas cuantas palabras, la mayoría verbos o conjunciones. Podia jurar que estaba hablando en otro idioma, y no se sorprendió cuando le pregunto a Liria, y este respondió que estaba alternando una palabra en su idioma y otra en latin.
Asi pues, no entendió nada de lo que el maestro decía, y cuando este le pregunto con malas intenciones que le diera un resumen de lo que había dicho, Ángel se quedo callado un rato antes de decir:
-En mi escuela las clases eran en ingles. (N/A Recuerden, estamos en Londres.) El maestro le ofreció una sonrisa burlona.
-Vaya, vaya…¿escucharon eso, mis alumnos? Las clases de Gelsu no eran tan difíciles como las de ustedes… ¿Pueden creerlo? Seguro no se sabe la tabla periodica… ¿O si?
Los alumnos se quedaron callados, ninguno respondió, ninguno se molesto por la rudeza del profesor. Ángel se fijo por primera vez en que todos vestían de blanco, el color de la paz. Sus miradas estaban perdidas, vacias de emoción alguna.
-No, profesor.- respondio Ángel, lo mas fríamente que pudo. Liria lo miraba con sus ojos oscuros y penetrantes, seguro tratando de ayudarle, pero Ángel no lograba entenderlo. No lograba entender absolutamente nada, y eso lo hacia sentir, a pesar de que su autoestima era algo alta, increíble e inmensamente tonto.
-¿No? Vaya… como lo esperaba. Alumnos mios, creo que ya notaron que el hijo del Jefe Matsuda no es tan… grandioso como se esperaba. Sigamos con la clase.
Ángel, con las orejas ardiéndole por la vergüenza, escucho una risita, ligera, infantil, soñadora, detrás de el. Giro la cabeza, y vio a la niña de ojos azules, con una margarita amarilla en el cabello dorado, y una expresión de burla, cruel y fría, en los ojos, llenos de sentimientos vivos, que la hacían diferente a todos los huérfanos de mirada perdida
Al terminar la clase, Ángel aprovecho y se dio un baño. Los baños del orfanato, se encontraban bastante alejados de las habitaciones, dentro del bosque. En todas las regaderas, el agua salía fría y Ángel tuvo que preguntarle a Liria, quien no se había despegado de el ni un instante, como podía ponerla mas tibia.
-Si puedes observar, en la tubería, hay un candado…debes colocar el código de este para que salga mas tibia.
-¿Dónde esta el código?
-Es secreto, debes buscarlo.
-¿No puedes decírmelo y ya?
-No, va en contra de las reglas.
Asi pues, tuvo que bañarse en agua fría y vestirse con las ropas blancas que el orfanato le había otorgado.
Después de eso, como responsabilidad obligatoria del su Barát, Liria decidió presentar a Ángel a sus compañeros. Se encontraban todos en un pequeño descanso, la mayoría de ellos en la biblioteca, la cual estaba llena de estantes enormes llenos de libros, con unas paredes de piedra.
-Gelsu, en nuestro hogar hay tan solo 23 alumnos. 7 mujeres y 16 hombres. -comenzo Liria, con voz aburrida, sentándose en un escritorio de la biblioteca. Ángel hizo otro tanto a su lado. -Nos llamamos entre nosotros "hermanos" o "compañeros"… Sin embargo, tu debes llamarme "Barát", que significa "amigo" en Hungaro. ¿Estas entendiendo?
-No soy tan estúpido, Barát. Te estoy entendiendo.
-Lo que sea. La regla más importante, es que siempre debes obedecer las reglas. Si no lo haces, te pueden expulsar.
-Pobre de mi…-dijo Ángel, sarcásticamente.
-Nosotros usamos el apretón de manos como la máxima aceptación. Si tomas la mano de alguien, la habrás aceptado como tu compañero y lo apoyaras siempre. Es parte del trabajo en equipo confiar en nosotros. Ahora…debes estar atento a cualquier cosa… cada cosa, por más simple que sea, es importante… El orfanato te brindara todo, absolutamente todo lo que necesites para desarrollar tus capacidades mentales. Tu habitación esta vacía, pero…por ejemplo… Kij-señalo a un chico solitario, de aspecto oriental, que jugaba contra otro muchacho un juego de mesa- Ama jugar damas chinas, nadie le puede ganar. El orfanato le ha dado los mejores juegos de mesa. Viene de china, ha estado aquí desde que nació. Tiene 20 años. No sé mucho de él, solo que le gusta el pescado. Sueña con convertirse en el sucesor de "N" y darle honor a su familia. Para presentarte a tus compañeros, debes ser respetuoso, presentarte y pedir que te acepten. ¿Crees lograrlo?-pregunto el Barát, con una expresión sombría en su rostro. Ángel se sintió tranquilo de que el chico mostrara señales de sentimientos.
-Por supuesto… no veo lo difícil.
-Entonces, sígueme.- anunció el Barát, poniéndose de pie rápidamente… parecía nervioso.-Quizás te sirva…es la primera vez que me siento así… de…
-¿Nervioso?-termino Ángel.
-Supongo… Eres mi primer Barát… es la primera vez que…que siento algo.-tartamudeo Liria, pero se detuvo. Ahí estaba Kij, entretenido con su juego.-Hermano Kij.-saludo Liria, con una inclinación de la cabeza. Kij no respondió, y continúo entretenido en su juego, con sus ojos rasgados fijos en el tablero. El chico rival de Kij, levanto la vista un segundo, poso sus grandes ojosazules en Ángel y bajo la mirada de nuevo.- Hermano Oger. Lamento interrumpirlos. Vengo a presentar a su nuevo hermano, Gelsu.-Liria miro a Ángel significativamente, dándole una señal de comenzar su presentación. Ángel suspiro, aburrido.
-Soy Ángel Matsud…-se detuvo. Kij había dado un golpe al tablero, moviendo todas las piezas. Kij mantuvo la cabeza agachada, mientras murmuraba con una voz oriental:
-Aquí no hay apellidos. ¿Olvidaste mencionarlo, Liria?
Oger, el rival de juego de Kij, se tapo las orejas con ambas manos, algo que se veía muy raro, pues sus manos eran muy pequeñas y sus orejas muy grandes…se veía extrañamente infantil.
-Te pido disculpas, hermano Kij. Fue mi error. Gelsu, la mayoría de nosotros no conoce sus apellidos… y como hermanos que somos, si uno no tiene, nadie tiene.
-Oh.-se limito a decir Ángel, mientras se rascaba la cabeza. El nuevo mundo donde estaba era diferente a su antigua vida… ¿Podría algún día acostumbrarse a ese nuevo lugar, donde todo era raro y especial? Extrañaba su hogar… Ahora sí, comenzaba a valorar todos aquellos recuerdos con su familia… el olor oriental de su madre, las bromas continuas de su padre… su soledad como hijo único de la familia…extrañaba a Venus Christine, a sus amigos… a sus enemigos… Pero era demasiado tarde… todo estaba perdido. Había perdido todo por culpa del mundo, de los criminales.
Alguien o algo le habían arrebatado su vida.
-Mucho mejor. ¿No tenias algo que decirme, chico policía?-pregunto Kij. Ángel sintió el desprecio en su voz.
-Soy Gelsu y espero me acepten entre ustedes.-dijo Ángel, fríamente. Espero una respuesta, pero no la hubo. Oger se destapo los oídos.
-¿Qué dijiste?-pregunto, con un ingles de una extraña entonación. Abrió sus ojos como platos.
-Soy Gelsu y espero me acepten entre ustedes.- repitió.
-¿Qué dijiste?-repitió Oger, mientras Kij suspiraba, y fijaba la vista en su juego de mesa.
-Oger está un poco sordo, Gelsu. Háblale fuerte. Tiene una gran habilidad visual, le encantan las películas y los libros, pero es sordo como un palo.-interrumpio Liria.
-Y a mí eso no me int…
-¡Solo haz lo que te digo!
-¡¡¡Soy Gelsu y espero me acepten entre ustedes!!!-repitió Ángel, estresado, mientras ponía los ojos en blanco de desesperación.
-¿¡Y porque gritas?!- pregunto Kij, bastante molesto.
-Pero… Kij odia el ruido, lo distrae de juego.- añadió Liria.
-¿Y me lo dices ahora?-dijo, furioso, Ángel, mientras miraba con desprecio a Liria. No podía ser más infantil… en verdad, esta era una casa de locos…
"No durare mucho aquí…"
-Quiero continuar mi juego, así que, terminemos con esto.- dijo Kij, mordiéndose la uña del dedo meñique, de pronto, mientras analizaba a Ángel profundamente con la mirada…- Pareces confiable, pero estúpido… y eres musculoso.Tu espalda es demasiado recta… no creo que seas buen rival de Damas Chinas. Pero, bueno…-estiro la mano hacia él, era el gesto de aceptación. Ángel miro a Liria antes de estirar su mano, y estrecharla con la de Kij. Kij aparto su mano rápidamente.- Veamos quien eres en verdad.-dijo Kij, con desprecio, un desprecio tan claro como el agua transparente… Ángel sabia, que Kij, no lo quería en su orfanato, pero al menos, lo aceptaba. Kij volvió sus ojos rasgados hacia el juego.-Vamos Oger, es tu turno.
Oger, estiro la mano con la vista fija en Ángel, y el estrecho. Se quedo unos segundos mirándolo, atentamente…
-Eres japonés, ¿no?-pregunto. Como si no esperara respuesta, poso sus ojos en el juego. -Debes ser muy listo. Adiós, hermano Liria. Adiós, Gelsu.
-No será fácil que te acepten…y menos a ti.-le comento Liria, mientras se acercaban a un tercio de muchachas que leían bajo la sombra de un árbol, en jardín trasero del orfanato, junto al bosque.
-¿Puedo saber porque? -cuestiono el de cabello cobrizo, con su mente fija en las tres niñas… Había una rubia, una de cabello pelirrojo y otra de cabello oscuro… pero ninguna de cabello dorado y ojos azules. Las tres chicas vestían con idénticos vestidos blancos, y el cabello recogido en una coleta.
-No puedes. Pero lo sabrás, algún día. Eres muy joven aun.-sentencio Liria, con un gesto serio. Apresuro el paso, como si tuviera mucha intención de llegar bajo el árbol.- Buenos días, hermanas.
-Saludos, hermano Liria.-respondieron las tres, al unisonó. La de cabello oscuro miro a Ángel, y luego retiro la mirada inmediatamente, como si le dañara la vista.
-Gelsu, ellas son las hermanas Zazir, Rety y Tasri. Llegaron al orfanato hace 12 años. Tienen las tres, 24 años. Son las únicas Barát de tres, pues se comprenden a la perfección y tienen habilidades increíbles para las matemáticas. Vienen de Rusia.-Liria miro a Ángel, dándole una señal de empezar a presentarse.
-Soy Gelsu. Les pido que me acepten entre ustedes.- dijo, mirando a cada una de las mujeres, y su reacción. Se quedaron quietas un instante, todas con la mirada clavada en los libros. Finalmente, las de cabello oscuro dijo:
-Eres japonés… debes ser muy listo… y muy…-la rubia miro a la peli-oscura, y esta se cayó inmediatamente. Ángel, se quedo extrañado…la segunda persona que le decía lo mismo ese día. La rubia estiro su mano, sin mirar a Ángel, y después de esto, las otras dos hicieron lo mismo, con la mirada caída. Evitaban mirarlo. Eso era extraño…era como si le tuvieran… ¿miedo? ¿Odio? ¿Desprecio? ¿Qué sucedía en esa casa de locos huérfano raros?
Ángel estrecho sus manos rápidamente, y dijo un "gracias" rápido y bajo, antes de darse media vuelta, con muchos pensamientos en su mente… le dolía la cabeza. Liria le pisaba los talones.
-Es hora de volver a clase.-dijo, deteniéndose.-Te presentare a los demás el resto del día.
La clase de matemáticas, era simplemente horrorosa. Ángel recordó a Louis, el chico más listo de su clase en su antigua escuela. Ángel sabía que Louis lloraría por su incapacidad en estas clases.
El maestro, el mismo para todas las clases, resolvía una complicada ecuación en el pizarrón. Todos ponían atención, y respondían con más rapidez que el profesor, especialmente las trillizas Ri, que era como llamaban a las tres hermanas amantes de las matemáticas.
Sabía que ellos no lo que querían. Le tenían un extraño desprecio… El problema era, ¿Cuándo se lo había ganado? No recordaba haber hecho nada malo… nada que fuera suficientemente malo para que todos ellos lo odiaran. Había algo muy extraño en todo eso…
No se sorprendió al darse cuenta que el profesor estaba diciendo los números en español. Al menos sabía hablar español, japonés e ingles.
Al terminar las dos horas de clase, era la hora del almuerzo. El comedor, estaba justo al lado de la oficina de Jo. Las mesas y las sillas eran rectas, de madera vieja y oscura, con manteles blancos. Los platos se servían exactamente iguales, los cubiertos se colocaban a la misma posición, la misma distancia. Todo era igual, exactamente igual para todos.
Ese día, comían gastronomía francesa. Liria le explico que cambiaban la nacionalidad de la comida cada semana, pues el orfanato tenía personas de muchos países.
-La única persona francesa es Alexei…la única que disfruta comer blanquette de veau con Kir para beber.-señalo a una chica que sostenía el tenedor y el cuchillo con elegancia, al parecer natural, pues todos ignoraban a los cubiertos y comían con las manos. Apenas Ángel la miro, y la chica levanto la cabeza, fijando su mirada en ellos… Ángel se sorprendió. Tenía los ojos azules, el cabello dorado… y una margarita amarilla en el cabello. Era ella.
-¿Quién es ella?-pregunto Ángel, sin quitarle la mirada de encima… la niña, no parpadeaba. Parecía una estatua, quieta, sin movimiento…sin sentimientos.
-¿Ella?-repitió Liria. Parecía nervioso.
-Si, ella. La de la flor en el cabello.
-Em…er, si… ella es Alexei.La más joven, creo que tiene… 12 o 10 años. Viene de Francia…llego, em…no lo sé.
Las comisuras de los labios de la niña se curvearon hacia arriba…lenta y calculadamente, como si midiera la distancia, como si calculara el aire, se llevo la mano al cabello, tomo un mechón y lo comenzó a girar, sin quitarles ni un momento la vista. Su mirada, era fría, pero se veía, a diferencia de todos los huérfanos que Ángel había visto, viva.
-Ella es…pues, rara. Esta loca. -agrego Liria. Ángel suspiro, molesto. Ahí todos le parecían raros, y la chica más normal, era la loca. Ángel, o su inconsciencia, creyó ver que Alexei eliminaba esa sonrisilla.- Gelsu…-Ángel lo miro, mirando de reojo a Alexei- se nos prohíbe tener sentimientos. Los sentimientos nos hacen ser débiles… el amor nos hace hacer tonterías, al igual que el odio… ¿Si hacemos tonterías, vamos a ganarle al mal? Debemos tener la mente fija en nuestro único objetivo…
-Nuestro único objetivo, lo único por lo que no nos matan en este asqueroso lugar.
Ángel se sobresalto al oír esa voz. Había sonado tan fría, tan cruel, tan llena de odio, tan sola… y al mismo tiempo, tan conmovedora. Había estado observando de reojo a la niña…podía jurar que no se había movido… Sin embargo, ahí estaba, detrás de él y Liria, acompañada de Ed, el chico de color oscuro, y uno bastante fuerte, con las cejas oscuras tan grandes que casi cubrían sus ojos oscuros y pequeños. Alexei miro a Ed y al otro chico y estos recargaron sus manos sobre el respaldo de Ángel y Liria.
-No debes ser un mentiroso, Liria. Es una de las reglas.- comenzó Alexei.- ¿Por qué no le dices al nuevo la verdad de este lugar? -la niña resalto la palabra "nuevo" con odio. Sus ojos echaban chispas…-Aquí solo nos usan. Nos dan un lugar donde dormir, nos alimentan y nos entrenan para estar sin sentimientos; pero solo nos están usando. Nos hacen creer que somos hermanos, que lucharemos por la paz. Nos hacen creer que somos la justicia. Pero nos están mintiendo.
Alexei hizo una pausa. Todos en el comedor se habían callado de pronto, y eso que no hablaban mucho. Las palabras de la niña parecían incomodar a los demás alumnos, de una manera que se conmocionaban… estaban paralizados. Era como si su realidad, el mundo donde creían vivir, se hubiera convertido en una mentira.
-Nos hacen olvidarnos de sentir. Nos prohíben tener sentimientos tontos como el odio, el amor, tristeza, felicidad. Nos convierten en animales, que no sienten, no toman decisiones para ellos, no se preocupan por sus vidas… viven por las demás personas. Nos hacen creer que ese es nuestro objetivo en la vida. Que Dios, si es que creen en él, nos confío habilidades especiales, para que durante toda nuestra vida lucháramos por la justicia… Nos hacen sentir…especiales. Y no, no tenemos objetivo de vida, no tenemos motivo de vida, porque estamos solos. Y siempre los hemos estado, y siempre lo estaremos. No somos nada.
Alexei dio todo ese discurso sin respirar, sin detenerse, como si estuviera expresando lo que llevaba dentro por mucho tiempo. Ángel hecho un vistazo a los huérfanos… en verdad, algo en ellos había cambiado. Las trillizas Ri tenían los ojos vidriosos, Kij y Oger habían olvidado su juego de ajedrez y miraban a Alexei con los ojos como platos… algunos otros permanecían en shock, rotos por completo… Ángel estaba quieto, con los ojos fijos en los ojos azules de la niña, unos ojos llenos de soledad.
-Alexei…-murmuro Liria. Ella lo miro con brusquedad.
-Perdón por ser la lluvia en tu desfile.- respondió esta, fríamente.
-¡Has insultado a "N"! ¡A "N", quien te salvo, a Wallace y a Jo, quienes te han cuidado, a Dios, quien te creo!-rugió una chica, que tenía el cabello negro y rizado y la piel blanca. En su mirada, antes vacía, no había algo más que odio.
-¿"N"? ¿En verdad confías en "N"? ¡El es un miedoso! Esconde su verdadera identidad… ¡como si temiera a algo! ¿A qué tiene que temer? ¿A morir? ¿Tiene miedo a pagar sus pecados? ¡Y el señor Wallace y Jo! ¿Acaso estas ciega? ¡Eres la de mejor vista aquí, Toasen! ¡La mejor jugadora de dardos! ¡Ellos te han hecho lo que han querido! Te prohíben amar…te prohíben ser feliz. ¿Y Dios? Él me creo, y cometió un gran error.
Toasen, dejo los ojos abiertos como platos.
-No somos nada, no aquí. Es hora de cambiar. Este mundo está podrido, todos tienen la culpa de todo, de todas sus desgracias… de que estén solos, y que los consideren fenómenos. Porque eso es lo que creen que somos.¿No creen que sea hora de cambiarlo?
Un silencio. Alexei salió rápidamente, sin decir nada más, sin hacer nada más, de la habitación. Sus pasos resonaron con fuerza por varios segundos más. Ed y el otro chico la siguieron después.
Todos permanecieron en estado de congelación por varios minutos más. Nunca los había visto así. En lo poco que llevaba…jamás creyó que un discurso de una niña pequeña de 10 o 12 años pudiera dejar a los más listos del mundo, paralizados.
Todos parecían no quererla. No la querían como no lo querían a él.
-Gelsu…no se qué sucedió… en serio, nunca había sucedido algo así… No sé qué paso…-se disculpo Liria, entre susurros. Ángel asintió, pero no le estaba poniendo atención. Su mente seguía fija en la imagen de Alexei…las palabras de su discurso resonaban en su cabeza, como un eco.
"Este mundo estápodrido*, todos tienenla culpade todo, de todas susdesgracias… de que esténsolos"*
Fue como una iluminación, o al menos eso sintió Ángel. Se prometió que conocería a Alexei lo más pronto posible…
-Está loca…siempre dice eso, pero nunca por frente a todos… nos los dice por separado…
-No creo que está loca.- respondió Ángel a Liria. El segundo lo miro como si el también estuviera loco.
Al final del día, a las 8:00 pm, el sol estaba casi completamente oculto en el horizonte. Una campana sonó dentro del Orfanato Wammy, y su sonido resonó por todo el bosque. Una bandada de pájaros se alejo volando en la cercanía.
Ángel ya conocía a casi todos los alumnos. Solo faltaban Ed, aunque ya había hablado con él, un tal Cuer, el chico de las grandes cejas que acompañaba a Alexei, y por supuesto, Alexei.
Según Liria, Cuer y Ed, eran como los guardaespaldas de Alexei. Alexei no tenia Barát, era la única, pues todos sus antiguos Barát la abandonaban a los pocos días, sin razón alguna, al parecer. De ahí habían surgido los rumores que estaban locos.
Cuer y Ed eran Baráts y los únicos que hablaban con normalidad con Alexei. Corrían los rumores que ella no era de fiar, que no venía aquí a convertirse en la sucesora de "N"… que tenía otros motivos, y que incluso tenía un odio hacia "N" y el actual Barát de este, "H". Lo extraño de todo es que…Alexei no conocía a "N" y a "H"… ¿entonces por qué los odiaría tanto?
No sabían mucho de Alexei, y eso era raro, pues como "hermanos" todos confiaban entre ellos y se contaban sus historias. Contarse sus vidas, sus habilidades y sus debilidades, era una muestra de confianza. Y revelar su verdadero, era confiar la vida en esa persona. Nadie lo había hecho aun. A excepción del señor Wallace, que confiaba plenamente en sus "hijos" y les había dado su verdadero nombre, Stephen Wallace.
Cuer era australiano, y tenía una tendencia natural a ser musculoso y fuerte. Sus padres, como la mayoría de los del orfanato, habían muerto cuando habían nacido o poco después, cuando eran muy pequeños y no recordaban nada. Por eso los apellidos eran un tema muy delicado. Nadie los tenia, y preferían no sentir dolor al saber que no sabían de donde venían o que había pasado con sus padres. Los padres de Cuer habían muerto en un accidente, y Cuer había sido el único sobreviviente. Tenía una gran habilidad para buscar y acatar información, rápida y perfectamente.
Ed, se sabía lo mismo de él que de Alexei. Sus padres eran de África y habían muerto en un ataque contra su raza. Ed había sobrevivido y escapado. El señor Wallace lo había encontrado en uno de sus viajes a África, en la noche, contando las estrellas. Ed, al igual que las hermana Ri, tenía una excelente habilidad de conteo y matemáticas. Todas las noches escapaba de su habitación y trataba de contar las estrellas, sin razón alguna.
Alexei, había llegado cuando era una niña de unos 5 años. Había llegado llorando, débil e inmadura. Con el corazón lleno de dolor. Tres días en el orfanato, encerrada, le había servido para volverse fría y cruel. Había madurado mucho antes, y no había tenido infancia. Desde entonces, comenzó a ser como lo era ahora.
Según Liria, siempre estaba con la espalda recta, excepto cuando se concentraba demasiado. Se encorvaba ligeramente hacia adelante y entrecerraba los ojos. También giraba constantemente los mechones de su cabello y siempre usaba cosas en este. Desde flores, hasta tenedores.
Alexei era la más lista de todos. Era excelente en todas las materias, muy buena observadora y analítica. Resolvía acertijos imposibles de resolver por los demás. Usualmente llevaba un cuaderno negro con un listón rojo. Dibujaba a la perfección. Una de las candidatas más especiales para sucesora de "N".
Parecía normal, en el sentido del Orfanato Wammy… pero no, ella era la loca.
Nadie la quería. Nadie la llamaba "hermana"… La despreciaban. Igual que con Ángel.
Nadie lo quería, el lo sentía. Nadie lo llamaba "hermano", ni siquiera Liria… Lo despreciaban. Lo sentía, no lo querían ahí.
Eran iguales.
Esa noche, se durmió pensando en su madre y en su padre. Donde quiera que estuvieran ahora, Ángel deseo que pudieran ver su dolor. Así lamentarían haberse muerto.
-¡GELSU!
-¡Si no me ayudas en esto, yo…!
-¡No, por favor!-imploro Liria, desesperado.- ¡Gelsu!
Ángel se detuvo en seco y Liria casi se estrello contra él.
-¡Eso es estúpido, Gelsu! ¡Todos te odiaran como a ella!
-¡Ya lo hacen!
-¿Por qué quieres hacer esto? ¡No vale la pena!
-¡Tengo un interés especial! ¡Por tu bien, mejor llévame y haz tu deber como Barát! Después de todo… esta en las reglas.
Ya habían pasado tres días desde su llegada al orfanato. Ángel conocía lo suficiente de todos sus compañeros. Se sabía sus nombres de todos, sus historias, sus debilidades… Los conocía de memoria.
Todos le habían estrechado la mano, sin mucha convicción, sin mucho entusiasmo…pero lo habían hecho. Lo habían aceptado. Todos…excepto una.
Liria tenía una obsesión en siempre seguir las reglas de todo. Era fácil chantajearlo con eso. Era un genio en la computación, podía entrar a los sistemas más protegidos del mundo…
-Está bien. Está bien. Pero te arrepentirás de no haberme oído.-sentencio. Miró fijamente hacia la punta de uno de los árboles del bosque y dijo:- Ahí está. No sé cómo le hace para llegar hasta arriba. Parece salida de una manga japonesa.
Ángel sonrió, triunfante. Había ganado.
"Poco a poco me acostumbrare a ganar…hasta ser invicto. Hasta vencerlos a cada uno de ellos…"
-Y tú pareces actriz de Hollywood sin maquillaje. Adelante.- comenzó a caminar en la dirección indicada. Liria frunció el ceño.
-No veo porque te interesa tanto… Enamorase está prohibido…- se quejó Liria.-Y no puede haber otro motivo…
-No estoy enamorado, Barát Liria. Tan solo…creo que somos muy parecidos. Y es la única que no he conocido… ¿no crees que debes cumplir tu deber como Barát? Son las reglas…
-Aprendes rápido. -murmuro Liria. Obviamente no le hacía gracia alguna. La campana sonó, indicando el mediodía. -Que sea rápido.
Habían llegado al árbol, pero Alexei estaba en la punta de este. Apenas y podían alcanzar a verla.
-¿Cómo le haremos para hacerla bajar?-pregunto Liria. No era tan brillante en la lógica, pero en las computadoras era como Isaac Newton en un árbol de manzanas.
-Hay que subir.-murmuro Ángel.
-¿Estas loco? ¿Crees que soy…el Señor Arácnido o qué?
-El Hombre Araña, Liria.-Ángel dijo, con la vista fija en la punta del árbol. Fácil mediría unos…-¿Cuánto mide el árbol?
-Unos…28 metros de alto. El tronco es muy grueso, pero las ramas muy delgadas, No soportará tu peso.
-Tal como había dicho, el tronco es muy grueso, pero las ramas muy delgadas. No soportara mi peso…
-Eso lo dijeyo.
-…Pero si el tuyo. Sube.- ordenó. Disfrutaba hacer enojar a Liria. Era como quitarle un dulce a un niño, como golpear a un nerd…era lo suyo.
-¡No!
-¿Es acaso eso una emoción? ¿Estas sintiendo miedo?Las reglas lo prohíben.
Liria hizo un gesto extraño con la lengua. Usualmente la mantenía fuera de la boca, como un rabito.
-¿Y si le gritas?-pregunto Liria, con los pies fijos en el suelo, como si no quisiera despejarse de él.
-Buena idea. Tal como lo había pensado yo antes.-Liria frunció el ceño.-¡¡OYE TU!!-grito, a todo pulmón. Nada.-¡¡¡¡OYE TU!!!!
Nada. Entonces un pájaro negro salió volando de la copa del árbol. Y caía de picada… y caía…y caía… y daba una voltereta… dos…tres…perdía velocidad y… caía con suavidad en el suelo. No era un pájaro…era Alexei. Había sobrevivido a una caída de 28 metros.
"Eso es… ¡imposible!"
-No son 28 metros. Son 33.-dijo. Liria tenía una cara de inmensa incredulidad y…miedo. ¿Cómo había escuchado eso?-No tenias porque gritar. Odio las voces altas. Si se fijan, ambos, de esta rama…-señalo a una rama baja.- esta entrelazada con esta otra…y esa esta al mismo tiempo entrelazada con esta otra…y con esa, y con esa…y si no se habían dado cuenta…- Alexei se acerco a la primera rama, la más baja y estiro ambos brazos hacia ella…la rama se bajo varios centímetros.-Era más sencillo alertarme con esto.-la soltó. Y la rama golpeo a otra, y esa otra a otra, y esa otra a otra y así, sucesivamente…hasta llegar a la copa. Varios pájaros salieron volando.-Se hubieran fijado en algo tan sencillo. Ahora, me han interrumpido. ¿Qué quieren?
Ángel miro a la pelidoradaatentamente. Vestía de negro ese día… llevaba un listón negro en el cabello y el cuaderno negro con rojo en la mano derecha. ¿Cómo había sobrevivido a una caída tan alta?
"Esa niña…está protegida por algo. No es normal…no es humana."
-He…Hermana Alexei. Vengo a presentarte a Gelsu.-murmuro Liria, con la cabeza gacha. Ángel, al oír su nombre, instantáneamente extendió la mano.
-Soy Gelsu. Espero me aceptes.
Alexei poso sus vaporosos ojos azules en los ojos dorados de Ángel. De nuevo, esa mirada… tan profunda, tan pura… Ángel se sentía como si pudieran ver sus pensamientos.
La muchacha observo inmóvil al chico de 14 años que tenía enfrente, con la mano extendida. Ángel tenía el cabello castaño cobrizo y lacio. Su cara era afilada y su piel de un excelente tono blanco.
-Gelsu es un nombre tonto. Tú puedes llamarme Ángel.-insistió Ángel, con la mano aun estirada.
Alexei sonrió dulcemente. Había un brillo alegre en su mirada.
-Y tu puedes llamarme Alexis. En verdad había esperado el momento de conocerte. Siento que… que desde que llegaste ha habido una…conexión entre nosotros.Un placer conocerte. Espero y seamos buenos amigos.
…
-El placer es mío.- respondió Ángel, con una gran sonrisa. Liria estaba que no cavia en su sorpresa. -¿Amigos?- pregunto, mirando su mano, aun extendida.
-¡Amigos! ¡Para siempre!-Alexis estiro la mano…Por fin, tanto tiempo anhelando tocar la piel de la niña y ahora estaba a unos cuantos milímetros…pero cuando sus dedos estaban a punto de tocarse…
¡Bam!
Ángel giro la cabeza, por el impacto. No había visto venir ese golpe. Alexei lo había abofeteado.
-¿Qué te pasa?-rugió. Su mirada estaba borrosa y le ardía la mejilla lesionada.
-¿Crees que decir tu nombre a una desconocida es seguro? Es lo más estúpido que he visto. ¿Crees que yo soy una niñita que sintió una conexión contigo y quiere ser tu amiga? Ni lo sueñes, sabes que no es real. ¿Crees que te aceptare a ti? ¿A ti? Te faltan muchas cosas que aprender.
-¿Cuál es tu problema? ¡Primero finges ser una inocente niña y luego me golpeas!
-¡Y tú! Finges ser un huérfano como nosotros, pero no… tú no sabes lo que es el dolor. No lo sabes.- su voz se quebró un instante, pero al volver a hablar, era una voz fría, aguda y cruel.- No vas a sobrevivir aquí ni una semana. Te vas a suicidar como los cobardes… no puedes, no eres como los fenómenos que estamos aquí. Nunca lograras ser el sucesor de "N"… No me interesa ser compañera de un…
Bajo la voz.
-Un asesino.
-¡Alexei!-grito Liria, asustado.
-¿Qué?-cuestiono Ángel. Eso lo había desconcertado aun más que la bofetada.
-Nadie te lo ha dicho… Está prohibido. Pero algún día sabrás la verdad, tu…
-¡Alexei! ¡Está prohibido!-interrumpió Liria.
-Kira.-sentencio Alexei.
-¿Qué?-repitió Ángel. ¿Kira? ¿El mayor caso de "N"? ¿El asesino? No lo entendía.
-Lo entenderás cuando seas mayor. Si es que algún día lo eres. Y no, no te acepto.
Y se fue.
-¡Ya lo veremos, Alexis!-murmuro, cuando ella estaba lo suficientemente lejos.
Ella levanto una mano y comenzó a hacer movimientos extraños, mientras seguía caminando, sin voltear.
-¿Qué es eso?
-Ella está hablando en sordomudo…dice: D-E-M-U-E-S-T-R-A-L-O- A-S-E-S-I-N-O.
-Quizás no fue correcto que lo retaras.-murmuro la voz, parecía altamente concentrada, entre las sombras de una habitación a oscuras, a excepción de una vela en la cama.
-¿Le temes?-pregunto la chica, en voz baja. Si alguien la escuchaba hablando "sola" creerían que en verdad estaba loca.
-No. No le temo, y usaré todo mi poder en protegerte de él. Arriesgaré todo por ti, lo juro. Pero quiero que tengas cuidado…
-Se lo que hago. Ahora… ¿Crees que mi dibujo se parece a el?-la niña levanto una hoja de papel, con un boceto a lápiz.
-Eres muy talentosa… pero tu talento no se compara con tu belleza.
-Su nombre era…Ángel Matsuda.- escribió el nombre en el dibujo.
-Matsuda…-dijo la voz, como si le causara terribles recuerdos.-Matsuda… Deberías escribir su nombre en el cuaderno negro.
-No. No soy una asesina. No aun.-Alexei se levanto de la cama y encendió las luces… la habitación quedo iluminada a la perfección, cada rincón. Las paredes estaban tapizadas de hojas de papel, con dibujos… Cada uno de los miembros del orfanato, su nombre real y sus habilidades y debilidades. Además de un boceto de su rostro.
Coloco una nueva imagen, justo arriba de la ventana. Tenía el dibujo de un chico de 14 años, de ojos rasgados de color miel y cabello cobrizo. Su nombre, Ángel Matsuda. Habilidades, ninguna. Debilidades…todo en el es una debilidad.
"Esto es la guerra… y no me detendré hasta ganar."
Regla 5:
Después de escribir la causa de la muerte, los detalles de la muerte deberán ser escritos en los próximos 6 minutos y 40 segundos.
(N/A) ¡Nuevo capítulo!
Pronto el encuentro con la Death Note…
La historia se ha hecho más larga de los esperado ;-)
Muchas gracias por leer.
Atte.
Silencio13