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Historia 50923 — capítulo 1
Era de noche y llamaron a la puerta. Isabel sabía quien era. Lo había estado esperando desde hacía una hora. Es Augusto - dijo algo bajo a Fabrizio. Por fin conoceré al príncipe de esta hermosa ciudad - respondió Fabrizio con entusiasmo. Isabel abrió la puerta. Ambos se dieron un gran saludo. Un joven no tan alto, de piel blanca, llevaba una gorra azul, y un traje muy elegante entró a la sala. Oh, Buenas noches - dijo - Augusto Ribeau, un gusto conocerlo - dijo extendiédole la mano. Fabrizio se levantó del sillón. Qué dice, es un gusto para mi. Tener al principe aquí, aquí mismo... Augusto sonrío. Miró a Isabel. Sí,sí, ya cerraré la puerta... es que nadie puede verlo. Sino todos querrían entrar - dijo mirando a Fabrizio. Claro, entiendo...debe ser....difícil. Pero tiene su lado bueno - dijo Augusto - Algún día le contaré. Ambos sonrieron. Que tonto, ¿ de donde viene usted ? - preguntó. Ah, de un pueblo por el sur, mis tios harán un viaje y creí bueno venir por un tiempo... Isabel no tuvo problemas en alojarme. Por eso confio tanto en ella - dijo el príncipe mirándola y sonriendo - es como mi estrella en mi oscuridad. Oh, Augusto, qué dices.... - dijo Isabel abrazándolo. ¿ Y que te parece la ciudad ? - preguntó Augusto. Preciosa, muy romántica.... Sí, mis padres se ocuparon de eso. Hicieron un gran trabajo,¿ no te parece ?. Magnífco trabajo, dijo Fabrizio. ¿ Dónde están ellos ahora ? Tuvieron que hacer un largo viaje... Ahm... Isabel,¿ tienes lo que te pedí ? - preguntó Augusto. Sí, ahora lo traigo. Te va a encantar.....
Es un libro - dijo Augusto - su padre lo compró hace mucho, es tan antiguo, que no está en mi biblioteca, tuvo suerte su padre. Sí, mucha suerte. Augusto miraba a Fabrizio. Aquí está - dijo Isabel con un delgado libro entre las manos. Lo cuidaré mucho, ya sabes - dijo Fabrizio. No te preocupes... léelo con calma. Bueno, me voy. Vengo mañana. ¿ Está bien ? - dijo Augusto. Si puedes, perfecto. Un gusto otra ves Fabrizio.
Isabel cerró la puerta tras la salida de Augusto. Qué le dijiste! - dijo. ¿Yo? nada.... Él siempre está ocupado... y...mañana vendrá. Talvés tiene algo más que decirte. Y sonrió.