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Historia 50972 — capítulo 2
Atrapada, atrapada en la trampa de un absurdo sentimiento. Pasión, desesperación, había regalado su corazón a quien no lo merecía, sentía su cuerpo vacio, su vida ya no tenia sentido. Indomable la había conocido y la había dejado sin nada por lo que luchar. Su ser estaba herido. La sangre hecha lágrimas recorría su rostro, La herida estaba abierta de par en par y el victimario había escapado. La culpa lo carcomía y su conciencia le gritaba. Ella estaba indefensa bajo la sombra de la tristeza. El amor que sentía era desesperante y sus pupilas derramaban cariño en forma de lagrimas, lagrimas malditas lagrimas. Su debilidad era palpable y ella no luchaba por demostrar fuerza. El había sido su fuerza y su flaqueza. Ahora estaba arrodillada frente al destino. Su cuerpo era una pluma, fina y liviana pluma de azúcar. Caía en el vacio de la desilusión, lo había dado todo y no recibió nada. Se había entregado a la tristeza tranquila e inocente, era una niña pequeña. La rebeldía habían compartido juntos, cada segundo era una eternidad porque le amaba, lo amaba demasiado y con locura. Se sentía estúpida, no quería caer otra vez pero lo había hecho. Se dejo llevar por la pasión y terminaba lastimada. La cura era algo desconocido en esos momentos. Caminaba en el vacio de la desilusión sin aquel que idolatraba, lo idolatraba como a un dios. No entendía otra razón, las palabras de consuelo no eran nada. Le habían enseñado a amar pero sola estaba ahora. Todo había sido un juego maravilloso y fantástico juego de niños. Su cuerpo no quería seguir, deseaba seguir flotando en la nada y morir, morir de amor era una forma noble y honorable según los libros, cuentos de hadas que leía. Su alma no quería seguir por ese camino, levantarse era lo que deseaba. Luchar y seguir siendo calma y rebelde a la vez. Odiar no era el punto, ella quería felicidad sin un amor tortuoso. Deseaba dejar de amarlo como lo hacia en ese minuto y no ser la que había sido, quería ser fuerte y no depender de nada ni nadie. Su corazón ya estaba destrozado y aprendería la lección. La tierra, ese seria su elemento, seria fresca y sólida.
Blanca...
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Creo que seguiré con esta historia pero con nuevo nombre: "Historias del alma".
Los quiero mucho y espero sus comentarios jejeje
Besos
Azulita