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Historia 51031 — capítulo 1
Dormir siempre ha sido mi mayor placer. En la mañana, mientras el profesor de matemáticas dictaba su aburrida materia, yo utilizaba el Algebra de Baldor como una almohada algo cómoda. En la tarde, mientras mis hermanos veían la televisión, dormía un poco más, y en la noche, también.
Pero mi vida no era sólo dormir, claro que no, no soy tan vaga cómo parece. Mis notas son aceptables, para que negarlo, me va bien en casi todas las materias, el casi, se ha de suponer, es matemáticas.
Y de ahí, no hay ningún problema, mi existencia es simple, sin mayores placeres que dormir y las compras, ¡ah!, y además, descubrir nuevas formas de existencia a través de la computadora
Si, la computadora es mi adicción, pero desde que me compraron una laptop, no puedo vivir un día sin ella.
Mejor, cambiemos de tema, porque de seguro, los voy a aburrir con mis historias de lo que he descubierto con un buen programa de códigos, que me hace entrar a las cuentas de varias de millones de personas, desde el Facebook, hasta saber cuanto dinero tienen en cuentas de bancos extranjeros
Pero ojo, yo nunca he hecho nada malo. Yo soy una buena persona, que vive para ayudar en todo lo que se pueda, y mi especialidad, es la computadora. En fin, les voy a contar lo que pasó el otro día.
Un viernes, fui con mi novio a ver una película sobre la segunda guerra mundial. Debo admitir que la película era muy interesante, y los efectos especiales hacían que, se viera muy real. Y eso fue lo malo.
En la semana anterior de clases, estábamos viendo sobre esto. Aquel entonces, no me había llamado la atención por completo, pero ahora, me dejó mucho que pensar
¿Por qué iniciaron tantas guerras? ¿Por el racismo? ¿Por el dominio del poder? ¿O sólo por ver a mucha gente morir? ¿Qué pasó con los niños y las mujeres embarazadas? ¿Todos debieron morir? ¿O quedaron heridos? ¿Y los animales? ¡Oh, por Dios! ¡Es demasiada tragedia! ¡Mucho sufrimiento para este mundo!
Recordando todo eso en el cine, me puse a llorar ni que tonta. Claro, mi novio pensó que me debió haber afectado tanta pelea y tantos muertos, eso era obvio.
Cuando regresé a mi casa, decidí investigar un poco más sobre estas espantosas guerras. Descubrí mucho, por ejemplo, que siempre han existido, desde que el hombre evolucionó. Si, suena tonto, pero eso yo no lo sabía, aunque pienso que la profesora de sociales debió haberlo dicho en alguna ocasión, o talvez varias
Me pasé gran parte de la noche leyendo sobre eso, y la poca que pude dormir, sólo soñaba con guerras, pistolas y bombas atómicas. Y de repente, amaneció. Ya se han de imaginar las ojerotas que tuve esa mañana
Era un sábado hermoso. El día estaba completamente claro. Perfecto para ir a tomar un helado de cereza con nueces. Una ricura. Excepto para mí.
Después de mucho pensar, decidí hacer algo por la humanidad, y por el mundo. Lo iba a salvar.
No iba a utilizar esas típicas formas de salvarlo, como el reciclaje, protestas pacíficas ni demandas contra las organizaciones mundiales. De eso nada. Tenía otra idea en la mente
No tenía ganas de salir. Mis padres me invitaron varias veces al cine, a ver la misma película, y sólo les grité que ¡No! desde mi habitación. Me bastaba y sobraba haberla visto una vez en mi vida.
Recibí varias veces llamadas y mensajes de mis amigos, para ir a ver un partido de fútbol, que decían iba a estar fabuloso. Rechacé la propuesta, porque tenía cosas más importantes que hacer.
Cuando al fin me dejaron en paz, comencé ha hacer mi plan. ¡Hoy voy a salvar el planeta!
Estaba sola en mi habitación, con mi laptop sobre mis piernas, y un vaso gigante de Coca-Cola en la mesa.
Comencé a teclear como loca los primeros diez minutos, buscando algunas páginas, que poco a poco, fueron apareciendo en la pantalla. Copié varios links, los que me interesaban más y se mostraban más conocidos.
Wow
En menos de una hora, había conseguido más de quinientas páginas mundiales, entre militares, guerrillas, gubernamentales, y compañías secretas de creación de armas de muerte masiva. Genial, ahora tenía que descifrar los códigos. Desde ahora, entra en funcionamiento mi súper genial programa de hacker RS
Eso iba a tardar un buen rato en hacerse, porque este programa, que lo inventó un compañero mío, todavía estaba en proceso de terminación, y había utilizado a mí, y a mi laptop como conejillos de indias, porque él ya estaba metido en más de un problema por hackear varias cuentas, y quería saber si esto funcionaba o no
Y por supuesto que funcionó.
Debía de agradecer a mi amigo de crear tan genial programa. En fin, después de ver que eso iba a tardar mucho tiempo en descifrar los códigos, decidí irme a dar una vueltita por el barrio
Aunque mi residencia no es la mansión de los actores de Hollywood, era una de las más bonitas que había por ese sector.
El sol bañaba la calle principal, que se hallaba desierta. Los pájaros estaban en los árboles más frondosos y florido, bajo la sombra de estos. Mis amigos estaban en el parque, conversando.
Cuando me acercaba a ellos, mi celular sonó
-
¿Aló?
-
Alina, al fin que me contestas ¿Estás en tu casa?
-
No, estoy en el parque ¿Qué pasa?
-
Ahora no puedo decírtelo. No te muevas de ahí. Espérame
Y me colgó mi amigo, Ramiro. Debió haber descubierto algo de su programa, para que me llame, porque, generalmente, sólo me llama cuando es urgente.
Me senté en el césped, bajo la sombra de un árbol de manzanas. Me quedé dormida por un momento, hasta que algo me cayó en la cabeza
-
¡Ay! ¡Eso dolió!
-
Jajaja -se rió Ramiro- Acabas de descubrir la ley de Newton: No te duermas debajo de un manzano, porque el árbol tiene tan buena puntería, que deja caer una manzana en tu cabeza
-
Jajaja, yo creía que eso se llamaba la ley de la gravedad
-
Prefiero verla del modo cómico
-
Si tú lo dices. En fin. ¿Qué pasó?
-
Ah, si. Acabo de descubrir algunas fallas del programa. No necesita que nadie lo controle, y hace todo solo. Parece que tiene mente propia
-
¿En serio?
-
Si, espero que no lo hayas utilizado para hackear las cuentas de las organizaciones mundiales, porque de seguro, esto es capaz de activar todas las bombas
-
Oh, oh. ¿Sabes cómo pararlo?
-
¡Lo hiciste!
-
Dime que puedes pararlo
-
Este, si, creo que si
Con esa respuesta, lo jalé hasta mi casa. Ahora, yo no iba a ser la causante de la destrucción del planeta ¿O si?
Llegando a casa, fuimos directo a mi habitación. No me importaba que estuviera desordenada, ni que un chico entrara en ella. Eso quedaba en segundo plano.
En la pantalla, salía una web secreta, del gobierno de EEUU y otra de Rusia. En las dos se estaba terminando de aceptar algo. Faltaban cinco segundos.
-
Dice que para cancelar esto, hay que pulsar cualquier tecla
-
¿Para cancelar qué? -pregunté
-
¡Cancelar la destrucción de la tierra! -dijo él, cuando faltaba un segundo
Muy tarde, aplanté una tecla. Enseguida, se abrió otra pestaña de Internet, mostrando como diferentes ciudades se destruían. Todo tomado desde un satélite. Nadie podía parar eso.
Pronto nos tocó a nosotros
¡Ups! ¡Destruí el planeta!
Hola! pues, traje este original que se me ocurrió hace una semana. Tengo tres ideas en la mente para el concurso, y esta es una de ellas. Pásense por "Yo te maté" y "Looney City" que son las otras. Y si hay un comentario por ahí, será bien recibido ^^