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Historia 51042 — capítulo 5
La chica se denota triste, pero no, Javier no puede darse cuenta de nada, ni de su mínima tristeza, la que se convierte en un estado enérgico de furia, y por lo regular la lleva a esquivar preguntas, preguntas que se vienen asimilando en la cabeza de Javier durante mucho tiempo, la noche llega y Geo se prepara para tomar una siesta, misma que ella se merece, la misma que la hará sacar de todos sus pensamientos o la meterá mas en ellos, le tira a la suerte y cierra los ojos.
-¡waw que día! -llega sonriendo a abrazar a Geo cuando apenas conciliaba el sueño.
-¡suéltame, quiero dormir! -le demanda Geo sin voltear a verlo a la cara, porque ella sabía que la conocía a la perfección, y sus ojos rojos que habían derramado lagrimas, se notaban tristes, y ella lo sabia más que nadie
-Geo, tu siempre de amargada, vive, disfruta, Franco esta a tu disposición cuando estés lista -en ese momento la rabia fulmino desde dentro de su cuerpo y lo miro con valentía
-¿Franco? Acaso ¿estás loco? -le subió de tono a su voz, y el logro mirar la lagrimilla que brotaba ahora.
-¿Qué te pasa? ¿Por qué lloras? -le dijo, utilizando su nueva tibieza, acariciando y quitando esa única lagrima que había brotado en su presencia
-nada, estoy cansada, quiero dormir -su tono baja, porque en definitiva jamás le iba a decir, ese cariño el que le tenía el a ella no lo quería perder, era el único cariño que ella poseía totalmente
-¿Qué te hicieron? -le pregunta con seriedad
-no me pueden hacer nada -"nada físicamente", pensó ella
-no lloras por nada
-simplemente hirieron mis sentimientos, pasara Javier, pasara -le tranquiliza ella al verlo preocupado
-¿Quién fue? -Y ahora sube de tono -¡maldición Geo, dime quien fue!, yo voy y le arranco la cabeza en este momento
-no lo tomes tan fuerte, porque te aseguro que no lo es, es sólo un problema mínimo, uno pequeño, pasara -toma el edredón y acostándose se tapa, le da la espalda, y no lo quiere ver, quiere salvar su cariño, porque ese cariño ahora está en juego, pero él no la deja, y de vez en cuando odiaba que no la dejara en tan bella privacidad, se acostó de lado, la abrazo pasándole el fornido brazo en la pequeña cintura, y enérgico le beso el cuello, ese beso quien había dado un fuerte dolor en el pecho, y un nudo enorme en la garganta, pero no se voltio, no como lo había hecho noches anteriores, ahora necesitaba no verlo, porque quería ese cariño latente, quería quedarse con algo.
A media noche, escucha la respiración acompasada en su oído, la única que adoraba, la que no podía cambiar por la de Franco ni por la de nadie más, al final se rindió, y lo abrazo, frente a frente ella podía dormir, sus labios se separaban a milímetros, el se despertó por el movimiento de ella
-Te quiero Geo y me preocupas -ella le sonrió y lo abrazo con fuerza -lo siento si fui muy duro, es que no concibo la idea de que le hagan daño a mi hermanita -la palabra le dolió, pero sus ojos seguían cerrados, mismos que había cerrado con fuerza y voluntad, mismos que hubieran querido quedarse abiertos y mirándolo con el esplendor de la luna. -Encontraras a un buen chico que te haga feliz -ella asiente y lo calla para poder dormir y aprovechar tremenda noche.
1 comentario-----1sonrisa de la autora x)