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Historia 5123 — capítulo 1
Capitulo 1
Unos ojos verdes intensos de 16 años observaban la alborotada calle que se extendía debajo del 3º piso de un edificio moderno de no más de 30 años de antigüedad. ¡¿Cómo pudiste hacerme eso James Potter?! ¡Te odio! , pensaba a la vez que su ceño se fruncía.
- ¡Lilian! ¿Te has cambiado ya? ¡Ven a comer!
De repente Lily Evans salió de sus meditaciones y se dio cuenta de que aún llevaba puesto el uniforme del colegio y por primera vez desde que abandonó junto a sus padres el andén 9 y ¾ comenzó a sentir un calor asfixiante.
- Caray, pero si todavía llevo puesta la túnica. ¿Es que también voy a perder la noción del tiempo por tu culpa Cornamenta? – se despojó rápidamente de todo, lo dobló con cuidado y se dirigió a su armario - ¡Ya empezaba a echaros de menos! No es que deteste mi uniforme de Hogwarts pero necesito ponerme algo de colores vivos para levantarme el ánimo...
Sin duda, el armario de Lily Evans era de todo menos triste. Es más, se podría decir que rebosaba en colorido por lo que, cuando colocó su uniforme en un hueco, pronto se formó un contraste entre de éste y la explosión de color de las numerosas camisas estampadas y los pantalones vaqueros.
Sonriente se puso una camisa fina de manga corta que dejaba los hombros al descubierto , rosada y estampada con pequeñas flores blancas y un short vaquero deshilachado en los bordes. Se recogió su melena pelirroja en una coleta y fue a comer.
-
Lily, todavía no nos has contado cómo te fue el año – decía su padre mientras se servía algo de vino en su copa.
-
Sí, es verdad te ves muy callada, ¿qué te pasa? – preguntó su madre
-
No me pasa nada. Me fue de maravilla, aprendí un montón de cosas y me lo pasé en grande.
-
Ya me lo imagino... – intervino su padre de forma irónica.
-
No tiene nada que ver con lo que estás pensando, papá.
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¿Ah no?, y yo que pensé que ligabas...
-
Ah, olvídalo... Por cierto, ¿dónde está Petunia?
-
Iremos a recogerla mañana a las once – habló su madre.
Lily puso una cara rara; era obvio que no se llevaba bien con su hermana, que estudiaba 1º de Económicas en Edimburgo, sobre todo por la aversión de Petunia hacia todo lo que tenía que ver con la magia. La actitud de sus padres era diferente: siempre se habían sentido orgullosos de su don y no dudaron en aceptar la invitación que llegó cuando Lily tenía 11 años.
- Buff, estoy llenísima... Sí, señor comida muggle... Bueno, me voy a mi cuarto, que aún me quedan cosas por arreglar.
Recorrió el largo pasillo hasta su habitación que era la del fondo a la derecha.
-
¡Rosebud!(le había puesto ese nombre en honor de la película de Ciudadano Kane). Pobrecilla, cómo te he podido tener encerrada de esta manera – abrió la jaula y la lechuza se posó en su mano con cara de pocos amigos.
-
Ah, tranquila, ahora mismo vas a poder estirar esas preciosas alas...
Abrió la ventana, Rosebud le dio un picotazo en la oreja, desplegó sus alas grises y salió volando.
- ¡Vuelve pronto!
En ese momento se oyó el timbre... ¿Quién será?. Fue corriendo hacia la puerta y se llevó una gran sorpresa.