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Historia 51238 — capítulo 1

El día de su boda. Remarcable la ocasión, pero todo no estaba del color de sus rosas. Estaba al revés. En ese momento, la tensión jugaba partido tramposo. Ella estaba tensa, no sabía qué hacer sin él. Él pensaba lo mismo. Barco a la deriva, si la boda no se realizaba. Tanto arar, para tener que nadar en el mar.

  • Me quiero casar... De verdad, créeme- susurró Ron, pero ella no quería escuchar algo que en realidad no sabía si sentía. Prefería oír al corazón.

Pero el corazón no estaba hablando allí. Sino la razón. La razón de saber si se podían amar o no. O saber si era una pérdida de tiempo.

  • ¿Me amas, de verdad?

  • Por supuesto que te amo.

  • ¿Y por qué hemos peleado?- preguntó ella con suavidad y Ron, la miró. El vestido de novia le lucía hermoso. No importaba si le generaba mala suerte. Sería mala suerte, si la perdía para siempre. Sonrió, como siempre que trataba de entender algo y lo miraban.

  • No lo sé. Ya no lo recuerdo. Creo que tú estás nerviosa, yo estoy nervioso. Mala combinación- inspiró y ella asintió. La boda se retrasaba- creo que los invitados se asustarán o tendrán apetito y se irán.

Siempre se reía de sus chistes. Ni siquiera sabía qué había pasado. Solo sabía que no había querido salir de la pequeña sala donde la novia se quedaba antes de que comenzara el casamiento. Peleó con él, solo por temor. Él trataba de comprenderla, pero ella solo gritaba. Parecía una novia neurótica.

Al menos, no botó el anillo. Qué bueno, puesto que no era el precio, sino el por qué lo había comprado.

  • ¿Nos casamos?

  • Sí, creo que es mejor- dijo ella, sonriendo. No le importó que aún no fueran marido y mujer. Le abrazó con fuerza.

Iban a cambiar. Todo iba a ser diferente. Ya no eran adolescente. Serían una pareja y formarían una familia.

¿Por qué no temer, entonces? Eso ya comenzaba a atacar la cabeza de ambos jóvenes. Él sonrió, mientras acariciaba su espalda.

  • Te amo, Hermione.

  • Yo también te amo, Ron.