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Historia 51382 — capítulo 3
Capítulo 3: Notas de una canción triste.
En su despacho, Dumbledore daba vueltas. Estaba tratando de recordar los hechos en víspera, del aniversario de la "muerte" de Severus Snape. Hermione también.
Dumbledore POV:
Mucho frío, el invierno pronto se acercaba y la hierba comenzaba ya, a humedecerse.
Hogwarths celebraba otra de sus cenas familiares navideñas a las que se había acostumbrado debido a que a Dumbledore, le había parecido ideal para los estudiantes que no podían llegar a sus casas en las festividades. Desde hacía unos tres años, Hermione se había convertido en profesora de Defensa Contra las Artes oscuras y se podía decir; que eso había intercedido entre ella y Snape acercándolos mucho más de lo que hubiera sido posible hace muchos años.
Estaba sentada a su lado con una túnica de gala negra y amplia debido a su vientre. Aunque igual; ella no perdía su belleza. Cualquiera que los mirase a ambos no podía decir siquiera que tenían una relación, ya que él seguía mirándola con el mismo odio que le había profesado en su niñez.
La ceremonia continuó sin anomalía alguna. Luego de las acostumbradas palabras de Dumbledore, la cena dio inicio sin mucha algarabía más que la de los niños hablando, riendo y comiendo con sus padres.
- ¿Hermione está embarazada?- preguntó Draco con sorpresa hacia Pansy que se encontraba a su lado.
- Yo que sé, ni me interesa- le contestó con un dejo de indiferencia mirando a su hijo que finamente servía comida en porciones pequeñas. Muy idéntico a su padre.
- Estoy seguro de que es culpa del torpe de Weasly- se jactó el joven, admirando a la chica.
- De así serlo, ¿no debería estar a su lado?
Ciertamente, nadie sabía como Hermione había terminado embarazada. Muchas especulaciones giraban en torno a Ron, pero como él casi nunca estaba presente se causaba más confusión acerca de ello. Igual, no faltaban los que creían que habían peleado o los que intuían que había sido en un mal camino; pero Hermione no se molestaba en disipar los rumores.
¿El por qué del romance de Hermione con Snape? Parecería algo muy simple, pero incluyó meses de intentos, de descubrirse el uno al otro, de discutir y de quitarse el habla por semanas.
No fue nada casual, simplemente acudió a él por asesoría en la materia y tanto trabajar juntos fue ablandando su duro corazón. Por un momento él mismo lo creyó imposible, pensando que con Lily se había ido toda la esperanza de que Severus, al que apreciaba como si fuese su hijo, fuese feliz.
Y entonces, la amó como nunca nadie lo había hecho. Le sorprendió de hecho, que detrás de aquel ser que reflejaba, hubiese un ser humano tan apasionado como lo era. Al hablar de ella, al verla, el verdadero Severus Snape se dio a conocer. Severus Snape y su lado humano.
No demostraban empatía el uno por el otro cuando estaban en público. Snape solía casi siempre en las comidas tomar debajo de la mesa su mano y apretarla gentilmente, demostrándole su cariño. También solía cederle cuidadosamente lo que comía en aquél instante para cubrir a cabalidad las necesidades alimenticias de ella y de su hija. En fin, sabían jugar muy bien su papel.
Los meses siguieron pasando y su amor se hizo cada vez más evidente y era poco práctico. Hermione decidió debido a su estado dejar el puesto e irse de Hogwarths para no levantar sospecha alguna. Ambos solían verse casi a diario.
Hermione POV:
- ¿Tú bebé es de Snape?- preguntó Ginny con sorpresa. Enseguida se dejó caer en el sillón más cercano- ¿Pero cómo? Siempre creí que.
- ¿Ronald y yo?- Hermione sonrió ruborizada, su amiga no salía del asombro- Hubiese querido explicártelo antes, pero Snape me hizo prometer que.
- ¡Rayos Hermione! ¡Tienes cuatro meses y medio! ¿Por qué Snape te hizo prometer algo así? ¡Ahora entiendo por qué Ron negaba salir contigo!
- Esa fue una pequeña mentirita- se disculpó ella- no podía decir de buenas a primeras que mi embarazo se debe a Severus.
- ¿Ya lo llamas Severus?, ¡Por dios! ¿En que mundo me encuentro justo ahora?
Hermione siguió sonriendo y se aclaró la garganta antes de continuar. Acarició su vientre distraídamente mientras hablaba.
- Se lo prometí a Severus, por que para él resultaría muy peligroso que Quien tú Sabes y sus adeptos, tengan conocimiento de que intimó conmigo. Y más, si se tratase de una sangre sucia.
Sangre sucia, Snape jamás volvió a permitirle a Hermione que se expresase de esa forma sobre ella. De hecho él pensó que en el algún momento Snape se encontraría tratando de redimirse con ella por haberlo pensado alguna vez.
- También decidí ocultarlo por temor a una reacción negativa por parte de ustedes- dijo ella con pesar- Pero, necesitaba decírtelo. Necesitaba saber que tú estarás allí, a mi lado, para cuando nazca.
Ginny miró la sinceridad en los ojos de su amiga, realmente necesitaba saber que todo estaba bien y que sus amigos seguirían siéndolo.
- ¡OH sí! Yo no me perderé eso. Pero, no sé como lo tomen los chicos.
- Por mí está bien así, no puedo pedir más y entenderé si esto les enoja.
Y Hermione tuvo mucha razón. Al principio sus amigos se vieron reacios a comprenderlo y muchas veces fue consolada por el hombre que iba a convertirse en su esposo. Igual, muchas veces se levantó y siguió adelante sin importar lo que muchos pensasen.
- ¡Es inaudito! ¿Cómo demonios se atrevió? ¡Estoy seguro de que Snape la hechizó o se trató de una violación y ahora afronta las consecuencias!
- ¡Ron, cierra la boca!- rugió enfurecida su hermana- Que Hermione haya terminado embarazada significa que, ella misma deseó estar en estado. ¿Por qué Snape querría hacerle daño?
- ¡Por qué para eso vive ese infeliz!
- ¡Será mejor que te calles y le ofrezcas una disculpa o juro que no me haré responsable de lo que te suceda!
Harry fue el primero. Luego a regañadientes Ron aceptó hacer un trato pasivo con Snape, que junto a Hermione, escuchaban lo que cada cual tenía que decir.
- No íbamos a entenderlo de buenas a primeras- se quejó Ron acalorado y torciendo el gesto.
- Me remito a decir que ustedes sólo se preocupan por sí mismos. Hermione no les pertenece ni puede pensar como a ustedes mejor les convenga- respondía Snape con igual nivel de odio.
- ¡Eso no es cierto, Hermione es muy importante para nosotros y ella no está atada a ninguno!
- Y dos más dos son cuatro, Weasly- contestó el segundo con ironía.
- Bien, ya he oído lo que tienen que decirme- habló Hermione políticamente, tratando de evitar otra riña entre ellos- Yo no tengo nada que perdonarles por que simplemente, no estoy atada a ustedes y por ello pueden hacer su vida como quieran. Pero igual, se los agradezco.
Y es que, ella ya lo había hecho. Ella había escogido cobijar una parte de él en su interior, ella había elegido amarlo y estar a su lado ¿Entonces por qué iba a esperar controlarlos? Pues, para su bien. Luego ellos lo aceptaron con tranquilidad.
Los meses siguieron pasando y las expectativas crecían más y más. No podía negar que sentía cierta curiosidad por el pequeño bebé que nacería del vientre de Hermione. Sentía deseos de observar a Snape en un rol de padre y como éste pensaba actuar para cuando ese momento llegase.
Dumbledore POV:
- ¿Cómo está Hermione Severus?
- Está bien, para cuando la dejé estaba dormida. ¿Pero me citaste para hablar de ella o de?
- Es cierto, sólo quería saber si ella estaba bien Severus.
- ¿Por qué tanto interés para con ella? ¿Vas a decirme alguna noticia deprimente?
- No sé si sea deprimente Severus, pero he notado que Voldemort ha estado en cierta forma, vigilándote.
- ¿Vigilándome? Que yo sepa.
- Ha sido repentino, creo que ha puesto sus ojos sobre ti Severus. ¿No te pide que vayas y te reúnas con él, para luego enviarte de regreso en unas pocas horas? ¿No te parece un tanto descabellado, aún para él?
- ¿Por qué el Señor Tenebroso querría vigilarme?
- Solamente te pido cuidado. Justo ahora que tienes que velar por alguien más.
Snape desvió la vista, pensando como Hermione reaccionaría ante todo lo que Dumbledore le contaba justo en ese instante. Aunque se imaginaba su reacción natural, asustarse.
- Ella no tiene por que saberlo- Suspiró hondamente. Ciertamente todo aquello complicaba el panorama- levantó la vista hacia Dumbledore y se atrevió a preguntar- ¿Cómo fue que él me descubrió?
- A través de tú marca. Verás Severus, Harry me habló hace algún tiempo de un sueño que tuvo.
- ¿Sueño?
- Sí. En ese sueño, Voldemort parecía iracundo mientras observaba su brazo. Por alguna razón en particular, Harry no podía sacarte de su mente. Te descubrió por la marca tenebrosa que llevas y que le da a él el control sobre ti.
Snape POV:
Se complicaba pero él no lo demostraba. Iba y venía de las reuniones con el Señor Oscuro y trataba de regresar en una sola pieza y Hermione no se enteraba en lo más mínimo. En una de las torturas habituales, cuando el señor oscuro había invadido su mente, paró súbitamente. ¿Acaso se le había escapado algún recuerdo?
Pasó mucho tiempo analizándolo. ¿En que había fallado? ¿Cual había sido el error de su mentira? ¿Cómo lo había delatado una simple marca? Recordaba haber caminado junto a ella una tarde, pero no creyó que eso representase una amenaza. ¿Su error había sido el sentir demasiado?
- La chica Granger, está embarazada- susurró Lucius con una sonrisa tiesa en los labios. Snape no se inmutó- Draco me lo comentó hace unos días.
- Sí, eso he visto.
- Me pregunto quién en su santo juicio, podría acostarse con ella. Es una asquerosa sangre sucia. Aunque hay quienes dicen, que tú sabes algo
Se mantuvo, aún en temple mientras lo escuchaba.
- Sería muy gratificante verla sufrir al perder al bebé, o inclusive verla morir junto a su querido Harry Potter. ¿No lo crees Severus?
- Tu paranoia no tiene límites ¿no?
- ¿La defiendes Severus? ¿Te importa? ¿Veo en ti preocupación?
Tragó lentamente dejando atrás, todo lo que quería dejar en claro. Levantó la vista y con una mirada seria y fría respondió.
- Simplemente no voy a asesinar a alguien por hacerlo. No a menos que el señor oscuro me lo pida.
Y sucedió lo peor. El trío de oro flaqueaba en Hermione, ya que su embarazo le permitía ser utilizada en una inventiva del señor oscuro. Pero sabía que Severus no iba a permitirlo aunque su magia fuera mucho más fuerte.
No supo como Voldemort fue más rápido, pero sabía que utilizaba a Hermione para que Snape se delatase frente a él. Él se atrevió a desafiarlo.
- Si es cierto que ella no representa nada para ti, entonces mátala y tráeme al bebé. Así sólo podré creerte- dijo con una voz ponzoñosa.
- Sí señor, haré lo que usted me ordene.
Se retiró, maldiciendo a los mil demonios por su torpeza, por haber escogido pensar en ella cuando era torturado. Pensar en ella cuando vivía los peores temores de su vida. Estaba seguro de que ese era su castigo.
Planificó bien las cosas, luego de hablar con Dumbledore. Ambos acordaron fingir su propia muerte y sin dejar ni un sólo rastro. Dumbledore le aconsejó escribirle a Hermione, pero él estaba seguro de que ella estaría mejor sin él, por que maldecía cada instante en el cual la puso en peligro.
Por que Hermione ya no podría ser ella, ahora debía vivir en el constante temor de caer en manos y perder a la pequeña.
Lo desafió, se negó a entregarle el cuerpo inerte de Hermione y a la bebé. Todo ello para enfocar la misión hacia él y así ella pudiese escapar.
Dejó de hablar con ella en un último intento de demostrar que no eran nada, pero ya el señor oscuro tenía la idea en el cerebro y jamás iba a abandonar su parecer hasta que tuviera éxito.
Y simplemente desapareció, adoptó el anonimato y aunque sabía que eso representaba una corta cortina de humo; no tenía otra opción. Sabía en ese instante que sentía Black al tratar de mezclarse con la gente, al tratar de pasar desapercibido. Pero él no era un animago, no podía cambiar su forma a conveniencia. Aunque si, tenía un as bajo la manga.
Sin embargo, no fue suficiente. Sus enemigos eran muchos y sus fuerzas pobres. Pero, Bellatrix le ganó la batalla en inteligencia y agilidad.
Rodearon la casa, volaron las paredes y las puertas. Hermione y él no tuvieron más alternativa que alejarse. Igual él, no iba a caer tan fácil.
Después de una cruenta batalla y meses de recuperación, su cierva blanca le era bastante útil. Con ella, podía estar al tanto de lo que sucedía con Hermione y con su hija. Hasta ella misma, parecía divertirse tratando de tocar al animal o al menos inentándolo.
Con ella, logró sacar a Hermione de varios apuros. Hasta se sentía ¡como James Potter! Como una vez esa cierva le sacó de aprietos; él la utilizaba para salvar a Hermione.
Visitaba a la pequeña cuando la madre se descuidaba y procuraba brindarle todo lo que ella necesitáse. Amaba todas las tardes, escuchar a Hermione cantar mientras la pequeña cajita de música le hacía dueto. Sí, había hechizado la cajita para que le funcionara como transladador.
¿Cuando?, en el mismo momento de la lucha. Si algo no iba a hacer Voldemort; era impedirle encontrarse al lado de Catrhina.
Pasaba meses trazando un plan, meses intentando regresar en silencio. Pero en silencio siempre se quedaba. Y lo hacía, por que sabía que la vida de Hermione estaba mucho mejor si el factor peligro que él representaba. No estaba del todo segura, pero era mejor verla de lejos y ayudarla como un simple espectador.
Alzó la varita y la cierva blanca volvió a aparecer frente a él. Brillante, moviendo sus cuernos; lista para hacer la visita de siempre ¿Cómo conseguía tenerla tanto tiempo fuera de su varita? simple; pensando en ellas.
Y la vió galopar, por los aires. Portaba en su boca un mensaje. Al fin se había atrevido a escribir, pero un escrito que reafirmara su muerte.
Por que, era mejor estar muerto y poder vivir a Hermione y a Cathrina, que vivir junto a ellas y morir haciéndolo.
Bueno, espero que les haya gustado. No sé si es abrupto el final, ya ustedes me diran.
Un beso.