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Alumnos, enseñando maestros — capítulo 5
Con una sonrisa enorme, Samantha corría de un lado al otro. Jugaba a las escondidas con Hermione y Draco, trataba de no asquearse ante la sensación que le provocaba, verlas como unas niñas pequeñas. Bueno, ya Samantha lo era. Y Hermione, era cerebralmente inepta. Con una sonrisa suave, se rió de su propio chiste y Hermione lo miró con sorpresa. ¿Acaso le hacía gracia algo que estaba haciendo? Mientras jugaban, Pansy y Harry trataban de ponerse de acuerdo. Jerald estaba perdido y Harry no podía encontrarlo.
- Se suponía que ibas a cuidarlo, mientras yo iba al baño. Harry negó con la cabeza, mientras Pansy intentaba encontrar al niño. Luego de unos minutos, lo encontraron sentado en el parque de la escuela. Miraba las plantas, en un banquillo. Harry inspiró, agradecido de que no hubiese ido más lejos de lo que ya estaba. Pansy parecía idiota, sonriéndole. Jerald la miró sin prestarle atención y caminó hacia Harry. Con una sonrisa, Harry le acarició el despeinado cabello.
- ¿Qué se supone que haces?- preguntó Padma y Ginny suspiró.
- Huyo de Blaise.
- ¿Te escondes de Blaise?
- Me mira de una forma extraña y no deja de hacer comentarios fuera de lugar- dijo ella y Padma inspiró.
- A lo mejor está interesado en ti.
- Solo quiere molestarme- dijo ella y escuchó la voz de Blaise, mientras la buscaba por todo el comedor. Siguió saltándose las mesas, para huir de él.
- ¿Y Luna? - le preguntó Ron a Odette- No la encuentro. La niña lo miró con una sonrisa y alzó sus manos para que él la sostuviera. Por supuesto, ella era más grande de lo que él pensaba cargar. Aún así, insistía en que la levantara del suelo y eso fue lo que hizo.
- Tenemos que encontrarla. No pensará irse, sin ayudarme con esto.
- Te encontré- dijo Hermione y Samantha rió sorprendida. Draco estaba sentado en la cama, mientras ellas jugaban.
- Si vieras, lo tonta que te ves.
- Y tú, lo cobertor que luces. Sobretodo, estando allí sentado, como una estatua.
- Pues al menos, no corro tras una niña de cuatro años de edad.
- Al menos no estoy sentada y amargada.
- Al menos no soy una sabelotodo insufrible.
- Al menos...
- ¿Qué, Granger?
- Solo cállate y sal de aquí, si tanto te molesta que estemos jugando- le dijo, señalando la puerta y Draco se levantó de la cama, con mucha lentitud.