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Historia 51514 — capítulo 7

En un beso, sabrás todo lo que he callado.

Mi sueño empezó como cualquier otro de mi sueño, sobre mi hermano.

—Hermanito léeme mi cuento -Corrí a él con un cuento en mis manos -Quiero queme leas Cenicienta.

—Ven siéntate -Me senté al lado de él - Te contare mi propia versión de Cenicienta.

"Había una vez un gentilhombre que se casó en segundas nupcias con una mujer, la más altanera y orgullosa que jamás se haya visto. Tenía dos hijas por el estilo y que se le parecían en todo... -Prestaba atención a cada parte de la historia, hasta cuando menos pensaba acabo -Fue conducida ante el joven príncipe, vestida como estaba. Él la encontró más bella que nunca, y pocos días después se casaron. Cenicienta, que era tan buena como hermosa, hizo llevar a sus hermanas a morar en el palacio y las casó en seguida con dos grandes señores de la corte.

—Y así vivieron felices por siempre -Concluí.

—Exacto Stella.

—Me encanta esta historia

—Ya te la has de saber de memoria, al fin al cabo te leo todos los días...

—Si, gracias hermanito -Lo abrace -Nuestros papas no regresaran verdad

Se quedo callado y el sueño termino. Ya empezaba a tolerar los sueños mejor, ya no me despertaba sudando frio, ni nada por el estilo. Ahora se me hacia tan común tener un sueño de aquellos.

Esta mañana en especial, me levante a las 8 de la mañana. Baje a desayunar; mama me espera con una torre de Hotcakes.

—Huele delicioso -Dije antes de erguir un trozo enorme de Hot cakes.

—Si los hice especialmente hija -Dijo mi mama fregando los trastes.

—Oye mama he tenido unos sueños muy raros

—De seguro te has puesto a ver películas de terror de nuevo

—No esta vez no son pesadillas... son como recuerdos

—¿recuerdos? -Sono nerviosa.

—Si -Asegure -Es que no sé porque sueño tanto con un hermano... me llama Stella.... pero de él nada más recuerdo como decirlo sus ojos café chocolate.

—No te daré tanto a la hora de cenar.

Comí en silencio el resto del desayuno, porque se había puesto nerviosa en la mención de recuerdos. Después me preguntaría del por qué. Corrí a mi habitación y metí a bañar. Quería estar limpia en la cita con Joel. Cuando Salí no tenía ni idea de que poner.

Todo me parecía poco para salir con él. Una falda un pantalón, que se verá mejor. Un vestido o un blusón. Que lio tenía y eso que nada mas era porla ropa.

Al fin de cuentas termine con pantalón de tres cuartos color caqui y una playera con de tres cuartosde color verde. Unos pequeños zapatos verdes le hicieron juego.

Salí de mi corazón dándome huelco; hasta ahora no me había puesto a pensar sobre lo que había hecho ayer. Besar a Joel, eso sí era atrevido, pero era la única forma de que me creyera de que lo quería en verdad.

No sé porque pensó que no lo quería, a poco no eran suficientes mis indirectas en los mensajes.

Llegue y ahí está Joel sentado sobre una moto negra. Llevaba un pantalón de mezclilla y playera azul fuerte. Se veía tan.... Sexi.

—Carla por acá -Me acerque -Toma -Me paso un casco.

—¿A dónde vamos?

—Es una sorpresa -dijo con voz seductor.

Me monte en su moto y arranco. Sentía como el viento pasaba a mí alrededor. Me aferre en un abrazo para no caer, se que a Joel no le importaría. Una sonrisa no podía dejar escapar de mis labios.

Empezaba a preguntarme a donde vamos, ya casi llegábamos a la orilla de la ciudad y nada masvei como pasaba todo.

—Ya casi llegamos-Grite.

Pero no me contesto, solté un bufido. Lo atraje hacia él, no por el temor de que me

Callera, si no por el simple hecho de que me gustaba estar así de cerca de él.

Cuando llegamos me sorprendí ver que habíamos llegado a un parque de diversiones. Pero no cualquier parque de diversiones, era uno nuevo.

—Te gusta el lugar -Me quede sin palabras -Si no te gusta podemos ir a otro lado -Dijo de repente.

—Claro que no este lugar es fantástico.

Me tomo de la mano, pago nuestras entradas. Primero nos subimos a los carros chocones, le di un golpe por detrás que lo hice saltar del susto. Luego fuimos a un barco pirata; como casi no quedaba lugar nos toco hasta mero arriba, creo que en ese juego perdí la voz del susto. Nunca había venido aun parque de diversiones desde que era pequeña había dejado mi gusto por ellos.

Hasta que nos subimos a la montaña rusa, a este si le iba poner pero. Me detuve en seco

—Por favor aeste no -Suplique.

—No te va pasar nada Carla

—Les tengo miedo

—Entonces es un buen día para que les pierdas el miedo.

Al final el me convenció con un beso, con lo que me dejaba sobornar. Me toma de la mano para que no tuviera miedo, al principio esta aterrada. Pero cuando me pude acostumbrar al juego estuvo de lo más divertido. Al final solté la mano de Joel y vi que le había dejado marcas de mis uñas. ¡Uss!

—Lo siento Joel -Me disculpe con la cabeza baja.

—No te preocupes, si con eso superas tus miedos.... -Con si mano subió mi cabeza -No me gusta que bajes la cabeza -Beso mi mejilla.

Me sonroje, me hizo sentir tan especial en estos momentos. Hasta hora llevábamos 3 tres besos, ¿pero quién los cuenta?

Me tomo de la mano y me llevo hasta un puesto donde tenias que tirar unos latas y ganas un oso. Me dijo que si quería un oso, pero quién era yo para negarme a que me diera un oso. Tiro tres veces y no tiraba más de 5 latas de 10. En el cuarto intento tiro todas las latas.

—¿Cuál oso quieres? -Me pregunto el señor delpuesto.

—¿Cuál te gusta más? -Me volvió a preguntar Joel.

—No se déjame ver.

Me acerque a verlos más de cerca, el primero que vi tenía los ojos de platico, el segundo tenía unos ojos que en lugar de dar ternura hasta miedo me dieron (Y se suponía que eran para niños, que para que tengan pesadillas con el oso que se los come), El tercero fue el que me gusto. Me recordaba tanto a Joel, sus ojos cafés que me miraban con ternura. Cada vez que lo veía.

—Quiero ese -Señale al oso ojos chocolate, tenía un tono marrón claro y un moño en su cuello.

—No da ese -El señor le dio el oso a Joel y me lo dio a mi -Para una dulce dama, le doy este oso.

Sonreí coqueta y abrace el pequeño oso, cavia en mi mano. Era un llavero para ser sincera, pero mejor para mí, así me lo podía cargar a todos lados.Me tomo de la mano y me llevo a un puesto de comida.

Normalmente era un tragona, pero me contuve o dejaría en deuda aquí a Joel. Después de las horas que habíamos pasado juntos y aun así me seguía poniendo nerviosa. Ya había salido con Joel pero solo como amigos, eso era cosa diferente.

Joel me tomo de la mano, me llevaba a la rueda de la fortuna, donde nos pusimos en como una canasta que al estar tan pequeña estábamos tan cerca. Guardamos un momento de silencio, que ni se si lo llego a malinterpretar Joel.

—Te arrepientes de haber venido -pregunto Joel con cierto matiz de tristesa.

—La verdad... -Le di un momento de suspenso -No... como crees que me puedo arrepentir.

—Es que te pusiste seria..

—Mas bien me quede pensativa

—Porque te atreviste a decirlo -Pregunte curiosa -Tu dijiste que no querías perder mi amistad.

—Quieres que te diga la verdad -Miraba al suelo.

—Claro

—Te vi el otro día en con Ángel -Los celos...

—Aja

—Bueno pensé que si no me llegaba atrever alguien podía llegar y ganarme tu corazón.

—Aunque llegara otra persona yo aun te querría... sabes cuando te conocí no se porque solo pensé... lo quiero... -Continue -Yo pensaba que nunca pasaría de ser tu amiga.

—Que poca fe tienes en ti.

—Eh... como querías si saliste con la bruja de informática

—Era para darte celos... pero no los demostrate...

—¿Que? -Me quede perpefla.

—Aparte la deje platada

—Te siguió hablando

—Si

—Sabes que en la primera cita no se habla de los ex

—Ella no llego a ser nada -Respondio.

—

CARLA POV

Cuando me llevo a mi casa, no quería que el día acabara. Me baje de la moto, esperando que mi madre no me viera, que ataque le daría si mi viera en hoy.

—Hoy ha sido muy especial Joel

—Sí, me gustaría repartirlo -me miro a los ojos.

—Bueno creo que debo entrar

—Eso creo, Adiós

—Adiós... -Está a punto de irme, cuando me llamo.

—Espera Carla

Y ahí fue cuando nos besamos. Nuestros besos de antes no se comparaban con este. Fue como decirlo tierno, sutilmente ya tenía mis brazos sobre su cuello y sobre mi cintura. Pocas palabras podrían describir el beso, pero para mí fue especial.