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Te quise olvidar — capítulo 19
Mi madre me había recordado, Dorian parecía sorprendido, y bueno yo estaba feliz, mi padre tenía razón, solo debía darle tiempo y todo iba a volver a ser como antes, mamá se había vuelto a dormir, ahora estaba en la cafetería tomando un poco de café una obsesión que molestaba un poco a Alice.
Pero no podía dejarla, el vaso humeante frente a mí, calentaba un poco mis manos, ya que afuera volvía a llover, sentía el frio calar mis huesos, a pesar de la chamarra y el suéter que llevaba encima. Yo debería seguir en la habitación de mamá, pero Tanya que era una enfermera y amiga de la familia, me había sacado arrastras de ahí.
Solté un suspiro y clave mi mirada en la ventana, veía a la gente correr para resguardarse de la lluvia, comenzó a caer con más fuerza y bueno era de suponerse, ya que era noviembre y en ese mes, era cuando más llovía, pero bueno en Forks siempre lo hace, solo que en este mes era con más fuerza, al igual que septiembre y octubre, eran los tres meses más "húmedos" por llamarlos de alguna forma.
Di un sorbo al café, calentando mi garganta, la cafetería estaba casi vacía, cosa que agradecía, así podía pensar y poner en orden mi mente de Dorian, porque en verdad si seguía viéndolo solo yo, iba a ir yo misma con el psiquiatra.
-¿No me vas a hacer caso? - pregunto molesto Dorian, no conteste - no porque me ignores voy a desaparecer, mágicamente.
-Lo intentaré - susurre.
-Pues no vas a lograr nada - replico - así que puedes intentar todo lo que quieras, además como te conozco sé que me terminarás aceptando.
Di otro sorbo al café, esperando así callarlo, porque por más que había cerrado los ojos esperando a que desapareciera, simplemente no servía, no gire a verlo sabía que estaba ahí.
-Te comportas como una niña berrinchuda - golpete la mesa, aparentando que no lo había escuchado - ok, si eso quieres, me callaré.
-Por fin - se me escapo, cerré los ojos enseguida al entender lo que había hecho.
-Ja me hablaste - se burlo - eso quiere decir, que sigo aquí.
-Cállate - gire a verlo con la nariz arrugada - si me ven hablando sola, creerán que estoy loca, de hecho yo misma comienzo a creerlo.
-No lo estás - me reconforto.
-Eso me alivia - la ironía salió sin ser consciente - alguien que solo yo veo y escucho me dice que no estoy loca.
-Sé que es complicado y raro - acepto - pero eres especial, no cualquiera tiene el privilegio de ver lo que tú ves.
Decidí no contestar, ya que con gusto se lo daba a la primera persona que pasará, esto de ver gente que nadie más veía.
-Feliz cumpleaños - gire el rostro y era Emma con un panque con una vela.
-¿Es mi cumpleaños? - dije sin pensar.
-Claro - me sonrió levemente - y tengo que decirte que tu padre no tarda en venir y hacer que subas de nuevo a tu habitación.
-Lo olvide por completo - observe como se sentaba.
-¿Tu cumpleaños o que estabas hospitalizada? - sus ojos cafés me observaron fijamente.
-Ambas - sonreí culpable.
-No cualquiera se olvida de su cumpleaños - me extendió el pastelillo - pero apaga la vela y pide un deseo.
Tome un poco de aire para soplar, y cerré los ojos para visualizar mi deseo, que sabía perfectamente cual era, en cuanto lo tuve perfecto apague la velita, los abrí y en ese momento vi entrar a Nahuel a la cafetería, sus ojos me vieron con cierto reproche.
-¿Por qué te saliste así de la habitación? - pregunto en cuanto llego.
-Porque no voy a soportar sus peleas tontas - respondí seriamente - él es mi mejor amigo y tú eres mi novio, no puedo elegir a uno.
-Emma puede decirte quien te conviene más - así que en verdad tenía que elegir.
Los ojos de Emma se abrieron, por la sorpresa, vi que pensaba en que responder, pero antes de que lo hiciera, clave mi mirada en él.
-No me hagas elegir entre él y tú - le advertí.
-Lo siento - se disculpo - solo que no me gusta que esté contigo tanto tiempo.
-Es casi mi hermano - repuse un tanto irritada.
-Ese es el problema - sus ojos mostraban enojo - no es tu hermano.
-¿De qué hablas? - en verdad esto no tenía lógica.
-Olvídalo - gruño.
Y sin más se dio la vuelta y camino hacia la salida de la cafetería, no entendía nada, corrí hacia él para que me explicara lo que estaba diciendo.
-Nahuel - llame - dime ¿Por qué no lo quieres cerca de mí?
-Pregúntale a él o a Emma, tal vez alguno te quite la venda - se soltó de mi agarre - y cuando lo hagas hablamos.
Y sin más salió, gire mi vista a Emma que parecía sumamente nerviosa, porque nadie me decía que estaba pasando, pero ella me lo diría sino iba y se la sacaba a Jacob a golpes.
-¿Qué pasa?
-Creo que Jacob debe decírtelo - su nerviosismo era tan obvio.
-Emma - reproche - no debe ser tan malo.
-Ok - respiro profundo - todos dicen que Jake está enamorado de ti, de hecho Embry trata de comprender el cambio de humor de su amigo.
Solté una carcajada, siempre habían dicho lo mismo, pero no creí que Nahuel le tomará importancia.
-Ya sé que crees que es igual que siempre - ante eso deje de reír - pero esta vez Claire escucho a Jake y Nahuel discutiendo, el primero dijo que era mejor que se prepara, porque pronto iba a quedar sin novia.
Eso debía ser mentira, y Jake tenía que decírmelo, porque no iba a creer en nadie más que no fuera él, camine hacia mi habitación, en donde suponía él debía estar, cuando llegué estaba sentado en el sofá cama y con un poco de papel se cubría el labio.
-¿Estás bien? - pregunte caminando hacia él.
-Solo una pequeña herida - contesto con indiferencia.
-¿Por qué Nahuel no quiere que te me acerques? - lo observe fijamente - y quiero la verdad.
Sus ojos negros me vieron con detenimiento, sabía que media mi reacción ante su respuesta, algo por dentro se sintió herido y otra emocionada, de ninguna entendía la razón, como dos minutos después bajo la mirada.
-Puede terminar con nuestra amistad - susurro.
-Si no me lo dices, nuestra amistad si va a terminar - le espete.
-Lo que Nessie te dijo es cierto - arrugue la nariz, ¿Qué diablos me había dicho mi prima? - pensé que tu memoria era mejor - bromeo, y a pesar de que sonrió, sus ojos no brillaron como siempre.
-Odio que no sean directos - le reproche - y tú lo sabes.
-Mejor que nadie - me sacaba una cabeza y algo, pero en ese momento me pareció tan pequeño e indefenso - y duele Leyna - sentí dar un vuelco a mi corazón al escuchar que decía mi nombre - en verdad que lastima, conocer todo de ti.
-¿Te duele ser mi mejor amigo? - la confusión me hacía hablar sin ser consciente.
-No - sus ojos se clavaron en los míos y noté que no eran negros, si no cafés muy obscuros - lo que duele es que solo sea eso - tanto tiempo conociéndolo y hasta ahora lo notaba.
-No entiendo - aparte mis ojos de los de él.
-Si lo haces - me contradijo - pero te ayudare a entenderlo - camino hacia mí - siempre que tienes un problema, no importa como esté o con quién, siempre llego a donde estés lo más rápido que puedo; he ido a cada uno de tus recitales, de piano y de ballet, aunque es lo más aburrido - eso lo sabía - solo a ti te he llevado a acampar con mis amigos; y sobre todo he hecho de todo para llamar tu atención, salí con Nessie para que tú te fijaras en mí.
-Estás bromeando ¿verdad? - mis ojos picaban.
-No - me tomo el rostro suavemente - desde que tengo trece años Te Amo.
-Mientes - mi voz apenas fue audible.
-Leyna - ese nombre me quemaba - sabes que no lo hago, me conoces mejor que cualquier otra persona - me acarició la mejilla - y tus ojos me dicen que también me amas, pero no tus actos.
-Amo a Nahuel - mi voz fue fría - fue mi primer amor, no lo pienso dejar por ti.
Al ver como cerraba los ojos, me odie por hacerlo sufrir, pero no podía dejar que el creyera algo que jamás iba a ser.
-Mentirosa - la voz de Dorian era seria - está mentira te atraerá problemas.
-Lo siento - me disculpe - pero lo nuestro jamás va a ser, siempre te veré como mi mejor amigo.
Quise abrazarlo, pero sabía que eso era malo, me mordí el labio tratando de no llorar y di unos pasos atrás alejándome de él. Le di la espalda, sentí mi corazón hacerse añicos, en ese momento supe que él tenía razón lo amaba, pero con Renesmee y Amanda había hecho una promesa, jamás andar con el chico que ama tu prima.
-Es por esa estúpida promesa ¿no es así? - odiaba que supiera todo.
-No - mi voz fue firme - ya te dije amo a Nahuel y no puedo dejarlo por ti.
Escuche la puerta abrirse y en ese momento sin más me desmorone, odiaba esa estúpida promesa, y más que mi madre me hubiera inculcado a respetar las promesas.
Hoy había recibido dos regalos que no iba a olvidar, el primero había sido que Alice me recordaba y el segundo había perdido a mi mejor amigo.
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