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poemas — capítulo 1
CUPIDO
Cupido es un niño tonto,
¿Acaso cree que me dio?, no lo logro;
Aun cuando le pidas que me fleche,
Nunca acertara en mi corazón.
Olvida pedirle ayuda a un niño,
No te ayudara, solo pierdes tu tiempo,
Ya deja de suplicarle, das lastima,
Solo provocas la burla y el desprecio.
¡Olvidalo! Jamás sus flechas penetraran,
Aun cuando tenga una buena puntería
Lo único que lograra será fallar,
Y será la burla de la dulce primavera…
Aun cuando seas la única persona,
Jamás este corazón te amara;
Aunque seas alguien dulce y tierno,
Jamás esta alma te amara.
Olvida ya de pedir, de suplicarle, de esperar;
Acaso no lo has comprendido…o acaso…
Solo quieres hacerte la victima…
Das lastima…das vergüenza…
Quisiera que desaparecieras de pronto,
Que la tierra te tragara vivo…
Que tu cuerpo no tuviese alma…
Que tu voz no se escuche nunca…
Pero aun así, no lo has comprendido,
Sigues luchando y tus esperanzas
Más bien parecen el vil capricho
De un niño pequeño…
No, más bien eres un sordo un ciego,
Pero no lo creo así, no, ellos comprenden…
Te considero una rata vil e hipócrita,
Algo que debe ser aniquilado de inmediato.
Aun no lo comprendes, jamás te di
Ni la más mínima muestra de amor,
Es más, nunca te he mostrado más que
Mi más sincera amistad…solo eso.
Pero has preferido mi desprecio
Y mi rencor… ¡ya basta de pedir ayuda!
Para mi cupido no es mas que un
Niño tonto, un simple niño tonto.
Cuanto deseo que te pudras,
Que los gusanos salgan de ti,
Que te coman vivo,
Que desaparezcas de mi vida.
Si eso, que ojala te pudrieras vivo,
¡Que tono es cupido!, porque jamás
Mi corazón lo obtendrá para así poder dártelo… ¡cupido es un niño tonto!
Yesenia Anguiano Gochi
Alias: Sakura.