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Historia 51741 — capítulo 8
N/A: En realidad, ni yo entiendo muy bien mi propio capitulo, pero estaba desesperada por conseguir una forma rápida de crear el que le sigue a este... pero bueno, yo soy asi, un poquito mucho apurada... espero qeu a pesar de todo les guste...
Harry caminaba tranquilamente por un pasillo, sin un destino fijo, ya que no tenía hambre. Estaba sumido en sus pensamientos, porque en unos días, se cumplirían dos semanas de que estaba saliendo con Ginny, y quería hacerle algo especial, un regalo… Tan ido estaba Harry, que no notó que alguien lo perseguía, hasta que ese alguien lo acorraló contra la pared y no le permitía la salida.
-¡Lavander!- exclamó entre incómodo y sorprendido- ¿Qué haces? ¡Déjame salir!
-Shh…- le susurró ésta a Harry. Lo miraba intensamente, tal vez demasiado. Él, la miraba aterrado.
-Por favor Lavander, si Ginny nos ve…- pero no pudo terminar la frase, ya que Lavander lo había callado con un beso que Harry no correspondía… pero en ese momento, la peor de sus pesadillas estaba a punto de hacerse realidad…
Una hermosa pelirroja, estaba detrás de Lavander y lo observaba con el ceño fruncido debido a la confusión, los brazos cruzados y unas lágrimas ya se derramaban por sus pálidas mejillas. Ginny nunca lloraba. Eso era malo.
-¡¡YA DÉJAME BROWN!!- vociferó Harry y la apartó de un empujón. Ésta cayó al suelo, y lo miró con ojos como platos- ¿¡QUIÉN TE CREES TÚ PARA BESARME!?- el chico estaba notoriamente desquiciado.- ¡No, Ginny! ¡Yo no la bese, debes creerme!
-¿Y por qué debo hacerlo?- preguntó mientras se alejaba.- ¡Me engañaste! ¿Cómo pudiste?
-No te engañé Ginny, por favor, escúchame- suplicaba el chico.
-¡No, lo haré! ¡Aléjate de mi!- Gritó Ginny mientras salía de aquel lugar corriendo lo más rápido que podía. Harry corrió tras ella pero al doblar en una esquina la perdió.
Blaise caminaba buscando una hermosa chica con la que pasar la noche cuando de repente, escucha unos sollozos provenientes de un salón de clase cercano. Se desquició tratando de localizar a quien lloraba desconsoladamente… hasta que LA encontró. Lo dudó unos minutos en la puerta, pero luego se decidió a entrar. Caminó hasta el pupitre donde se encontraba una pequeña pelirroja. Se sorprendió un poco al ver que era la ''pulga pelirroja'', como ahora le decía Draco.
-¿Por qué una tan hermosa chica debe llorar de ésta manera?- preguntó tiernamente. Él no pretendía se amable en realidad, pero quería arruinar la vida de de Harry ''Cara Rajada'' Potter.
-Vete… no se quien eres pero déjame sola- rogó la pelirroja.
-No, no me iré, por que se muy bien que me estás mintiendo la pedirme que te abandone en éste estado… a nadie le agrada llorar en soledad- le dijo mientras la abrazaba por los hombros. Ella se sintió protegida en los brazos del extraño y se recostó en su pecho.- ¿Cómo te llamas?- preguntó Blaise suavemente, a pesar que lo sabía muy bien.
-Ginny Weasley ¿Y tú?- le preguntó mirándolo.
-Blaise Zabini- contestó con simpleza acariciando su encendida melena.
-¿De qué casa eres?- preguntó Ginny curiosa.
-Slytherin… por lo que he oído tú eres una Gryffindor… ¿Sabes que necesitas? Whisky de fuego- se levantó y tomó la mano de una confundida Ginny.
-¿A dónde vamos?- preguntó ésta.
-A Hogsmade- contestó el chico alegre.
Atravesaron un pasadizo, y llegaron a una calle de Hogsmade… después de caminar unos minutos llegaron a Las Tres Escobas.
-No estoy muy segura de esto- dijo Ginny indecisa.
-Yo te diré si lo necesitas… dime que ha ocurrido.- le dijo Blaise, sentándose en una mesa, junto a Ginny.
-Harry Potter, el que hasta hace unas horas era mi novio, me engañó con Lavander Brown- ella soltó unas cuantas lágrimas silenciosas.
-Entonces si lo necesitas- Blaise no sabía porque lo hacía, si ella ya no era la novia de Potter, debería dejarla varada en Hogsmade, y huir de allí en ese mismo instante. Pero en vez de hacer eso, se levantó de su asiento y tomó a Ginny de las manos para llevarla a la barra. Con el simple contacto, notó que ella estaba helada, lo cual era raro, ya que era una noche calurosa. Si ya la había tomado de las manos ¿Cómo es que no lo había notado? No lo sabía…
Le pidió dos Whiskys de fuego a Madame Rosmerta, quien los miró con el ceño fruncido. Ésta se lo entregó sin dudar al ver la cara de la chica; ojos hinchados, nariz enrojecida, el labio inferior sobresaliendo levemente, y las mejillas y los ojos empapados a causa de las lágrimas derramadas.