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Historia 51830 — capítulo 1
Era mediodía, el cielo estaba gris pero no amenazaba con llover. Como era fin de semana los alumnos se quedaban en el castillo de Hogwarts descansando. El bosque prohibido estaba en silencio, no había ruido alguno en el lugar. Salvo unos ruidos más en lo profundo del bosque, de alguien corriendo a toda velocidad.
Harry, Ron y Hermione, caminaban por los pasillos de la escuela. Estaban conversando sobre los futuros EXTASIS.
-Yo ya me estoy preparando para los EXTASIS de Transformaciones, Pociones y Encantamientos -dijo Hermione
-Te apresuras demasiado -dijo Ron- faltan mucho para lo EXTASIS
Hermione y Ron iban a volver a discutir cuando Harry interrumpió.
-¿No quieren salir a los terrenos? -pregunto el
-¿No crees que hace un poco de frío? -inquirió Hermione
-No nos vendría mal un poco de aire fresco -respondió Harry
Mientras, por un terreno llano dos personas corrían con todo l oque podían. Una era una chica de 19 diecinueve años, de cabello rubio hasta un poco debajo de lo hombros. Extrañamente tenia un par de ojos color fuego, no rojos como los de Voldemort, si no que una mezcla de naranja con rojo y amarillo, era color fuego. Junto a ella estaba un chico de su misma edad, castaña y ojos dorados. Estos chicos de ojos llamativos corrían siendo perseguidos por unas figuras negras.
-¡Nos van alcanzar! -exclamo la chica
-¡No pares, sigue corriendo! -respondió el chico
-¡Que no escapen! -grito una de las figuras negras
Los chicos intentaron perder de vista a los mortifagos que los perseguían pero les salio mal. Quedaron encerrados. Ellos sacaron la varita y juntaron sus espaldas
-¡Desmaius!-grito el castaño.
-¡Cruccio! -dijo uno de los mortifagos dándole a la chica
Esta cayo al suelo sintiendo como miles de dagas se clavaban en su cuerpo. El chico derribo al mortifagos haciendo que la maldición parara. Hizo un hechizo que provoco una niebla para cegar a sus persecutores mientras levantaba a la chica y le puso un brazo alrededor suyo para ayudarla a correr. Salieron corriendo bastante más lento que antes, tenían muchas heridas en el cuerpo. Vieron un bosque a lo lejos y no dudaron en meterse en el. Lo que ellos no sabían era que ese lugar era "El bosque Prohibido". Caminaron y caminaron sin saber cuanto tiempo ya lo habían hecho
-No puedo más… -dijo la chica
-Aguarda… ya estoy viendo la salida… luego… iremos al Monte Sagrado y…
-No creo que soporte… además Voldemort vigila el Monte…
El chico no respondió simplemente se dirigió hacia la luz que le indicaba la salida del bosque. Se encontraron de repente en unos bastos terrenos y en el un gran castillo. Caminaron unos metros pero luego ambos cayeron al suelo inconscientes, estaban derramando sangre.
El Orio dorado ya estaba en los terrenos y estaban conversando sobre su próxima salida a Hosmeade.
-Mañana lo primero que hare en Hosmeade es ir a Honeydukes y… -dijo Ron pero sus palabras fueron cortadas por un grito de Hermione
-¡Hay personas heridas! -exclamo la castaña viendo a dos muchachos tirados en el suelo.
Harry, Ron y Hermione se acercaron a los chicos tirados y con un movimiento de sus varitas los hicieron levitar hasta el castillo.
El chico veía toda oscuridad pero empezó a escuchar algunas voces
-¿Creen que son muggles? -pregunto Ron- lo digo por la ropa que visten
-Eso no tiene nada que ver -dijo Hermione- yo visto igual y no soy muggle
-¿Usted que cree, Profesor? -pregunto Harry
-No estoy seguro -respondió Dumbledore- están gravemente heridos, sobretodo la chica de allí, creo que deberíamos enviarla a San Mungo…
En eso, el chico abre los ojos de repente, se levanta de la cama de un salto y se dirige a la cama de al lado donde estaba una chica rubia inconsciente. Dumbledore se acero pero fue detenido, el chico con un movimiento de su mano provoco un escudo dorado que envolvió toda el lugar en donde se encontraban el y ella. El castaño cargo a la rubia en brazos y se dispuso a irse.
-Espera -dijo Dumbledore- ambos están muy débiles deben descansar.
-No aquí -respondió el secamente
-Ella esta muy grave necesita de cuidados especiales…
-No necesita nada, nada que yo no pueda arreglar, nada que en nuestro hogar no se pueda arreglar.
-Eres un mago ¿No? -pregunto Ron
-¿Crees que si fuera muggle hubiera hecho este escudo? -respondió el divertido- no podemos quedarnos aquí mucho tiempo, no somos normales
-¿A que te refieres? -pregunto Hermione
-Mírenme a los ojos -respondió simplemente
Todos los hicieron pero algo sorprendente paso. Primero se contemplaron los extraños ojos dorados de el, luego sus ojos vieron la imagen de un Fénix en llamas, uno aun mas majestuoso que Fawkes. Todos apartaron la mirada asombrados
-¿Lo ven? -dijo el
Luego el castaño puso su mano en el pecho de la chica y una luz salio de esta. A la joven la envolvió un aura dorada y cuando desapareció, la muchacha se removió entre los brazos de joven. El la sentó en la cama, ella volvía en si.
-¿Dónde estamos…? -pregunto ella
-Están en Hogwarts, escuela de Magia y Hechicería -respondió Dumbledore
-¿Hogwarts? -pregunto ella- ¿Cómo hemos llegado hasta aquí si estábamos en…? -ella cerro la boca como arrepintiéndose de lo que iba a decir- Gracias por su ayuda pero debemos irnos
Todos miraron los ojos de la chica, querían saber que ocurriría. Primero observaron el color de las llamas luego vislumbraron un gran Dragón escupiendo fuego, parecía tan peligroso como un Colacuerno Húngaro, pero era otra raza, esta era mas esplendida.
-En ese estado duraran veinte minutos -respondió una voz fría desde la entrada a la enfermería. Era Snape.
-Solo queremos ayudarlos, no podrán estar mucho tiempo así -dijo Harry
-¿Cómo podemos confiar en ustedes? -pregunto el chico desafiante
-Déjamelo a mi -respondió ella con una sonrisa
Ella se paro, atravesó el escudo y miro a Harry fijamente un rato, luego a Hermione, después a Ron, Dumbledore y Snape
-Tienen buenas intenciones -respondió ella
El desactivo el escudo y se acerco hasta su amiga.
-Además estamos delante del elegido -dijo ella
-¡¿Has encontrado a tu elegido…?!
-No, no me refería a ese elegido que buscamos si no al otro elegido, el que acabaría con Voldemort -explico ella con una voz muy dulce y suave
Todos se miraron sin entender ¿De qué elegidos hablaban?
-Mi nombre es Laila -dijo ella- y el es Taylor.