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Historia 51991 — capítulo 3
-¿Qué área buscan? Porque antes estábamos mezclados, pero ahora, cada pasillo está de acuerdo a las profesiones…
-Ingresamos a Periodismo…
-Bueno, entonces les toca los dormitorios del jardín…
-¿Del jardín?
-Si, atravesando el laberinto, están sus dormitorios…
-¡Ok, gracias!
-Y me saludan a los dragones - Sonrió la chica al cerrar.
Pero volvieron a tocar su puerta… y abrió
-¿Quién?
-¿Sabías que eres una perra para ser de investigación? - Eran Maky y Nay
-Si… gracias, ¡que lindas! Las quiero… no molesten, bye… - les aventó un beso e iba a cerrar la puerta.
-Solo venimos a devolver tu libro…
-¡Que mal, enviar a los alumnos nuevos al área de zoología! ¡Todavía no es su hora de iniciación! - sonrió Maky
-Es un adelanto… como saben, todas tenemos nuestras hermandades y nuestros selectísimos grupos… nadie entra si no nos agradan… y cuando sea su iniciación, veremos a la carne fresca y quien si cuenta para que sean de nuestra fraternidad…
El par de chicas hicieron un gesto y se marcharon, Maky (Como algunos le decían a Macarena) y Nay se fueron a sus dormitorios, revisando la lista de sus profesores, ambas estudiaban Relaciones Internacionales Mágicas y habían regresado de un intercambio estudiantil, una había ido a Asia y la otra a África.
-Tenemos una nueva maestra de idiomas y de psicología - Dijo Macarena
-¿Danielle Stevenson?
-Eso dice…
-¡Bueno, termino de acomodar mis cosas!
-Igual ¡Nos vemos para bajar al pueblo a comer!
-Bien ¿en una hora?
-¡Si!
Maki entró a su habitación, la cual estaba tapizada de mapas y con muchos artilugios de otros países, y tenía un mapamundi que oscilaba en el aire, y muchos libros apilados por todos lados, y altoparlantes en diferentes idiomas.
Se tumbó en la cama y en vez de acomodarlo, mejor cerró los ojos y decidió echarse una siestecita ¡Había madrugado mucho para llegar a tiempo a la universidad!
Nay por su lado, no tenía tantos mapas, pero si muchos cuadros con personajes históricos, que hablaban sobre sus antepasados y sus costumbres, en diferentes idiomas, también, tenían muchos regalos que se había traído de su último intercambio.
-¡Una año más! - Suspiró Nay - ¡Espero que este año le haga la vida miserable a alguien!
De pronto encontró una nota en su escritorio…
-¡Ah! Me toca organizar la fiesta de nuestra fraternidad, para darle la bienvenida al nuevo año…
Siguió leyendo la nota, mientras se acomodaba el flequillo y se lo acomodaba a nivel del ojo derecho, se retocó el labial y se sentó a orilla de la ventana, cruzándose de piernas, mientras tomaba una paleta de caramelo…
-¡Perfecto! Entonces… tengo que ponerme de acuerdo con los sanadores y los zoólogos, para hacerles una fiesta de bienvenida a los nuevos ¡Tenemos que superar la fiesta del año pasado!
Dejo la paleta en la mesa y se sentó a escribir muchas notas…
-¡Debo empezar, antes que el tiempo se nos venga encima! Ahora si… los nuevos, recibirán una gran, gran sorpresa…
Otras que habían llegado, al otro extremo…
En una de las habitaciones, la ventana yacía abierta a todo lo que daba y la brisa mañanera entraba saludablemente… y dos chicas con ricas bebidas se acercaron a la ventana para contemplar el paisaje… mas bien el jardín trasero enorme que había, porque estaban en el primer piso de los dormitorios.
Eran Enywen y Cristina, Enywen estudiaba la carrera de Auror en su segundo año, era una chica bella, alta, rubia, elegante, y con actitud aristocrática, era toda una señorita… la cual perdía toda elegancia cuando de duelos se trataba…
En primer año y pese al recibimiento tan escandaloso que les hacían, al medio año, ya tenía su buena reputación y le temían, y pasaban de los aburridos salones de clases, a las ergástulas, en donde estaba la verdadera acción…
Cristina por su parte, era otra rubia, la cual siempre andaba con su pelo atado a dos coletas, comiendo siempre una paleta de caramelo, pero no por gusto, si no porque era hipoglucémica… así que se valía de eso para que los chicos le cedieran sus postres…
Aparte que era guapísima y nadie le negaba nada, siempre andaba con su libreta de notas y era la reportera estrella del diario universitario, y como estudiaba periodismo, sabía todo de todos, ya que la carrera era muy demandante y siempre andaba con una cámara fotográfica moderna, previamente encantada para poder usarla en el mundo mágico, ya que era un artificio muggle.
Y tenía la habilidad de camuflajearse para poder obtener las notas y secretamente estaba aprendiendo a ser una animago, ya que como era algo muy regulado, pues Enywen le enseñaba, ya que deseaba ser uno… y aunque Rita Skeeter era su maestra, no la admiraba, la odiaba…
Así que siempre procuraba echarle escarbatos en su bolso, ya que la tipa siempre andaba con sus falsas joyas de brillantes cristales, comenzando con los lentes…
En fin…
-Ya comienzan a llegar los de primer ingreso - Dijo Eny a Cristi, sentándose en su escritorio al pie de la ventana, en donde abrió un libro y se puso a ojearlo.
-Recuerdo mi primer año - dijo Cristi - Estuve un mes oliendo a estiércol por culpa de la iniciación…
-No fuiste la única… resistimos
-Y gracias a eso, somos de la élite en nuestras fraternidades… y se nos permite convivir con otras carreras ¿Un jugo?
-Por favor…
Cristi fue a la cocina a servir el jugo, como ya se dijo antes, cada alumno podía llevar despensa en su cocina y preparar lo que quisiese, era pequeña pero al menos la de Eny, la había agrandado mediante magia, porque le gustaba cocinar y los espacios grandes.
-¡Oh, oh! - Sonrió Cristi al regresar con dos jugos - Bombón a la vista…
-¿Eh? - y alzó el rostro… inocentemente…
Enywen Tyler solo se preguntó una cosa… ¿Qué demonios tenía que hacer Izan Diermissen, alumnode último grado y con buen currículum en su haber (tanto que ya tenía un grupo de alumnos por su capacidad, por su primer lugar en todo y su extrema inteligencia)paseándose frente a su ventana con el torso desnudo?
¿Qué? ¿Se creía acaso que todas caerían rendidas ante su voluminoso y firme cuerpo? ¿O acaso pensaba que sus musculosos brazos, o su piel tostada eran un deleite para las damas?
Bueno…
Pues si lo era… porque al menos, las compañeras de pasillo de Enywen, todas en segundo año, bueno, las que ya habían llegado, estaban que brincaban de emoción al verle, porque se asomaban de sus dormitorios… sobre todo, aquellas que eran de otros países y no le conocían.
-¡Ah que es lindo! - suspiraba una de ellas en voz alta y Eny junto con Cristi escuchaban todo… mirando como el moreno se agachaba para recoger su camisa, mostrando su lindo trasero, y haciendo que el cabello negro le cayera atractivamente sobre su rostro.
-Es un papito precioso… - Apuntó Cristi apurando su bebida - yo si le ponía casa…
-No lo veo tan bueno, ni siquiera se ha rasurado…
-MMMM… barba de tres días - Se inclinó Cristi - ¡Excitante!
-¡Eres una calentona!
-¿Cómo puedes permanecer indiferente ante este hombre, Tyler? - La apartó Cristina - Es un poema hecho hombre…
-Exageran - gruñó la rubia, desconcentrando su lectura.
-¡Lástima que tiene novia! - Suspiraron las chicas de al lado, al verla a ella, a esa preciosa muchacha delgada, alta, rubia.
Ella ofreció una bebida a Izan y él le beso la mano elegantemente y le dijo algunas cosas a su oído, ella sonreía todo el tiempo, mostrando su perfecta sonrisa… Tanto ella como Izan, apenas iniciaban el estaban en el último año de estudios. Pero no era su novia… aunque todo mundo opinaba que si, pero Izan siempre decía que… la belleza cansa y nada es para siempre…
-Es el chico perfecto… lástima que tiene un defecto… - Dijo alto una de las vecinas de Enywen.
-Que no es soltero - suspiraron todas
-¡Ridículas! - Chilló Enywen cerrando la ventana, con un azote tal, que tanto las vecinas de al lado, como Izan y su amiga, se volvieron a ver…
-¿Qué fue eso? - Preguntó Larissa Delcour (prima lejana de Fleur a la que odiaba a muerte)
-Alguna de las chicas anda hormonal… - sonrió Izan - hace frío ya, vamos, tienes que volver a tu dormitorio y yo al mío, tengo que preparar las clases para mis futuros alumnos…
-Ok
-¿Qué te pasa? - Sonrió Cristina - ¿Acaso Izan no va de acuerdo con tus expectativas del género masculino?
-Izan Diermissen, es un pedante, presuntuoso presumido, desde que le dieron oportunidad de dar clases a un grupo, solo porque es el mejor alumno… se le ha subido…
-Yo no lo creo así…
-Tú no vas en mis clases, en mi grupo, ni conoces a todos…
-Eso sí… ¿vamos a comer?
-No lo sé…
-¡Ándale, que de ver a ese bombón ya me dio antojo!
-¡Que exagerada!
Y muy lejos de ahí… los recién graduados de Hogwarts y que habían echo los exámenes para ingresar a la universidad, estaban listos para acudir a tan noble institución… y más lejos de ahí, los que ya tenían sus baúles hechos, eran Chris, Marian y Danielle.
Y los tres tristes tigres… digo, los tres alegres muchachos, suspiraban de tener que dejar la casa, para ser adultos responsables y llevar una vida tranquila.
-Chris - Dijo Marian
-Dime…
-Cuando termine este año… solo recuerda llevarme whisky de fuego, hidromiel, cigarros y de esas revistas para damas a Azkaban…
-¿Y eso?
-Porque asesinaré al abejorro…
-¿A mi tío abuelo Dumby?
-Ese mismo… Solo - Y acarició la espada que Chris tenía en su espalda - Solo se la clavaré en el corazón, morirá rápido, lo prometo…
-¡No me acaricies la espada de ese modo! - Sonrió Chris - ¡Que se puede poner caliente!
-¡Eres un baboso! - le dio un zape - ¡El caliente eres tú! Ya estuvo que gané tu dinero…
-¿Qué hacen?
-Aquí, Marian, me anda toqueteando mis partes…
-¡OH! ¡Marian, eso no que son primos!
-Danielle, no seas tonta, se refiere a su espada…
-Bueno - Sonrió Dani - ¡Algunos chicos le llaman espada, lanza, florete, espadín a su pe…!
-¡El se refiere a la espada esta llamada...! ¿Cómo es que la llamas? ¿Torcuato? ¿Mazacuate?
-Es… Massamune… y no le toque el filo, porque ya sabes que corta hasta piedras… es tan filosa, que corta huesos como si fuera papel, hasta hierro…
-¡Ay, pero no te enojes! - Chilló Danielle
-Oye Chris ¿Y tu negocio?
-Deje un encargado, mi mejor aprendiz de herrería, por un par de días de cada mes, tendré que ir a supervisar como va todo… No puedo fiarme, hay muchos duendes que están dispuestos a boicotearme, porque no entienden como un hechicero, puede ser buen forjador de espadas…
-Yo también me he hecho esa misma pregunta…
Chris sonrió, en realidad, su madre había salvado la vida a un duende, quienes son conocidos que odian a los humanos, más a los hechiceros, pero… ese era diferente, había perdido una pierna, y como fue bien acogido en casa de los McLoud…
Pues se quedó para siempre, enseñándole al pequeño Chris en ese entonces, pasándole todos sus conocimientos, sobre el forjamiento de las espadas y otros artilugios, donde conseguir ese hierro tan especial, y esas filigranas mágicas…
Claro, como Chris es semi incubo, quizás esa parte malévola de su ser, hizo que el niño le simpatizara, ya que los duendes son muy maliciosos, y Chris tenía la chispa…
Así que cuando ese duende murió, Chris ya era todo un experto en la herrería, y tenía un negocio secreto, muy lucrativo, pero sus clientes eran tan selectos, que el que no debe ser nombrado, jamás tuvo acceso a él… ni una de sus poderosas espadas…
Porque Chris era un hijo de la ching… pero muy decente…
O al menos eso decía el.
-¡Llegó el coche! - Brincó Dani desde la ventana - ¡Es hora de irnos a la universidad! ¡Tengo tantos deseos!
-¿A poco si tienes muchas ganas de dar clases?
-¡Claro que no! Tengo muchos deseos, pero de encontrar un hombre sexy con quien hacer el amor todos los días…
-O sea - se volvió Marian - ¿Solo piensas en eso?
-El que tú seas frígida no quiere decir que todas lo seamos - Hizo un puchero, y mejor Marian la tiró a loca, antes de cerrarle la boca, pero a patadas…
-No quiero ir - Hizo un gesto Chris, pero de repente, en su mente, apareció su rostro con gesto imponente…
"Anda Chris… carne fresca, mujeres, Ah, como nos vamos a divertir"
-No, no, no - Negó - ¡Soy decente, tranquilo, honorable, sereno!