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Historia 52177 — capítulo 21
-Bueno, casamiento- dijo Jessica, en la azotea, con Ted. El silencio se apoderaba de todo, no había autos en las calles, nadie escuchaba música. En fin, era una noche ideal para dormir con tranquilidad y sin molestias.
Ted, sonriendo, se acomodó mejor en su reposera.
-¿Esperabas casarte a esta edad?- preguntó Jessica.
El muchacho tosió.
-No, la verdad que pretendía estar soltero por mucho tiempo más.
La chica lo miró algo seria.
-¿En serio?
-¡Claro!
La chica se levantó cuidadosamente, y abrió la puerta para entrar.
-¡Jess! ¡Espera...!
-Es tarde y quiero dormir- dijo ella, algo seca. Ella estaba bastante entusiasmada con el casamiento, aunque no lo deseaba hacía unas semanas.
-Ah... Te enojaste por lo que dije, ¿cierto?
Jessica miró a su novio algo inexpresiva.
-Tengo la sensación de que este casamiento llevará a pocos meses de matrimonio, llegará el divorcio y te olvidarás totalmente de nuestro hijo- soltó Jessica, y se puso a llorar repentinamente.
Ted quedó algo sorprendido, y la abrazó.
-No digas eso...
-Creo que pasará eso, creo que pasará eso- sollozó la muchacha, abrazada al chico de sus sueños-. Mamá y papá se apresuraron demasiado... Creo que no nos casaremos nada.
-También creo que se apresuraron mucho, pero quiero darle una buena vida a nuestro hijo. Y quiero que tenga mi apellido.
-Eres demasiado libre, amas tu libertad- insistió Jessica, secándose las lágrimas, y miró la moto, que estaba estacionada al otro lado de la reja de la casa-. Vives viajando a todos lados, me dejas a veces por dos semanas, vas todos los días a los bailes...
Ted la soltó, algo apenado.
-¿Ves? Ya te cambió la cara solo de hablar de eso- dijo Jessica-. Estar casado definitivamente con alguien significa ser más responsable y abandonar miles de hábitos típicos adolescentes. Tendrás que dejar tus sueños de ser rockero y viajar por el mundo para estar... conmigo y con nuestro bebé.
El joven se tapó el rostro, algo nervioso.
-Tienes razón- dijo Ted. Jessica quedó muy sorprendida-. Tendremos que ser más responsables y dejar miles de costumbres adolescentes. No estamos preparados para hacerlo, creo. Vamos a muchas fiestas, y ahora con tu embarazo debemos dejar todo.
Ella se enfureció.
-¿Es mi culpa, acaso?
-¡No digo que sea tu culpa, Jessie!- se ofendió Ted-. Pero solo digo que debemos acostumbrarnos a la idea de que estamos convirtiéndonos en adultos.
Jessica entró, algo enojada.
-Puedes ir yendo con tu moto a donde quieras.
Ted soltó un gruñido de exasperación, y Jessica se volteó.
-No te dejaré.
-No vivirás aquí, supongo- dijo Jessica-. Mamá y papá no lo permitirán, querrán que tengamos nuestra propia casa.
Ted sonrió, como si tuviera la solución.
-Antes de morir, mis padres me dejaron un departamento. Es amplio y lindo. Podemos vivir ahí.
Jessica lo abrazó, pero ahora feliz.
-Eres increíble.
-Puedes abandonar tus estudios...
Jessica soltó una carcajada.
-Mis padres se morirán si lo hago.
-Eres mayor de edad.
Jessica suspiró.
-Tendré que hacerlo. Embarazada no puedo estudiar, ¿cierto?
-Claro.
-¿De qué color será tu vestido?
-Blanco... Tú con un traje negro, por supuesto...
-¿Y cuando sería el gran evento?
-En cuatro meses, según mamá.
-¿Te soy sincero? No me entusiasma demasiado el casamiento.
-A mí... bastante.
-Podríamos comprometernos y esperar a que estemos listos- sugirió hábilmente Ted.
Jessica lo miró algo apenada.
-Perdóname, linda, pero... Yo no estoy preparado para casarme.
-Mamá y papá acordaron esto sin pensar en lo que nosotros pensamos- dijo Jessica.
Ted asintió.
Bajaron las escaleras, y vieron a los señores Malfoy.
-Mamá, decidimos algo- dijo Jessica.
-¿Sí? ¿Qué cosa?
-Que no queremos casarnos.
-¿Cómo que no quieren casarse? ¿Y su hijo?- preguntó Draco.
-Nos casaremos cuando estemos preparados.
Los señores Malfoy se miraron.
-Hija...
-No hay alternativa.
Jessica miraba un catálogo de cosas para bebé. Ya estaba mirando, pues estaba de cuatro meses y poco a poco, su vientre empezaba a hacerse notar.
Empezaban a mudarse al departamento. Hermione no estaba muy de acuerdo.
Había abandonado el colegio. Lo que hacía era totalmente innecesario, ya que no manejaría la empresa. Draco estaba que se arrancaba los cabellos de la desesperación.
Pensaban en el compromiso. Para eso sí que estaban preparados, no para unirse definitivamente, a esa edad, casi saliendo de la adolescencia y entrando en la adultez.
Ted trabajaba. En una cafetería, de delivery. No le pagaban mucho, pero por algo se empieza.
Jessica estaba contentísima con el departamento. Hermione les había regalado una cuna y una mesa de aseo para el bebé. Pero ella había insistido en regalarle más cosas, y si no fuera por el rechazo de su hija y su yerno, lo habría hecho.
No querían que su hijo tuviera todo regalado, para algo tendría padres.
Por todo se empezaba, se dijo Jessica. Su departamento era discreto, aunque amplio, no tenía muchas cosas de lujo. El cuarto del bebé tenía la cuna y la mesa de aseo, Ted lo había pintado de amarillo porque no se sabía de que sexo era el bebé.
Jessica había comprado algunos peluches, y los había colocado en unos estantes que Dylan y Josephine se ofrecieron a colocar.
Eso era su sueño.
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Prox cap: Sarah Ballsonville... Enamorada