← Historia 52387 · de
Historia 52387 — capítulo 1
Caminaba de noche por el callejón Diagon, como era muy tarde supuso que nadie estaría por la calle. Se tranquilizaba al oír sus pasos mientras retumbaban en el silencio. Pensaba en todo lo que había cambiado, porque si había cambiado en todo este tiempo. Con 15 años casi 16, nadie pensaría que la "buena" Hermione Granger se convertiría en una chica rebelde, algo grosera, solitaria y por ultimo ese aire "sexy" que de ella emanaba cada vez que caminaba. Se metió sus manos a los bolsillos de su jean para seguir caminando mientras miraba despectivamente a cada persona extraña que por hay pasaba. A pesar de haber cambiado seguía fiel a lo que sentía, a sus amigos, a la escuela, etc. Dio la vuelta sin saber realmente a donde iba, en su casa estaba realmente aburrida y que mejor lugar para pensar que en la faceta solitaria del callejón Diagon. Escucho unos pasos atrás de ella, pero no se inmuto a virar después de todo debía ser unas de esas personas que piden limosna para después ir a embriagarse en alguna tienda de licor. Volvió a escuchar ese incomodo sonido y ahora si se digno a voltear la cabeza. Estaban dos encapuchados con mascara apuntándola, sintió miedo pero no lo demostraría así de fácil, después de todo solo eran unos simples mortifagos.
-No se te ocurra escapar sangre sucia, el Señor Tenebroso te necesita.
-creo que me iré.
Dio la vuelta sin la más mínima preocupación y siguió caminando dejando a los otros dos mortifagos extrañados. Escucho a uno susurrar y después sintió como unas cuerdas la amarraran.
-¡SUELTENME!- reclamo mientras se ponía cada vez más roja.
-no quisiste colaborar a las buenas- dijo uno con tono burlón.
-¿había buena? ¡Pero claro porque cualquier persona en sus cabales se entregaría a Voldemort!
-cállate muchacha.
-yo me callo cuando a mi se me de la gana.
-si sigues así no creo que el Señor Tenebroso te perdone la vida.
-como si me importara- dijo casi en un tono inaudible.
-¿Qué dijiste?
-nada- sonrió maliciosamente.
De repente todo se volvió negro y sintió como si la succionaran por un carrizo con gran fuerza. La sensación se fue y callo de rodillas en el húmedo césped.
-¡Ven! ¡Han manchado mi jean favorito!- se quejo Hermione.
-yo tu me preocupo por tu propia vida- dijo uno de los mortifagos.
-si, aja- respondió sin importancia.
A lo lejos se veía una enorme mansión de aspecto fúnebre. Por donde uno viera habían millones pero millones de tumbas, grandes, pequeñas. "Que alegre paisaje" pensó ella. Miraba sus jeans llenos de lodo y maldecía a esos mortifagos por haberla traído de esa forma. Llegaron a la entrada y con cuidado abrieron la puerta dejándola pasar después de haberla empujado unas 3 veces. En el vestíbulo estaba Voldemort, con una sonrisa maliciosa y esos ojos rojos brillándole como si fuera fuego al rojo vivo. La arrodillaron enfrente de "su señor Tenebroso" mientras atrás unas 3 sirvientas la miraban con lastima. Los mortifagos se quitaron las mascaras, uno era gordo mientras que el otro era realmente flaco. "Vaya la pareja perfecta" volvió a pensar esa mientras esbozaba una sonrisa. Miro a Voldemort, se sentía indiferente frente a la presencia de el, había algo que no la intimidaba, podía ser su fin pero le daba igual en ese momento. Voldemort con un ademan de la mano ordeno a los mortifagos que la levantaran (con nada de cuidado para ser precisos)
-¿donde la llevamos, Lord?- pregunto el mas gordo.
-No es necesario que ustedes lo hagan, su trabajo ha terminado aquí.
-A sus órdenes, señor- Hermione trato de no tener las ganas de vomitar después de tantas falsas adulaciones.
-Jazmín lleva a la muchacha a su habitación- dijo Voldemort señalando a una muchacha de aspecto desarreglado.
Con un movimiento de varita la soltaron de las cuerdas que la tenían apresada y sin replicar siguió a la sirvienta escaleras arriba. La puerta de la segunda habitación a la izquierda se abrió por si sola dejando ver un hermoso cuarto que dejaba con la boca abierta a cualquiera que hay entrara. Las paredes eran fucsias, la cama tenía sabanas de seda negras, un bello armario negro pegado a una de las paredes. Las almohadas tenían una funda fucsia igual que las paredes. Había una puerta pintada de negro que de a seguro iba hacia el baño. Dos sofás de cuero negro con una mesa de madera separándolos (la cual tenia una aceptable cantidad de comida para el hambre que sentía en ese momento). La sirvienta la dejo en el cuarto cerrándola con llave por fuera, Hermione se acerco a una de las ventanas que daban al lúgubre paisaje pero estaban hechizadas para que completamente nadie pudiera abrirlas. "Me moriré de calor aquí adentro" pensó pero vio que había un conducto de aire que dejaba entrar uno frio poniendo la habitación en la temperatura perfecta para ella. La puerta se abrió dejando ver a Voldemort detrás de ella, camino hacia uno de los sillones mientras con la mano la invitaba a acercarse.
-Te preguntaras porque estas aquí- dijo con una voz seria.
-me leíste la mente.
-pues, debo darte la noticia de que soy tu padre…
-tu no puedes ser mi padre, yo soy hija de muggles- decía ella negando.
-te pido que no vuelvas a interrumpirme. Como seguía cuando eras pequeña abandone a tu madre, una bruja de sangre pura, y me fui. Pero ella murió y te entrego a un orfanato muggle donde tus "padres" te adoptaron
-que bonita historia- dijo ella rodando los ojos.
-A tu hermano…
-¿Hermano?
-te dije que no me interrumpieras- la voz de Voldemort sonaba seca- tu madre tuvo mellizos tu y Cole. A tu hermano lo entregaron a una banda de mortifagos que al descubrir que era hijo mío me lo entregaron después de mi regreso. No pienso que escapes porque la mansión tiene hechizos suficientes como para que no lo logres, en el armario hay ropa decente para que te cambies y te espero abajo en unos minutos.
-¿Estas diciendo que no soy lo suficientemente decente para aparecerme enfrente del grupo de perritos falderos?
Voldemort salió del cuarto dejándola con las palabras en la boca, tiro una almohada al piso de la rabia. La recogió y la volvió a poner en la cama mientras se sentaba en el sillón preguntándose el porque de su mala suerte. La puerta volvió a abrirse pero por ella entro un chico de cabellos negros con ojos de color oscuro, tenia una gorra hacia atrás roja, una camisa escarlata, unos jeans negros y unas zapatillas negras (muy al estilo del chico muggle rebelde). Tenía una gran sonrisa que inundaba la habitación con alegría. Con solo unos pasos llego a la cama y se sentó.
-¿Y tu quien eres?- dijo Hermione cruzando sus brazos.
-Cole, tu mellizo.
-Un gusto ahora si quieres puedes irte.
-que bien que lo dices porque no quiero.
-…
-tengo el presentimiento que nos llevaremos bien.
-¿No te molesta ser hijo de Voldemort?
-¿Por qué iba a molestarme? Aunque no lo creas todo esto tiene sus ventajas.
-¿Estas diciendo que te gusta?
-Si, Voldemort no es tan mal padre, puede llegar a ser… cariñoso- dijo Cole quitándose la gorra y rascándose un poco la cabeza- pero sin los abrazos ni nada de eso.
-No creo que me vaya a gustar.
-Ya te acostumbraras.
-¿Seguro?
-Segurísimo, pero te tengo una noticia que estoy 100% seguro que no te gustara para nada.
-Dímela, después de todo esto no puedo tener más sorpresas.
-regresaras a Hogwarts con apellido Riddle.
-¿¡QUE?!
-como lo oíste, Hermione Jean Riddle Lynch, suena hasta bonito- dijo Cole poniendo una sonrisa de burla.
-Me gustaría oír el tuyo- dijo esta poniendo los ojos en blanco.
-Cole Alexis Riddle Lynch, ves el mío tampoco esta feo.
-Muy bien hermanito, debes salir porque me voy a cambiar.
-solo para tu información, naci 5 minutos primero que tu.
-Vaya que consuelo, ahora chao- lo empujo hasta dejarlo completamente afuera y cerro la puerta con llave se acerco a su armario y lo abrió esperando a encontrar ropa totalmente fuera de su estilo pero se sorprendió. Había toda clase de jeans de las mejores marcas, camisas y camisetas, zapatillas y sandalias; no había ninguna que no le gustara. Se cambio su jean sucio y se puso no que le llegara hasta las rodillas, una camisa blanca y unas bonitas sandalias de color plateado.
Salió del cuarto y bajo las escaleras que conducían al vestíbulo, estaba completamente perdida, ahora ¿para donde cogería? Cuando pensó que no podía decidirse una persona hizo que cambiara totalmente su pensamiento.
-¿Perdida?- pregunto Cole atrás de ella.
-¿Tu que crees?
-Ven sígueme- la agarro de la muñeca y la llevo arrastrando por una puerta muy grande de madera que había al final de unos pasillos.
-Llegaron- dijo Voldemort sentado en la cabeza de la mesa. Todos sus seguidores estaban hay y cerca de Voldemort habían dos asientos vacios.
Hermione camino descifrando cada cara que veía, habían algunos a los que reconocía de inmediato pero habían otros que en su vida había visto. Cole la condujo hasta las sillas y se sentó alado de ella.Con un movimiento de varita por parte de Voldemort muchos elfos domésticos salieron llenando la mesa de comida. Cole comenzó a agarrar comida, los demás empezaron a hacer lo mismo. Hermione solo agarro un poco de puré de papa y pollo porque no tenia mucha hambre.
-Tengo una noticia que darles- dijo Voldemort poniendo su tenedor encima del plato- mi hijo Cole ira este año a Hogwarts con el apellido de su madre.
-Pero… tú dijiste- reclamo Cole.
-Yo se lo que dije, pero aun no me puedo correr el riesgo de que tengan mi apellido, todo a su tiempo hijo.
-Esta bien.
-¿Eso significa que yo seré Granger?- dijo Hermione esperanzada de que nunca le cambiaran el apellido.
-solo por ahora- le respondió Voldemort- cuando sea momento tendrás que cambiártelo.
-Señor, su hija es la mejor amiga de Potter- dijo un mortifago que ella jamás había visto, ella le lanzo una mirada asesina.
-Ya se Shansley, pero ella sabe que no puede decir nada.
-¿No puedo? ¿Y que me pasara si lo hago?
-Estoy completamente seguro que no lo harás, además vas a tener a Cole cerca.
-Un hermano guardaespaldas, lo que me faltaba- bufo Hermione molesta.
-Oye no es tan malo, solo tendrás que admirar mi hermosa presencia- dijo Cole como si estuviera ofendido.
La cena transcurrió normal, ya cuando termino se dispuso a seguir viendo las caras de cada mortifico sentado en la mesa, logro ver a los Malfoy, Nott, Goyle, Crabbe. Su hermano se paro de su silla y ella hizo lo mismo, las miradas las persiguieron hasta que salió del comedor. Siguió a su hermano para no volver a perderse hasta que se hayo en la escalera del vestíbulo. Su hermano la subió y así mismo lo hizo ella, ya al final el viro hacia la derecha pero ella tomo el camino contrario.
En su cuarto se puso la piyama pues nunca había comido tan tarde. Cuando ya se iba a dormir su puerta se abrió dejando ver a cierto peli negro.
-¿Qué paso?- pregunto Hermione.
-Tengo que hablar contigo- dijo Cole cruzando el cuarto para sentarse en la cama donde ella estaba.
-Dime.
-No le puedes contar a nadie lo que hacemos aquí.
-¿Por qué?
-Hermione, si le dices a alguien correríamos mucho peligro, no solo nuestro padre si no nosotros también.
-pero cuando nos cambien el apellido también pasaremos peligro.
-Ya oíste a nuestro padre, todo a su tiempo.
-esta bien no le diré a nadie.
-Muchas gracias.
-Ahora puedes irte, necesito dormir.
-Claro, que duermas bien- dijo el dándole un beso en la mejilla.
-Igual- le respondió justamente mientras el desaparecía cerrando la puerta.