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Historia 52686 — capítulo 1
Hanami miró su dormitorio con melancolía, pues al otro día iría a Hogwarts, a pedido de Albus Dumbledore ya que había sido expulsada de su colegio (injustificadamente, pues era inocente de un incidente) de magia japonés: Nagazima Buroteka.
Su madre entró tras golpear débilmente la puerta, y le entregó a su hija un montón de ropa y un paquete alargado.
-Creía que no querías que yo jugara Quidditch- comentó con su tono de voz bajo y poco femenino, aunque ella sí lo era.
-Es de parte de tu tía Nanami- dijo Huraka.
-¿Encontraste el baúl de papá?
Huraka exhaló un suspiro de desesperación.
-No, Hanami, no insistas con eso.
-Es lo único que nos queda de él- argumentó la chica.
Huraka ignoró ese comentario, y miró el desorden del dormitorio de su hija única.
-Ya veo que tendré que encargarme yo de esto- dijo divertida, y Hanami soltó una carcajada.
-Hazlo por mí- dijo componiendo una sonrisa angelical.
Huraka rió y señaló con su varita el baúl y los libros.
-Eso no lo ordenaré yo- dijo negando con la cabeza, y Hanami asintió.
-Ya mismo me encargo.
-Y tienes que dormir- agregó la señora Batasheba-. Son las diez de la noche, espero que no te lleve mucho tiempo arreglar el baúl. Recuerda que a las diez de la mañana, como máximo, tenemos que desaparecer de Japón y aparecernos en Inglaterra.
Hanami asintió otra vez, y cogió el paquete alargado, que Huraka sostenía. Rompió el papel y sacó del paquete una fabulosa Saeta de Fuego versión II.
-La tía se esmeró- dijo admirada Hanami.
-Cuídala.
Huraka salió, y la chica se revolvió el castaño cabello. ¿Cómo la tratarían en Inglaterra?
Despertó al otro día con el maullido de su gata Luna. Se vistió con una remera tres cuartos y unos jeans ajustados que encontró a los pies de su cama, y fue a desayunar.
-Hola, Hanami.
Huraka le hizo el desayuno.
-¿Tienes el baúl listo? Son las diez y media... Rayos.
-Sí, solo tengo que guardar...
Fue corriendo a guardar su iPod, aunque no le sirviera allí, podría alardear de eso con los chicos magos que no conocían esos aparatitos.
Desapareció con su madre, y se materializaron en Londres. Por suerte, la calle estaba desierta.
Localizaron a un anciano que se disponía a parar un taxi, y Huraka lo miró.
-¿Sabe como podemos llegar a King's Cross?
-Sí. Tómese un taxi e indíquele su destino- dijo de mal modo el hombre.
-¡Maleducado!- soltó Hanami.
-Hanami- reprendió Huraka-. Gracias por su amabilidad, señor.
Hanami musitó algo a su varita, y el hombre desapareció. El taxista que se disponía a parar para que subiera, quedó horrorizado. Salió de su auto y se fue corriendo.
-¡Sube, mamá!
-¡Esto es totalmente incorrecto, hija!
-¡Son las once menos cuarto!- recordó la chica-. ¡Sube y yo conduzco!
-La última vez que condujiste un auto...
-Bueno, conduce tú.
Subieron, Huraka totalmente insegura, y condujeron hasta la estación de trenes. Unos cuantos muggles se quejaron de que un taxi no paraba con sus señas.
Llegaron a King's Cross cuando pudieron hacer funcionar el GPS, y ya eran las once menos cinco.
Hanami pasó inadvertidamente por la plataforma, y miró el tren. Su madre no estaba todavía.
Sintió un golpe en la espalda, algo duro, y cayó al piso.
-¡Ayyyy!
Su carrito se volcó, el baúl se abrió y saltaron las prendas de ropa. Luna saltó asustada de su canasto, mirando a su ama.
-¡Eres un idiota!- chilló Hanami, acaparando la atención de todos-. ¿No te fijas por donde caminas?
Harry Potter la miró furioso.
-¡Discúlpame, ya!
-¡No debiste haber corrido de esa manera!
-¡Tú estabas atravesada en el camino!
-¡Hija!
Huraka agitó su varita y guardó toda la ropa de Hanami en el baúl, y Harry miró la escoba...
-¿Juegas Quidditch?
-¡No te importa!
-Excelente escoba- aprobó Harry, mirando a Hanami enfurecido.
-¡Déjame en paz, estúpido!
Hanami lo miró rabiosa.
-¿Te gusta mi herida, eh?
Se había raspado el antebrazo y estaba enrojecido.
-¡Ya, ya, disculpa!
-¡No te disculpo nada!
Harry se fue, hecho una furia, y Hanami gimió de dolor.
-¿Quién era ese?
Huraka tenía la boca abierta.
-Harry Potter.
Hanami bufó. Cogió su baúl y lo metió en el carrito con dificultad. Subió al tren luego de despedirse de su madre y coger a la gata. Fue por el pasillo, totalmente sorprendida por todo, y descubrió a Harry Potter con dos pelirrojos y una castaña.
-¡Me topé con una japonesa bastante maleducada! Me insultó, solo porque choqué con ella sin querer, pero la culpa fue suya, porque estaba atravesada en el camino...
Hanami se sulfuró. ¿Conque maleducada, eh?
-Era una estúpida- comentó Harry.
-¿Qué decías de mí, eh, Elegido?
Harry se dio vuelta y la miró.
-Eh...
-El Elegido de un puñetazo, ¿te gusta?
Hanami no vaciló y le dio un golpe a Harry, que cayó, y Hermione soltó un grito.
-¡Vete!- gritó Ginny.
Del odio al amor...
Besos
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