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Historia 52698 — capítulo 1

Sola, así es como me sentía esa mañana cuando me desperté en mí nuevo hogar, era mí segundo día en aquella casa y todavía no me gustaba aquel lugar, y consideraba que nunca iba sentirse como un hogar. Me levanté de la cama y con una rápida ducha me coloqué un jean, una blusa y zapatillas a juego. Salí de mi habitación para ver pasar a mi hermana Petunia con gozo y bajar las escaleras hacia la cocina de seguro, pero es que a Petunia con tal de vivir con todo aquel lujo le daba lo mismo lo que hubiera pasado en su familia. A mí no me gustaba para nada el divorcio de mis padres, no me gusta en lo más mínimo el nuevo novio de mamá, un viejo solterón adinerado con quien por desgracia nos habíamos tenido que mudar. Extrañaba mi casa, mis amigos y sobre todo extrañaba a mi papá.

No quise ni parar a ver si desayunaba o no algo, lo que quería era salir de esa casa lo más pronto posible, porque tal vez y solo talvez en mi nuevo colegio no me iba a ir tan mal. Iba de salida, justo frente la puerta principal de aquella enorme casa, cuando una de las sirvientas de la casa me detuvo -señorita, su madre y él señor quieren verla antes de que se vaya, están en la cochera.

Le sonrío a la amable señora y doy la vuelta, mis pies me llevan directo a la cochera de la casa. Cuando entro lo primero que puedo escuchar eran los gritos de alegría de Petunia, quien por algo ya abrazaba a mamá y mi padrastro tenía una mirada de complacencia en el rostro. Se hizo un silencio cuando las tres personas se dieron cuenta de mi presencia en la habitación, los tres me miraban de una manera diferente cada uno y yo solo pude sonrojarme, no me gustaba para nada llamar la atención.

-Creo que en tu nuevo colegio será necesario que tengas uno de estos -dijo la voz fría de John, mi padrastro. Extendió unas llaves y me indicó con la mirada un coche azul a su espalda.

Dude mucho en aceptarlo, en primera porque me gustaba caminar, eso despejaba mi mente y dejaba de pensar en tantas cosas que tenía y en segunda porque siempre consideré que yo no soy muy buena para manejar. Por último tendré que decir, que no tengo un pelo de tonta, sé que mi padrastro quiere comprarme dándome un carro o todos los lujos que puede darme, justo como compró el agrado de Petunia, pero es que yo no soy ni seré Petunia nunca. Al final la mirada casi asesina de mi madre me hizo recorrer la distancia adecuada y tomar las llaves del auto -gracias -murmuré levemente y John asintió con seriedad, no hizo ni dijo nada más, sino que se fue de allí. Petunia se fue con la misma prisa, emocionada por tener su automóvil propio, dejándonos a mí y a mamá solas.

-Lily deberías de estar feliz -me dijo ella acercándose hasta mí y metiendo un mechón rojizo detrás de mi oreja -tú padre nunca te hubiera podido dar todo esto ni aunque lo soñara.

-Ese es el problema mamá, yo no pedí nada de esto -le dije con sinceridad -aun pienso lo mismo de John aunque me hagas conducir este auto, yo no lo quiero.

Subí al carro y me fui de allí lo más rápido que mis pocas habilidades de manejo me lo permitían. Lo peor es que me metería en un problema mucho mayor si no me iba en esa tonta cosa al colegio y de eso yo ya no quería más. Una vez que llegué al instituto me di cuenta de que esa iba a ser otra cosa muy difícil, me costó algunos buenos diez minutos parquear el auto y otros diez minutos más en encontrar el aula de mi primera clase, es que ese lugar tenía que ser tan condenadamente grande.Una vez adentro y sintiendo como todos me miraban y cuchicheaban sobre mí, escogí el último asiento y decidí ignorarlos, sabiendo que mi rostro estaba algo enrojecido.

-¡Mira Jess, nos han ganado un asiento! -escuché la voz de una chica frente a mi, levanté la mirada un poco preocupada para ver quién era, de verdad que yo no querías más problemas de los que ya tenía. Y me topé con una mirada de ojos azules, era una chica que me sonreía, de cabello negro y extremadamente liso.

-¡Eva no seas tan grosera! -le recriminó una joven jalándola y obligándola a sentarse en el asiento al lado mío. Esta tenía el cabello algo largo y rizado, era de ojos avellana y de piel blanca -lo siento, ella es así en las mañana cuando tiene que levantarse temprano -se disculpa con una sonrisa amigable -soy Jessica y esa gruñona de halla es Eva.Y no te preocupes por los rumores y los chismes, te aseguro que para antes del almuerzo todos tendrán algo nuevo de que hablar.

Le sonreí con agradecimiento -soy Lily -les dije y no pude decir nada más, porque el maestro de la clase entró y no me dejó otra opción que poner atención.

Mis siguientes clases fueron muy aburridas y para mi mala suerte las dos amigas que acaba de hacer no estaban conmigo en ellas. Sin embargo, una clase antes de que entrara al receso conocí a alguien muy interesante, su nombre era Lindsay, llevaba muchas cosas rosadas en su vestimenta y algo me dijo que era la típica niña rica. Aun así me sorprendió cuando ella y su amiga Violeta me hablaron y me invitaron a sentarme con ellas en el receso. No pude negar esa invitación, así que en el almuerzo camine con ellas hasta una de las mesas del centro de la cafetería con la mirada de casi todo el alumnado cuando nos vio pasar. Un chico muy apuesto se sentó junto a nosotros, se llama Marck y me dio una sonrisa radiante, Lindsay anunció que era su hermano mayor y nos presentó. Marck me guiñó un ojo antes de sentarse, algo que me puso un poco nerviosa, porque no dejó de verme en todo momento. Vi de lejos a Jessica y a Eva entrar a la cafetería, intercambiamos una mirada pero algo me dio a entender que yo estaba en la mesa equivocada.

-¡Oh allí está! -exclamó Lindsay emocionada -yo me giré a verla para pedir una explicación -James, James sexy Potter -dijo indicándome con la nariz a un chico alto, de cabellos desordenados y negros, se veía que hacia ejercicio pero no en exceso, tenía que admitirlo para mí misma, el chico hasta con esas gafas se miraba sexy. En eso se detuvo y cruzó unas palabras con Jessica, lo cual noté que no le gustó a Lindsay para nada -¡Es una lástima que esos dossean primos! -dijo y me sorprendió un poco que lo dijera con un tono un poco asqueada. Comenzó a dar grititos para que él chico se uniera a nuestra mesa, en el último asiento vació que había, justo frente a mí, James miró a Lindsay y curiosamente luego me miró a mi por unos instantes, se giró a hablarle a Jessica y creo que le preguntaba por mí. Asumo porque no sabía quién era, minutos después y para alegría de Lindsay James caminó hasta nuestra mesa y se sentó frente a mí. -James querido que bueno que decidiste acompañarnos, asumo que te aburres de sentándote con otro lado -dijo Lindsay y yo entendí perfectamente que no le gustaba que James pasara tiempo con su prima.

-Asumes mal como siempre Lindsay -contestó James con un rostro serio, al parecer él al igual que yo entendía a que se refería Lindsay. Pero su mal rostro se borró cuando se giró a verme, poniendo una media sonrisa en sus labios y vi brillar sus ojos avellana, justo igual que los ojos de su prima -y tú debes de ser la chica nueva de la que todos están hablando, soy James Potter.

-Lily Evans -contesté mientras sin querer lograba sonrojarme ante su mirada. Para todo lo demás James pareció un tipo muy tranquilo, me agradó mucho y al final de la conversación Lindsay le había hecho más invitaciones a salir de las que yo podía contar con los dedos, todas fueron rechazadas muy delicadamente por James.

Una vez que el almuerzo hubo terminado Lindsay me detuvo antes de marcharme a mi clase -Lily, se que James es un tipo genial -dijo con luz en sus ojos -pero su prima no es buena compañía te lo aseguro, ten cuidado y quédate con los buenos ¿sí?

Tontamente asentí, no sabía que después me iba a arrepentir de haberlo hecho.

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Mañana no importara lo que dijera mamá sobre eso, yo me vendría a pie, ya llevaba más de diez minutos tratando de sacar el carro ileso del estacionamiento y aun no podía hacer nada. Cuando justo estaba por darme por vencida y dejar el carro allí en el parqueo (como si mi padrastro no tuviera suficiente dinero para que alguien fuera por el) fue que algo me sorprendió.

-¿necesitas ayuda? -preguntó una voz varonil que se había inclinado en la ventana, era Marck el hermano de Lindsay.

Muy sonrojada asentí, ¿Qué tan a penante puede ser esa situación? Como si fuera la cosa más fácil del mundo Marck sacó el auto con facilidad. ¡Maldito auto! - Gracias -dijo aun más sonrojada.

-Un placer -escuché la respuesta de Marck cuando yo me subía al asiento del conductor -oye mi hermana dará una fiesta este viernes por la noche, ¿Quieres venir conmigo? -yo no respondí en ese instante, la verdad es que estaba sorprendida de que Marck me haya invitado, pero me pareció un tipo atractivo, no tan atractivo como James pero…James no está interesado en mí sino en Lindsay -¿Puedo ir a buscarte a tu casa y así no tendrías que manejar?

-Claro me encantaría -le dije, el sonrió y se despidió de mi. Yo manejé directo a casa, al parecer ese lugar no era tan malo como yo creía.