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Historia 52831 — capítulo 15
Se miran y se ven. Ella, contra la pared de un bar del que no importa el nombre ni la situación. Él, con su mirada posada en ella, en su sonrisa (Esa sonrisa capaz de mover mundos), esa sonrisa a la que los Rollings le hubieran dedicado una de sus canciones si la hubieran visto alguna vez.
Él, no demasiado guapo, ella, no el súmmum de la belleza, pero él sabe que si enfundara en un vestido de noche no hubiera chico que no se fijara en ella (Y da las gracias porque le encanten los tejanos, porque a él le gusta más así). Él, que se ducha con agua fría todos los meses del año, mientras baila y tararea canciones de los Rolling Stones. Ella, que cada vez que lee algun libro se cree capaz de comerse el mundo, de cualquier cosa, de ser immortal.
Son tan diferentes. Tan distintos. Y tan iguales, los muy tontos.
No se hablan, sólo se miran (Se miran y se ven) y ella sonríe, con una sonrisa tímida. Se conocen de hace apenas diez minutos, pero se han visto (Se han visto, que no mirado) tan bien durante unos preciosos segundos que saben exactamente lo que estan pensando. Los dos. Lo mismo.
Él sabe que sus ojos se iluminan igual que un cuadro de Van Gogh (El de los girasoles, su favorito), con luz, mucha luz, y un poco de nostalgia. Sabe que ella pinta su vida igual que el pintor, a pequeñas pinceladas de color, y sabe que Van Gogh (Que decían que estaba loco, por salir a pintar de noche, bajo la luz de la luna y las estrellas) le encanta tanto como Seurat y sus puntitos azules.
Sabe que, si él vive del rock (Y de guitarras invisibles encerradas en su imaginación, de conciertos a los que nunca ha ido, de letras que le perforan la cabeza), ella vive de los cuadros y de sus libros (Que le dan ganas de coger una maleta vieja, llenarla de ropa e irse a viajar por el mundo. O más allá)
Y sabe, aunque no pueda saberlo, pero él ya lo sabe todo sobre ella, aunque parezca imposible e increible, que le quiere besar tanto como él a ella.
Lo único que no sabe es si los Rolling hubieran escrito una canción sobre ella (Sobre su sonrisa, capaz de mover mundos, de provocar guerras y terminarlas, capaz de volverle loco, sí. De eso está seguro) Pero tampoco le preocupa demasiado, porque si los Rolling no hubieran escrito una canción sobre ella, lo haría él.
— ¿Puedo besarte?
La sonrisa. Ha vuelto. Sus ojos brillan, le mira y su pecho sube y baja. Sus ojos son luz, pese a los oscuros que son. Sonríe. Sonríe con la boca y con los ojos. Y con alguna que otra peca.
— Eso esperaba que hicieras.