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Historia 52831 — capítulo 18
Un chico joven se sentó en la silla que tenía delante. Debía tener veintipocos años. Levanté una ceja, hacia mucho tiempo— demasiado— que nadie se sentaba en mi mesa. Me fijé en el chico, que me miraba con curiosidad; era joven, de pueblo seguramente, le brillaban los ojos con esperanza, como muchos otros que habían venido a hablar conmigo.
Ilusos.
Moví la cabeza, indicándole que podía hablar, mientras daba un sorbo al mugriento vaso de whisky que cogía con una mano.
—Busco a Jed. — Levanté las comisuras de los labios en una sonrisa. Un poco malvada, un poco condesciente. Hacía mucho tiempo que nadie me preguntaba por Jed. Normalmente, la gente que buscaba a Jed sabía dónde encontrarlo.
—Muy bien. Escúchame. Seguramente sólo quieres que te diga dónde está Jed y cómo reconocerlo, pero me veo en la obligación de, antes, darte algunos consejos. Consejo número uno— Dije, esbozando una sonrisa canina— Es peligroso.
"Jed es igual de joven que tú, pero no te dejes engañar por eso. Más vale que no lo hagas porque es más peligroso que el peor de los matones de este barrio. Y ya sabes cómo es este barrio: El más peligroso, el que baja la esperanza de vida de la ciudad."
Vi el temor y la duda que había en los ojos del chico. Normal, yo también estaría acojonado. Bebí un sorbo del asqueroso whisky antes de continuar.
—Seguramente te preguntarás por qué te han dicho que vengas a hablar conmigo. Quizás te esperases un enorme matón o un viejo curtido por las experiencias. Piensas que con apenas treinta años soy demasiado joven ¿Verdad? Pero deberías saber que llevo toda mi vida aquí. Aquí— Hice un movimiento de cabeza que bien podía abarcar el bar como todo el barrio— si llegas a los treinta, puedes considerarte viejo. O más listo que los demás, por lo menos.
"Aquí me envían todos los que desean saber cosas. La información es poder, ya sabes. Y yo, de este barrio, lo sé todo. Y también lo sé todo sobre Jed."
Vi que se sentaba bien en la silla, preparado para captar todo lo que pudiera decir sobre ese extraño hombre que era Jed. Bajé la voz, para que nadie salvo el chico pudiera oírme.
—Jed— Murmuré el nombre con un deje de rabia y de admiración— Jed te hará una oferta. Pero tendrías que estar demasiado desesperado para aceptarla.
—O loco. Desesperado o loco. ¿Sabes por qué te han enviado a mí, muchacho? Te han enviado a mí porque he sido el único que ha hecho un trato con Jed y ha salido vivo y cuerdo. Bueno, lo suficientemente cuerdo. —Añadí, con una sonrisa de loco.
"Jed es joven como tú. No sabría decirte exactamente cuántos años tiene, pero no envejece como nosotros. En este barrio, a los treinta eres viejo y tienes la cara curtida de arrugas y de cicatrices como la mía. Jed no. Es el peor de todos los hombres del barrio, pero parece un niño rico que acaba de salir de la universidad. Y quizás lo sea, pero no tienes que dejarte engañar por eso."
"Algunos dicen que está loco. A estos no les hagas ni caso, no tienen ni idea, Jed es el tío más listo y más astuto que ha pisado nunca este barrio. "
Miré directamente a los ojos del chico, sabiendo que con la siguiente frase podría reconocer perfectamente a Jed y que, seguramente, no sería lo suficientemente listo como para no echar su vida a perder.
—Lo reconocerás porque viste mejor que nadie que hayas visto nunca y porqué él, al contrario que todos nosotros, que estamos en alerta constante, es el tío más tranquilo del mundo. Te preguntarás dónde puedes encontrarlo. ..
Dejé el vaso vacío encima de la mesa. El chico esperaba mis palabras con atención. Reprimí un suspiro.
—En este mismo bar, en la habitación de enfrente; los martes, toda la noche. Por último, voy a decirte cómo logré sobrevivir a mi trato con Jed. Tuve mucha suerte, y tú también la necesitarás.
"Tuve mucha suerte y fui un poco más listo que los demás. Espero que tú también lo seas"
—Que tengas suerte…— Susurré, sin lograr saber si el muchacho me había oído antes de desaparecer por la puerta del bar con tan sólo un escueto gracias a su espalda.
Supe que iba hacerlo, que, al igual que yo había hecho, iba a cerrar un trato con Jed. También supe que no volvería a verlo nunca más con vida.
Jed es uno de mis personajes originales. Tengo muchos. Tengo una francesa perdida y un francés que la busca, también tengo dos ladrones que tienen nombres en clave y alguno más perdido entre las brumas de alguna estación de tren. Pero este, Jed, es mi preferido.
Porque es malvado, astuto e inteligente. Porque es joven y lo tiene todo. Y porqué me encanta dibujarlo todo repeinadito, con el pelo teóricamente hacia atrás pero que no puede controlarlo. Porque es un criajo, pero, aún así, es más listo que nadie. Y porque mola un montón.
Además, me gusta que algun otro personaje nos cuente como es Jed. Jed. Jed. Hasta me gusta el nombre.
Bueno, espero que os guste este escrito, porque la verdad es que le tengo mucho cariño. (Sí, lo sé, suena mal que lo diga yo). Es una historia que perfectamente tiene continuación, pero que nunca escrito. Quizás tendría que pensármelo.
Ilki.